La salida de los conocidos como ‘Los Pocholos’ ha abierto una grieta en el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso que va más allá del entorno de Emilio Viciana y el ámbito educativo. En las últimas horas, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha querido lanzar un mensaje a nivel interno cambiando portavocías y direcciones con una reestructuración que no ha dudado en hacer pública y que no deja indiferente a nadie.

Los últimos movimientos en esta línea han pasado por situar a la diputada del PP Ainhoa García como nueva portavoz adjunta de la formación en la Cámara madrileña y a Isabel Vega como secretaria General del Grupo Parlamentario Popular.

Se mantienen en sus cargos el portavoz de la Asamblea, Carlos Díaz-Pache, y el portavoz adjunto Rafael Núñez, además de la Presidencia y Vicepresidencia, que mantiene a Alfonso Serrano en este segundo escalafón.

Los cambios se harán efectivos la próxima semana y supondrán la salida de Elisa Vigil de la Dirección del Grupo y la de Jorge Virgilio, mientras que en la coordinación de comisiones se sitúan Esther Platero, portavoz en la comisión de Asuntos Sociales, en sustitución de Ignacio Catalá.

Por su parte, la coordinación territorial recaerá sobre la vicepresidenta de la Asamblea y vicesecretaria de Organización del PP de Madrid, Ana Millán, a pesar de las innumerables polémicas que le cercan. El hasta ahora secretario general del GPP pasará a ser coordinador institucional, puesto que antes desempeñaba al número tres de la baronesa.

La izquierda ha reaccionado a esta oleada de cambios en el organigrama de la formación que llega después del cese del hasta la semana pasada consejero de Educación. Hugo Martínez Abarca, diputado por Más Madrid en el Parlamento capital, ha sido uno de los más directos: “Sigue la crisis en el PP. Ayuso lanza un mensaje interno cambiando portavoces y comunicándolo (…) La explosión de los pocholos ha revelado una crisis mucho más profunda de la que se intuía. A Ayuso solo le queda su búnker”.

Ceses y dimisiones en cascada

La semana pasada, uno de los rostros del equipo de Ayuso, Viciana, decía adiós a su departamento aparentemente por el fiasco de la ley de universidades, que mantenía a la comunidad universitaria en pie de guerra. Finalmente, resultó que había algo más allá y que existía una guerra interna entre facciones (Los Pocholos de Viciana y, sobre todo, de Antonio Castillo Algarra, por un lado; y los Miguel Ángel Rodríguez y compañía, por otro).

Después de él, abandonaron sus puestos el portavoz de Educación, Pablo Posse; el de Familia y Asuntos Sociales, Mónica Lavín; y Juventud, Carlos Pasarón. Además de Casas y María Luz Rodríguez de Llera Tejeda, en su caso portavoz de Educación Secundaria, FP y Régimen Especial.

El choque de Los Pocholos habría llegado hasta personas de la máxima confianza como Rocío Alberto López-Ibor, consejera de Hacienda, quien frustró un acuerdo acerca de las horas lectivas. Más tarde dudó de su forma de actuar en el caso FP, de fraccionamiento de contratos.

En esos años, López-Ibor se encontraba precisamente en Educación como viceconsejera. Sospecha de la celeridad con la que Viciana trasladó a la Fiscalía de Madrid, en julio de 2024, el segundo caso de una obra millonaria que, en lugar de sacarse a concurso, se fraccionó y se pagó irregularmente con numerosas facturas menores, un acto completamente irregular.

En todo este seísmo, destaca Castillo, dramaturgo y gurú de ese grupo de jóvenes con estudios, pero sin experiencia que entraron en el cuerpo a cuerpo con el entorno de confianza de la presidenta, y perdieron. Controlador del relato y la práctica a nivel cultural, había colocado a gente cercana a él en puestos clave y tejer un equipo más o menos propio en el que se incluía el consejero.

En el PP no gustó esa influencia, y mucho menos la posibilidad de que se abordaran asuntos demasiados delicados para el Ejecutivo regional. Él fue polémico en lo discursivo, negando la violencia machista o cargando contra el colectivo LGTBI, y su compañía teatral -For the fun of it- recibió varios contratos de las administraciones públicas madrileñas -Comunidad y Ayuntamiento-. Llegó a actuar en Madrid, tras recibir dinero de la Fundación Teatro Real, en la que se encuentra la lideresa autonómica, el pasado fin de semana. Lo hizo, además, en un espacio municipal.

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