For the fun of it, la empresa teatral de Antonio Castillo Algarra, quien fuera director del Ballet Español en la Comunidad de Madrid, ha recibido multitud de ayudas y subvenciones de la región madrileña y el Ayuntamiento de la ciudad, dirigido por José Luis Martínez-Almeida, además de haber cerrado contratos para ‘colocar’ sus obras en espacios de los que forma parte la administración Sol y que han intervenido Cibeles.

Todo ello a pesar de la nefasta opinión que desprenden los informes económicos sobre la compañía. ElPlural.com ha accedido a uno de ellos, de la consultora Axesor, que le sitúa a un nivel no demasiado bueno.

For the fun of it recibe una puntuación de 3 sobre 10 por parte del portal, que acusa a su vez el “riesgo” en términos monetarios y de financiación que contempla la firma. Como principales debilidades enumera las siguientes.

Para empezar, presenta “fondos propios negativos” como resultado de la “acumulación de pérdidas incurridas” y esgrime una “inadecuada situación patrimonial”, por lo que llama a la puesta en marcha de “medidas corporativas capaces” que permitan “reestablecer el equilibrio patrimonial a través de aportaciones de los socios o con la generación de beneficios”.

Le sigue una reducción de la actividad económica de cerca del 53% o un endeudamiento financiero de entorno al 22%. Asimismo, sus niveles de autofinanciación se redujeron cerca de un 47%; y su periodo medio de pago contable es superior al de pago.

Dinero de la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento

A pesar de las cifras negativas, tanto la administración de la Puerta del Sol como la de la ciudad han inyectado dinero en las cuentas de la empresa de Castillo en los últimos años. La Autonomía madrileña firmó al menos siete acuerdos con la entidad, cinco de ellos por el procedimiento comúnmente conocido como ‘a dedo’ -esto es, sin cometer a concurso público- y dos del tipo “negociado sin publicidad”, que obedece a un procedimiento excepcional en la administración que se tiene que justificar.

En cada contrato, tal y como revelaba esta semana elDiario.es, el conocido como gurú de 'los pocholos’ -grupo al que pertenecía el exconsejero de Educación, Emilio Viciana, cesado el pasado lunes- se llevó más de 31.000 euros en cada uno de esos contratos. En total, obtuvo cerca de 107.000 euros por la representación de varias obras. El último compromiso entre las partes llegó el 17 de julio de 2025.

Pocos días antes de la expulsión del exconsejero de Educación, la Fundación Teatro Real, integrada por el Ejecutivo ‘popular’, obtuvo más de 26.000 euros para representar la obra Más acá de los romances. La función está fechada para los días 21 y 22 de febrero -es decir, este fin de semana- y los próximos 24 y 27 del mismo mes.

En el elenco de la obra, que se representa en la Nave de Daoiz y Velarde, figuran el propio Castillo, así como el exdirector de Universidades, Nicolás Casas; o Alejandra Montemayor, miembro de la junta directiva del nuevo Ballet Español. La Consejería de Cultura de Almeida anunció en julio de 2025 la prórroga del convenio durante dos años de este enclave, que la oposición pedía que fuera de titularidad pública.

Semana de dimisiones

La semana de despidos y dimisiones ha ocupado la política madrileña. Primero fue Viciana, al que la administración Sol dijo adiós amparándose presumiblemente en el fiasco de la ley de universidades, una normativa que mantuvo en pie de guerra a la comunidad universitaria en temas tan sensibles como las protestas educativas o la infrafinanciación de los centros.

Tras él, abandonaron sus puestos el portavoz de Educación, Pablo Posse; el de Familia y Asuntos Sociales, Mónica Lavín; y Juventud, Carlos Pasarón. Además de Casas y María Luz Rodríguez de Llera Tejeda, en su caso portavoz de Educación Secundaria, FP y Régimen Especial.

Considerado el cabecilla del grupúsculo conocido como ‘Los Pocholos’, jóvenes sin experiencia que ocuparon puestos educativos de relevancia, el protagonista de estas líneas estaba visto poco menos que el número dos de la baronesa en el ámbito de la cultura.

Sin embargo, habría chocado con el jefe de prensa de Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez, mientras que el conjunto del grupo habría tenido problemas con el ala dura de la formación conservadora. Algunos medios, como el diario El País, publicaba en los últimos días de qué manera Viciana se habría entrometido demasiado en asuntos internos.

Castillo no ha escapado a la polémica en lo estrictamente discursivo en asuntos tan sensibles como la violencia de género o la homofobia. De este modo, llegó a decir que “un hombre no mata a su pareja porque sea mujer”, sino por la “loca pasión de los celos”; o que las siglas LGTBI se corresponden con una condición “minoritaria, rara o monstruosa”.

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