La cirugía plástica y reparadora ocupa el primer puesto entre las especialidades quirúrgicas con mayores tiempos de espera en España. Según los últimos datos del Sistema de Información sobre Listas de Espera (SISLE), correspondientes al cierre de 2025, los pacientes esperan una media de 269 días para ser intervenidos, más del doble de los 121 días registrados para el conjunto de las especialidades quirúrgicas. Además, cuatro de cada diez personas permanecen más de seis meses en lista de espera, lo que sitúa a esta especialidad entre los grandes retos pendientes del sistema sanitario.
El escenario, sin embargo, es muy diferente cuando se analizan los datos de la Comunidad de Madrid (CAM). Con una demora media de 57 días, la región presenta el menor tiempo de espera de España para someterse a una intervención de cirugía plástica y reparadora, 212 días por debajo de la media nacional. Las diferencias territoriales son especialmente significativas: mientras Madrid resuelve estas intervenciones en menos de dos meses, Aragón y Galicia registran 76 días de espera, Castilla y León alcanza los 112, Cataluña llega a 226, Extremadura a 227 y Andalucía multiplica por más de nueve la cifra madrileña, hasta alcanzar los 525 días.
La posición de la Comunidad de Madrid no se limita únicamente al tiempo medio de espera. Los datos del SISLE reflejan que la región presenta los mejores registros del país en varios de los principales indicadores relacionados con las listas de espera de cirugía plástica. Solo el 0,5 % de los pacientes madrileños lleva más de seis meses aguardando una intervención, frente al 40,8 % de media nacional. Ninguna otra comunidad autónoma registra un porcentaje tan bajo.
También sobresale la tasa de pacientes pendientes de intervención, situada en 0,34 por cada 1.000 habitantes, una de las cifras más reducidas de España y claramente inferior a la media nacional, que alcanza los 0,55 pacientes por cada 1.000 habitantes. En términos absolutos, la lista de espera estructural madrileña suma 2.442 pacientes, una cifra considerablemente inferior a la de comunidades con un volumen de población similar o incluso menor, como Andalucía, con 7.977 pacientes, o Cataluña, con 5.295.
Un modelo que marca la diferencia
Estos resultados se apoyan en el comportamiento de la red hospitalaria pública madrileña, cuyos centros presentan algunos de los tiempos de espera más reducidos del país para acceder a intervenciones de cirugía plástica.
Entre los hospitales de gran complejidad, el mejor registro corresponde al Hospital Fundación Jiménez Díaz, con una espera media de 23,97 días. Le siguen el Hospital Universitario de La Princesa, con 41,92 días, y el Gregorio Marañón, con 44,66 días. Por encima de los 60 días aparecen el Hospital Universitario Ramón y Cajal (63,03 días), el 12 de Octubre (70,04), La Paz (71,52), el Hospital Clínico San Carlos (72,07) y el Puerta de Hierro Majadahonda (87,65).
Entre los hospitales de media complejidad que realizan este tipo de intervenciones, los tiempos más bajos corresponden al General de Villalba, con 19,41 días, y al Rey Juan Carlos, con 20,31 días. A continuación se encuentran el Hospital Universitario de Torrejón (31,62 días) y el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla (37,34 días).
Por encima de los 50 días aparece el Hospital Universitario Fundación Alcorcón, con 58,01 días. Después se sitúan el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús (68,48 días) y el Hospital Universitario de Getafe (72,87 días). El Hospital Universitario Príncipe de Asturias presenta la mayor espera media entre los centros analizados, con 111,63 días.
Mucho más que cirugía estética
Aunque con frecuencia se relaciona esta especialidad con procedimientos de carácter estético, buena parte de la actividad de la cirugía plástica en los hospitales públicos tiene una finalidad reconstructiva y comprende procedimientos de elevada complejidad. Estas intervenciones permiten recuperar funciones, reparar daños y mejorar la calidad de vida de pacientes que han atravesado enfermedades o lesiones graves.
Entre los procedimientos más habituales figuran la reconstrucción mamaria después de un cáncer de mama, la atención a pacientes con grandes quemaduras, la reparación de secuelas provocadas por traumatismos, la reconstrucción después de la extirpación de tumores cutáneos, la cirugía de la mano, el tratamiento de malformaciones congénitas y la cobertura de heridas y úlceras complejas. Por este motivo, los especialistas trabajan de manera coordinada con áreas como Oncología, Traumatología, Cirugía General, Neurocirugía o Cirugía Maxilofacial.
Los tiempos de espera adquieren, por tanto, una importancia especial en esta disciplina. Reducir la demora en cirugía plástica y reparadora va mucho más allá de adelantar una operación: supone facilitar antes la recuperación física y funcional de pacientes que, en numerosos casos, ya han atravesado procesos oncológicos, traumatismos graves u otros tratamientos especialmente complejos.
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