La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sigue intentando escapar de la polémica por el ático que la región adquirió para que la lideresa madrileña lo utilizase durante el tiempo que durasen las obras de la Puerta del Sol, todo a la vez que el inmueble solamente puede destinarse a uso residencial, obedeciendo a la normativa municipal.
Esa ha sido la principal línea de defensa del gobierno madrileño y de la propia presidenta, más allá de que en un principio la política ‘popular’ dijo desconocer la operación; que el inmueble ubicado en el Paseo del General Martínez Campos iba a ser un espacio de trabajo.
Desperfectos en el piso
Sin embargo, el ático estaba lleno de desperfectos cuando salió al mercado. Goteras, manchas, roturas en el mobiliario de la cocina y desconchones en algunos techos eran protagonistas en este sitio, según documentó una persona interesada en la propiedad y recogía en los últimos días El Confidencial.
Teniendo esto en cuenta, parece complicado que un lugar con estos desperfectos pueda utilizarse como lugar de trabajo temporal. De hecho, al asunto se le podría añadir un punto hasta gracioso, en tanto en cuanto la idea de la región era sustituir un lugar en obras por otro que, parece, necesitaba también de reparaciones, siempre según lo que recoge el periódico mencionado. Todo a la vez que el equipo madrileño asegura no haber llevado a cabo ninguna reforma desde que lo compró, ni antes de volver a ponerlo a la venta por 6,7 millones de euros.
Un mail que no cambia nada
En esa insistencia de la presidenta por huir de la controversia, OkDiario publicaba hace unos días que la responsable de la Autonomía capital había mostrado un mail según el cual tenía cerrado el alquiler de su nueva vivienda en Puerta de Hierro, donde vive ahora, desde el pasado 22 de julio, una semana antes de que viera la luz la primera información del ático de Chamberí, publicada por El País.
Pese a su esfuerzo por despejar la duda del millón, qué uso se iba a dar realmente al ático ubicado en uno de los barrios predilectos de la presidenta, el documento aportado por ésta y las explicaciones concedidas en una entrevista con el medio de Eduardo Inda, según las cuales Ayuso llevaba semanas negociando el alquiler de su nuevo hogar cuando estalla el escándalo que la mantiene contra las cuerdas, no cambian nada.
Hay otros aspectos que también se han puesto sobre la mesa en todo este tiempo respecto de una vivienda a la que, de no ser para uso laboral, Ayuso no parece que fuera a desplazarse de manera inminente. Por lo pronto, las obras de la sede presidencial comenzarán, según avanzaba la propia política, entrado el otoño. Hasta entonces, seguiría con su día a día en la Puerta del Sol.
Hasta ahí, todo correcto. Ahora bien, resulta extraño que el sitio escogido por la Comunidad de Madrid para uso de trabajo temporal estuviera lleno de goteras o desconchones. La región mantiene que no ha llevado a cabo ninguna obra en este lugar, pero las imágenes recogidas por El Confidencial favorecen, cuanto menos, el beneficio de la duda.
Por otra parte, no pasan desapercibidas cuestiones como que las obras referentes a la Puerta del Sol se adjudicaron una vez que el ático estaba comprado. En el momento en que salieron las informaciones, nadie en la opinión pública sabía que se iban a desarrollar estas obras. A más a más, las actuaciones sobre el inmueble se concedieron a dedo y su expediente administrativo no está exento de incongruencias y contradicciones. Un informe jurídico, elaborado por un denunciante con la colaboración de arquitectos, aparejadores e ingenieros, ponía el foco en los trabajos sobre un edificio tipificado como Bien de Interés Cultural (BIC).
Estatuto de expresidentes
Dejando a un lado lo relativo a las obras, habría que considerar otros aspectos como que Ayuso podría disfrutar del inmueble una vez dejase su cargo durante cuatro años. Ello es gracias al Estatuto de expresidentes que la región aprobó el año pasado con el que se abrió la puerta a que los exdirigentes de la Comunidad tengan derecho, entre otras cosas, a disponer de “medios materiales y personales” para el desarrollo de sus actividades; un concepto ambiguo que podría haber permitido a la baronesa a disfrutar del ático más allá de 2027 en caso de abandonar Sol en los próximos comicios.
Con todo, el mail que muestra que Ayuso había cerrado el alquiler de Puerta de Hierro el 22 de julio tampoco serviría como defensa válida ni prueba definitiva en sus aspiraciones por dar carpetazo al asunto. Sobre todo, porque nadie ha dicho nunca que la entrada de la presidenta en la polémica propiedad adquirida y después puesta a la venta por Planifica Madrid fuese inmediata. De hecho, las quinielas y las críticas van en otra dirección, con lo que la urbanización de Puerta de Hierro podría haber sido, perfectamente, momentánea.
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