La Argentina de Javier Milei, Israel con Benjamín Netanyahu o el modelo estadounidense de Donald Trump han sido motivo de fijación para la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en su agenda internacional. Ahora, con motivo de su último choque con el Gobierno mexicano de Claudia Sheinbaum, ha resaltado la metodología de los últimos contactos y estrategias en política exterior del Ejecutivo de la Puerta del Sol, funcionando a su vez como una diplomacia paralela que se distancia de la aplicada en La Moncloa.
La noticia más inmediata ha venido desde México, donde la presidenta regional se trasladó a principios de mayo para embarcarse en un viaje institucional de diez días que, en su recta final, se vio truncado el pasado viernes entre acusaciones de “boicot” al Ejecutivo de Sheinbaum, aunque su regreso a España no se dio hasta este mismo lunes. Sin embargo, cabe retroceder unos meses atrás para comprobar la metodología seguida por el Gobierno de la Puerta del Sol en materia internacional, coincidiendo a su vez con el escenario geopolítico actual, viendo cómo se estrecharon lazos con el mandato ultraderechista de Milei o acercamientos evidentes con el movimiento MAGA de Trump.
Ayuso buscó acercar posturas con Israel
El pasado mes de enero, en pleno apogeo geopolítico por la masacre de Israel sobre la Franja de Gaza, el Gobierno madrileño buscó estrechar lazos con el Ejecutivo de Netanyahu, y lo hizo enviando a su consejero de Digitalización, Miguel López-Valverde, a Tel Aviv para explorar soluciones sobre ciberseguridad para las Administraciones públicas y grandes empresas. En aquel desplazamiento, se mantuvieron reuniones con directivos de empresas como Check Pointo o Pentera.
Esta no fue la única relación prácticamente directa con el Estado hebreo, puesto que cabe recordar que en julio de 2024 el Gobierno de Ayuso invirtió cerca de 15.000 euros en un viaje de cinco días para periodistas e influencers, lo que se sumó a otros antecedentes en visitas y relaciones con Israel que se fueron afianzando a lo largo de los años.
Asimismo, sus relaciones de amistad con algunos rostros conocidos del país –nación definida por ella misma como “la primera y más importante frontera del mundo libre”-, como David Hachtwell, presidente de la Fundación Hispanojudía y confundador de Acción y Comunicación sobre Oriente Medio (ACOM), explican buena parte de estos movimientos.
“Visita personal” a Milei
Al otro lado del Atlántico, también en enero, Díaz Ayuso viajó hasta Buenos Aires por motivos institucionales y en plena incursión militar de Estados Unidos sobre Venezuela. En la reunión que mantuvo a puerta cerrada con el mandatario argentino, ambos destacaron las “buenas relaciones” entre Sol y la Casa Rosada, defendiendo así su intención de mantener “la colaboración institucional, económica y social” entre ambos territorios.
“Una relación que nuestras naciones hermanas deben cuidar por su futuro y el de Occidente y todas las democracias liberales. Por la libertad”, sostuvo la propia Ayuso a través de sus redes sociales. Unas relaciones que ya se vieron reforzadas después de que en julio de 2024, al poco tiempo de asumir el ultraderechista el mando del Ejecutivo argentino, éste fue condecorado con la Medalla de la Comunidad de Madrid, en clara diferencia con la postura del Gobierno de Pedro Sánchez.
Ayuso, uno de los fichajes del universo MAGA
Siguiendo la estela de los más recientes pasos internacionales de la baronesa popular madrileña, bien son conocidos los contados viajes de su equipo a Estados Unidos, en particular a Miami, donde se han establecido a lo largo de los meses acuerdos y estrechos vínculos con empresas de distinto calado y promociones culturales en favor de Madrid. Un acercamiento al modelo de Trump que terminó por culminar cuando en febrero se conoció que Ayuso coincidiría en un evento organizado por el Movimiento MAGA –Make America Great Again-, con otras personalidades del espectro conservador mundial como el ultra argentino Milei o la opositora venezolana y ganadora del Nobel de la Paz, María Corina Machado, entre otros.
Aunque su intervención en el acto The Hispanic Prosperity Gala que se celebró en Mar-a-Lago, la mansión del inquilino de la Casa Blanca en Florida, fue por videoconferencia, destacando por su confrontación directa con países latinoamericanos como México, Cuba o Nicaragua, al los que se refirió como “narcoestados” gobernados por “dictaduras de ultraizquierda”. Al tiempo, definió al actual Estados Unidos, bajo el mando de Trump, como “el principal faro del mundo libre”, pese a las actuaciones antimigratorias como la policía del ICE o la acuciante guerra en Oriente Próximo.
Sin quedarse únicamente en este punto, Ayuso avanzó que la Comunidad de Madrid otorgará la medalla honorífica de la región con un acto de homenaje el próximo 4 de julio con motivo del 250 aniversario de la Independencia de Estados Unidos.
Asimismo, esta aparición estelar como una de las invitadas internacionales estrella dentro del universo MAGA, en marzo, Ayuso volvió a pisar tierra estadounidense en una nueva visita oficial a Nueva York para “atraer inversiones”. Un viaje que destacó por sus características dantescas, puesto que se reunió con el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz; asistió a los premios del periódico judío The Algemeiner por su “compromiso con la libertad y el pueblo judío” y al 25º festival de Flamenco en Estados Unidos que fue clausurado por la artista Sara Varas.
Choque en México
Quizás la cuestión del momento que aún es motivo de debate en el plano político se refiere a su reciente viaje a México, donde ha protagonizado un choque con el Gobierno de Sheinbaum. Antes de desembarcar en el país hispanohablante, la confrontación ya estaba servida por haberse referido a México como “narcoestado”, así como por haber sacado pecho de la época de la Conquista, lo que ya había sembrado las tensiones con el Ejecutivo nacional.
Al llegar a suelo mexicano, sus diez días de viaje no solo se vieron marcados por haber anunciado una inversión empresarial ya conocida, por su homenaje al conquistador Hernán Cortés o sus palabras sobre la Hispanidad o el mestizaje, o también por decir que México se encontraba “a dos pasos” de ir por el mismo camino que Venezuela, sino por las palabras de crítica que recibió por parte de la mandataria principal de Ciudad de México. Sheinbaum se preguntó por qué venía Ayuso, con qué motivo realizó este viaje, además de retratar su “ignorancia” por ensalzar una figura histórica violenta como fue Hernán Cortés.
Bajo este telón de fondo, en la recta final de la visita institucional, el equipo de Ayuso lanzó un comunicado el pasado viernes cancelando la agenda oficial de la presidenta hablando de “boicot” y “expulsión” promovidos presuntamente por el Gobierno de Sheinbaum cuando coincidía con la celebración de la gala de los Premios Platino Xcaret; escenario que fue desmentido por la organización del evento cinematográfico. Pese a esta postura, la presidenta madrileña permaneció este fin de semana en la Riviera Maya y no regresó a España hasta este lunes, prácticamente como estaba planeado en un primer momento y teniendo en cuenta que no tuvo actos oficiales desde el pasado jueves por la tarde.
Modelo de agenda internacional contrapuesto al de Moncloa
Resulta fácil contraponer estos pasos en materia de política exterior con el modelo contrapuesto que se está acometiendo desde el Gobierno central. Al cargo de Sánchez, la agenda internacional ha estado marcada por los acontecimientos geopolíticos de los últimos tiempos, remontándose a la guerra de Ucrania, pasando por la masacre israelí sobre Gaza y en la actual guerra en Oriente Próximo.
Sobre estos dos últimos episodios, España se caracterizó, en primer lugar, por reconocer el Estado de Palestina como vía resolutiva del conflicto que ha declinado en más de 70.000 víctimas mortales. En segundo puesto, en el actual conflicto en Irán, el Gobierno de Sánchez también vino marcando el paso ensalzando el lema del ‘no a la guerra’, oponiéndose frontalmente con la Administración Trump en sus aspiraciones belicistas y asentando las bases de la no intervención de Europa en la guerra, así como su condena ferviente a los ataques de Israel sobre Líbano bajo el mismo marco.
En los últimos días, también las críticas del Ejecutivo de Ayuso han distado con evidencia de los aplausos internacionales de la Organización Mundial de la Salud, la Unión Europea, Naciones Unidas e incluso el Papa León XIV por la acogida realizada por España con el crucero MV Hondius donde se detectó un brote de hantavirus y cuyo operativo se llevó a cabo en tiempo récord en las Islas Canarias.
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