Samuel Escudero puso voz este jueves al sufrimiento de muchas familias que reciben el racismo como respuesta de las instituciones cuando más vulnerables son. Y lo hizo dónde se pueden -o se debería poder- cambiar las cosas, en las propias instituciones. Este diputado contó en la Asamblea de Madrid lo que su familia tuvo que vivir en enero, cuando falleció su sobrino y los tanatorios de la capital les cerraron las puertas por ser de etnia gitana.

"Imagínense que esta noche, al salir del Pleno, fallece su madre, que fallece su hijo", comenzaba. A medida que revivía su dolor, la voz de Escudero se iba rompiendo, mientras explicaba con lágrimas en los ojos lo que tienen que vivir cientos de familias gitanas de la región cuando pierden a un ser querido, y se encuentran con que los tanatorios no les conceden una sala para velarle por el simple hecho de pertenecer a una raza: "Dos horas después de arrastrar el alma por un pasillo, y llega una frase de boca de los propios trabajadores que congela el alma: que sí hay salas disponibles pero que no nos la dan porque son gitanos", continuaba.

Su historia no es la única: "Abraham Jiménez llegó al Tanatorio Servisa con la sala asignada, siguiendo en el coche el cuerpo de su primo, pero al verles llegar la sala ya no estaba disponible", como contaron ambos en un reportaje publicado hace unas semanas por la Cadena SER. Su alegato, que hizo en el turno de preguntas al Gobierno de la Comunidad de Madrid, terminó entre los aplausos de la Asamblea y el abrazo de sus compañeros de la bancada de Más Madrid: "Yo les pregunto si acaso nuestro dolor vale menos, si acaso nuestros muertos valen menos", concluyó.

La actitud de Albert, consejera de Ayuso: "Había que apartar los papeles y dar una respuesta mucho más humana"

Pero en lugar de aprovechar la oportunidad de dejar a un lado las siglas y tender la mano a una comunidad, la titular de Economía, Hacienda y Empleo de la región, Rocío Albert, protagonizó uno de los momentos más bochornosos en la Cámara de Vallecas. Ante las caras de estupor de sus propios compañeros de bancada, la consejera del Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso eligió enfrentarse a Escudero. Depués de un escueto pésame, "pues Señoría, siento mucho que haya tenido esa situación", Albert se escudó -con una actitud bravucona- en responder a la pregunta que planteó por escrito el diputado.

Con su pregunta, Escudero esperaba la colaboración del Gobierno regional para combatir la discriminación contra el pueblo gitano: "Había que apartar los papeles y dar una respuesta mucho más humana", ha explicado este viernes en declaraciones a ElPlural.com. En su lugar, Albert habó de "cursillos ideológicos", mencionó la protesta en una capilla por la que fue absuelta hace diez años la portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento, Rita Maestre, y llegó a decir: "Yo lo que no puedo es dar solución a un problema".

Justo antes de nuestra entrevista, Escudero acababa de aparecer en el programa Espejo Público, donde tuvo que volver a escuchar cómo se cuestiona el racismo por parte de quienes no lo viven cuando explicó, una vez más, el caso de su familia. La tertuliana Isabel Rábago ha puesto en duda la práctica que denuncia en los tanatorios: "¿Cómo saben que eres gitano?", le ha preguntado a Escudero. "Me cuesta creer que haya un sesgo por ser gitanos, cuando la raza gitana en España está integrada no, lo siguiente", asegura.

El diputado, que ha preferido en el momento no decir nada a Rábago, agradece el cariño que recibe, aunque justo cuando coge el teléfono para atender la entrevista, comenta que ha tenido que leer "comentarios horripilantes" en redes sociales. Aún así, su denuncia es firme, y es consciente de que pone voz a toda una comunidad en las instituciones: "Busco que ninguna otra familia gitana tenga que pasar por esto", asegura. Quiere destacar también que varios miembros del PP se acercaron a interesarse por él después de su rifirrafe con Albert, y que la diputada se disculpó en una intervención más tarde.

Si una consejera de la Comunidad de Madrid no está para solucionar problemas de los madrileños y madrileñas, ¿para qué está?

PREGUNTA (P): Imagino que desde ayer estarás harto de contarlo, porque has tenido varias entrevistas, pero te quiero preguntar en primer lugar qué sentiste cuando escuchaste las palabras de Rocío Albert

RESPUESTA (R): Mira, te voy a ser sincero. Yo cuando termino mi intervención estoy roto y escucho bastante poco de la intervención. Luego me la vuelvo a ver en streaming para ver bien qué es lo que ha respondido. Yo me quedé sobre todo con dos frases. Una, que fue cuando nombró la palabra ideología, algo que creo que no era para esa intervención, sinceramente. Por supuesto, escuché su pésame que me dio al principio, nada más empezar la intervención, pero la palabra ideología y ver cómo mis compañeros, tanto Carla Antonelli y Alejandro Sánchez, se levantaban indignados...

Los compañeros estaban diciéndome de salir, a que me diera el aire, y yo dije que no, que quería quedarme, que quería verlo, que quería escuchar cuál era la respuesta. Y con la respuesta me quedé es que ellos están allí para contestar preguntas, no para solucionar el problema. Eso me dolió profundamente. Creo que eso fue demoledor, porque si una consejera, si el Gobierno de la Comunidad de Madrid no está para solucionar el problema de los madrileños y madrileñas, ¿para qué está? ¿Para qué gobierna?

P: Cuando decidiste contar tu historia en la Asamblea, ¿qué respuesta esperabas?

R: Mire, aquí hay dos cosas: la respuesta que yo esperaba y la respuesta que me hubiera gustado escuchar. La respuesta que me hubiera gustado escuchar es que hubiera apartado el papel, que me hubiera dado el pésame, que me hubiera dicho que íbamos a investigar sobre esto, que lo sentía mucho, y ya está. Creo que hubiera sido la mejor. Y la segunda, que es la que me esperaba, que era que dijera que esto no podía estar pasando y que si pasaba tenían que investigarlo, y que acercáramos posiciones y habláramos para investigar esto, y que, por supuesto, luego defendiera que su Gobierno sí da las 60 formaciones que dan a los funcionarios.

Eso es lo que me hubiera esperado. Lo que no me hubiera esperado es una intervención demagógica, con casos de una compañera, de Rita [Maestre], de hace 10 años, juzgandola ahora, metiendo ideologías de por medio. Creo que era una intervención donde se estaba explicando un problema muy grave, un sufrimiento que se está teniendo desde todas las familias gitanas de Madrid en estos meses, y creo que era una cosa para parar, para apartar los papeles y para dar una respuesta mucho más humana.

P: ¿Alguien del Grupo Popular o de la Comunidad de Madrid se ha acercado a tí para decirte algo?

R: Sí, sí, por supuesto. Tengo que decir que luego, en una intervención de mi compañera Beatriz Borrás, donde también interpelaba a la consejera, le volvió a hablar sobre mí, sobre que me hubiera gustado que se me hubiera tratado con un poquito más de humanidad, y la consejera se disculpó. Yo tomo esas disculpas como correctas, creo que se podría haber hecho mejor en ese momento, creo que rectificó horas después, y de verdad doy el tema por zanjado, no quiero más hacer sangre sobre esto. Yo lo que busco es la interlocución con el Gobierno de Madrid, busco que este problema deje de afectar y busco que ninguna otra familia gitana tenga que pasar por esto y por algo tan doloroso como esto.

Tengo que decir también que Miguel Ángel García [consejero de Presidencia y portavoz del Gobierno de Ayuso], una vez que yo salí a tomar el aire después de la intervención de Albert, atravesó el pleno para buscarme, para darme el pésame con empatía, y quiero agradecerlo de verdad. Hubo también diputados del PP con los que comparto comisiones que también me dieron  pésame, tanto del PSOE como de Vox, que tuvieron más humanidad en ese instante y que supieron reaccionar mejor.

El racismo de los tanatorios es una práctica sistémica

P: Ya cerrando lo que pasó ayer, durante estas semanas desde que, por ejemplo tú, o también Abraham Jiménez, contasteis en la Cadena SER lo que os pasó, ¿qué respuestas habéis recibido de parte de la sociedad, por parte de los medios, más allá de lo político? ¿Se ha cuestionado el racismo que sufrís?

R: Justo me has pillado viendo el vídeo de Espejo Público. Creo que es entendible, que algo tan grave como el negar velar a un familiar en un momento tan duro es algo muy difícil de creer. Dicho esto, los medios de comunicación conmigo se están portando excelente, están teniendo un trato súper cuidadoso y quiero agradecérselo. Al fin y al cabo sé que esto es exponerme, sé que esto es abrirme en canal con la esperanza de que haya una ínfima posibilidad de que esto deje de pasar, de que los trabajadores de los tanatorios se lo piensen dos veces antes de intentar que una familia gitana no vaya a sus tanatorios o conseguir que no vayan a sus tanatorios.

Por lo que estoy haciendo esto, y por lo que me expongo, es porque muchas más familias gitanas se animen a denunciar. Me están contactando familias gitanas de Madrid con diferentes casos de racismo en los tanatorios, de negación de servicio en tanatorios como el de la M-40, de Parcesa, o como el tanatorio Servisa, que fue el que nos rechazó también. Y siempre con el mismo patrón, el acabar yendo al mismo destino de siempre, que es el tanatorio Sur, a las salas no reformadas. Muchas de ellas, no quieren hablar, no quieren poner su cuerpo. Entiendo que es reabrir muchísimas cicatrices y muchísimo dolor, reabrir el peor momento de tu vida que cuando más has destrozado estás, y que no es de gusto abrirlo. Creo que el exponernos así de esta manera, tanto yo como Abraham, o como Brian, que también se está exponiendo para explicar todo lo sucedido, es de agradecer.

P: A esos que hemos escuchado decir que no pasa nada -mencionabas esa entrevista que acabas de tener en Espejo Público-, que la comunidad gitana está perfectamente integrada en España...

R: ¡Bueno, por el amor de Dios, mira...!

P: Te iba a preguntar, ¿qué les dirías?

R: Mira, pues hay cosas a las que es mejor casi no contestar en ese momento y centrarme en lo que me quería centrar, que es el racismo de los sanatorios, que es una práctica sistémica que se está dando y que conlleva el sufrimiento de muchísimas familias. El pueblo gitano lleva aquí más de 600 años, ¿vale? Punto. Ha habido más de 250 leyes pragmáticas y edictos en contra del pueblo gitano. Hemos tenido un intento de genocidio en 1749 con la Gran Redada, la llamada prisión general de los gitanos, donde se intentó exterminar a "tan mala raza", palabras del marqués de la Ensenada, el cual tiene una calle en Madrid donde se encuentra la sede del Poder Judicial y del Tribunal Supremo.

Creo que ya eso es bastante, pero durante los últimos 50 años el racismo es innegable. La Unión Europea dice, en todos sus informes, que el antigitanismo es la forma de racismo más extendida de Europa. El OBERAXE [Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia, dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones] también denuncia y publica informes trimestralmente donde aparece el racismo en redes sociales y medios de comunicación hacia el pueblo gitano. Tanto eso como el racismo habitual que la población gitana ya tiene asumido por tanta cotidianidad con la que lo sufre, que es una de las cosas más peligrosas. Asumir que el racismo, que el trato discriminatorio diferente, es algo con lo que vives y no denuncias. Y eso está internándose cada vez más dentro de la población gitana. O sea, tanto que te persigan en el Mercadona, como que no te alquilen un piso, tanto -como pasa muchísimas veces- que en una entrevista de trabajo tu currículum lo arruguen y te lo tiren a la cara, o lo tienen a la basura... El racismo inmobiliario, el racismo económico, el racismo social, el racismo institucional. Creo que negar el racismo es negar la realidad de España, la realidad de la Comunidad de Madrid, la realidad de cada barrio.

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