Hace ya más de dos años que Alberto González Amador saltó a la actualidad por las investigaciones de la Justicia, que este jueves dieron un nuevo vuelco con la autorización del juez a la UCO para acceder a sus cuentas bancarias. Desde entonces, la pareja de Isabel Díaz Ayuso dejó de ser un “ciudadano particular”, un “vecino” o un “paisano”, que son los argumentos con los que la presidenta de la Comunidad de Madrid y su entorno político y mediático han tratado desde entonces de restarle importancia a los cinco delitos por los que se investiga al empresario.
Fue en marzo de 2024 cuando saltó la noticia. El novio de Ayuso cometió dos delitos fiscales de más de 350.000 euros en 2020 y 2021, a través de una trama de facturas falsas y empresas pantalla. Aquella información provocó un terremoto en la Puerta del Sol, sede del Gobierno regional, donde se ha pasado de atribuir la investigación a un “ciudadano particular” a una cacería política contra la presidenta, a un silencio sepulcral sobre todo lo que se ha ido conociendo desde entonces.
¿Quién es Alberto González Amador?
A día de hoy, González Amador está acusado de cinco delitos. A los dos de fraude fiscal se suman falsedad en documento mercantil, corrupción en los negocios y administración desleal. Los dos últimos se sumaron en marzo de 2025, en el marco de una pieza separada abierta por el magistrado para investigar el uso de la empresa del novio de Ayuso para ocultar ingresos procedentes de negocios en el ámbito sanitario.
En todo este proceso, alrededor del empresario se ha generado toda una narrativa de excepcionalidad. No porque la riqueza de la pareja de una representante política -de la que ella también disfruta, entre otras cosas, porque la casa en la que viven se pagó, presuntamente, con el dinero ganado con estos delitos- provenga de prácticas ilícitas. El entorno político y mediático de Ayuso ha tratado de justificar en todo momento que González Amador es un español más, al que el Estado persigue por ser el novio de quien es, y no por la gravedad de los delitos que ha cometido.
El "paisano" de Antonio Naranjo
El último ejemplo ocurrió este mismo jueves, después del anuncio de que el juez autoriza a la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil acceder a la información bancaria del novio de Ayuso, en el marco de la pieza separada de corrupción en los negocios. Los intentos de despojar a González Amador de su relevancia política volvieron a resurgir, y el primero en lanzarse fue el presentador más fiel de la televisión autonómica madrileña, Telemadrid, habitual escenario de la propaganda al Partido Popular de la región.
Antonio Naranjo tardó poco más de una hora en abrir su cuenta de X -red social anteriormente conocida como Twitter- y escribir el mismo argumento de siempre: “Lo de que a un paisano le persiga el Gobierno, la Fiscalia General, TVE y la Agencia Tributaria por ser pareja de Ayuso es de lo más bananero visto nunca”, publicó. El director de El análisis: Diario de la Noche recuperó el mismo argumento que esgrimió su jefa cuando se conoció todo, en 2024: “Si no fuera su pareja quien es, ni sabríamos nada de este asuntillo. Pero es Ayuso, y contra ella todo vale”.
El “asuntillo” por el que el juez ha dado el paso de dar luz verde a la UCO no es ni más ni menos que la investigación a los negocios de este “paisano” con Quirón Prevención, la empresa sanitaria que acumula la mayoría de contratos públicos de la Comunidad de Madrid. El objetivo de este análisis es determinar si se ha producido una evolución patrimonial que no pueda justificarse con normalidad y, en caso de detectarse incrementos relevantes, comprobar si guardan relación con los hechos que están siendo investigados en el juzgado.
Las mentiras de Ayuso sobre el "ciudadano particular"
Pero esto de Naranjo ya lo dijo Ayuso mucho antes. Concretamente, al día siguiente de conocerse el primero de los escándalos que rodean a su novio. “Es un ciudadano particular que está siendo asediado por todo el poder de un Estado porque es mi pareja”, aseguró el 13 de marzo de 2024. La presidenta regional no solo utilizó un edificio de su Gobierno, la Real Casa de Correos, para defender a un supuesto “ciudadano particular”.
En esa comparecencia sin preguntas, Ayuso mintió al decir que “es Hacienda quien le debe” dinero a González Amador, y no al revés. Así comenzó la tergiversación de los correos entre Fiscalía y el novio de la baronesa, que culminó con el bulo difundido por su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, de que fue el Ministerio Público el que le ofreció un pacto de conformidad, y no al revés, como se terminó demostrando.
Más allá del uso de la sede y del jefe de gabinete de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, el argumento de Ayuso cae por su propio peso, incluso desvinculando los delitos de González Amador de la presidenta. El motivo por el que la Fiscalía intervino en el caso de estos dos fraudes fiscales es porque cada uno supera los 120.000 euros, umbral en el que dejan de ser simples infracciones que se pueden corregir con una multa, como también trató de hacer creer Ayuso, a ser delitos penales.
MAR 'confunde' al novio de Ayuso con un "vecino enfadado"
Esta ristra de argumentos fueron desapareciendo con el tiempo en el caso de la presidenta, que cada vez fue haciendo menos ruido sobre su novio, y más sobre la otra pata de todo esto: la filtración de sus datos por la que el Tribunal Supremo condenó al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. Pero para defender a su pareja ya estaba su jefe de gabinete y ‘mentor’.
Miguel Ángel Rodríguez también ha tenido lo suyo para tratar de defender a González Amador. Además de filtrar el bulo que publicó El Mundo, el responsable de comunicación de Ayuso también difundió información personal de dos periodistas de El País que hacían su trabajo cerca de la casa que comparte la presidenta con su novio, también en marzo de 2024. Rodríguez compartió una imagen de ellos en un grupo de WhatsApp con medios afines, en el que escribió también sus nombres y apellidos, por lo que está siendo investigado en la actualidad por revelación de secretos.
Lo interesante fue lo que dijo MAR sobre cómo obtuvo esa fotografía, que está hecha desde la altura, es decir, desde el propio edificio en el que vive González Amador. A su llegada a los juzgados, el pasado 6 de mayo, el jefe de gabinete aseguró que se la había mandado “un vecino enfadado”, para rectificar unas horas más tarde, a su salida, y admitir que este ciudadano anónimo era, en realidad, el propio novio de Ayuso: “Un vecino le mandó la foto a Alberto González Amador y él me la reenvió a mí”, aclaró.
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