Las tensiones internas son algo inherente a la política, pero no es usual que se den tantas muestras públicas de ellas como las que se están conociendo de la pugna entre Mónica García y Emilio Delgado por el liderazgo de Más Madrid. Ambos mantienen un choque centrado en la forma en la que se deberían llevar a cabo las primarias, de las que saldrá el candidato a disputar la presidencia de la Comunidad de Madrid a Isabel Díaz Ayuso en las elecciones del próximo año.
El programa Al Rojo Vivo, de La Sexta, fue el escenario en el que todo estalló este lunes, pero la guerra entre ambos se remonta a varios meses atrás, según lo que se ha ido conociendo. Tras meses de ruido interno, todo alcanzó su pico este sábado, cuando Mónica García confirmó su intención de "ser la presidenta" de la región. Este momento fue precedido, el día anterior, por una llamada de teléfono con Emilio Delgado, en la que la ministra le avisó de su intención de lanzar el anuncio al día siguiente. A pesar de que el portavoz adjunto de Más Madrid en la Asamblea le trasladó su incomodidad, García siguió adelante.
La llamada de la crisis: "No me parece bien"
Que Delgado optaba a ser el nuevo líder de Más Madrid en la región es algo que no se había dicho públicamente. Sin embargo, se venía barruntando durante los últimos meses, en los que el diputado se ha esforzado por redoblar sus apariciones públicas y construirse un perfil propio. Delgado no se consideraba, como dijo en una entrevista a este periódico, una voz discordante en el partido, y aunque aseguraba que, en el nuevo proyecto de Sumar -coalición en la que está Más Madrid- él estaría "donde quiera la gente que esté", parece que ya tenía una decisión tomada.
Las preguntas por los pasillos y la incomodidad empezaron a ser una constante a raíz del debate en el que Delgado participó junto a Gabriel Rufián en febrero, en el que ambos charlaron sobre el estado de la izquierda. Si ya era casi una evidencia que esta charla no había sentado bien en el seno de Más Madrid, la confirmación ha llegado este lunes, cuando El País ha publicado la conversación entre García y Delgado un día antes del gran anuncio. Lo que se dijeron pone de manifiesto que, en privado, si que habían hablado antes de la intención del portavoz de disputar las primarias, y que la ministra tenía una guardada desde febrero.
Tras comunicarle a Pedro Sánchez que abandonará el Gobierno cuando arranque la campaña en Madrid, García llamó por teléfono a Delgado para informarle de que lo anunciaría a la militancia al día siguiente: "Me lanzo mañana en la verbena", le dijo. El diputado le mostró su disconformidad, porque esto significaba que el anuncio se produciría en un escenario en el que ya estaba previsto que él participara: "No me parece bien", respondió, "Me pones en una tesitura. O me bajo del acto y todo el mundo piensa que soy un niñato y un malqueda, o me lo como". La respuesta de García le dio a entender que tendría que pasar por esa "tesitura": "A mí tampoco me pareció bien lo de Rufián", zanjó.
Las caras de Emilio Delgado
El escenario que Delgado temía era la tercera edición de la verbena 'La Madrileña', un evento anual del partido cuando se acerca el Dos de Mayo que García eligió para su gran anuncio. La ministra tuvo su momento de éxtasis ante cientos de militantes, y arropada por detrás por varias filas de miembros del partido, que se pusieron en pie para aplaudir a su flamante candidata. "Madrid me corre por las venas. Quiero ser la próxima presidenta de la Comunidad de Madrid", proclamó.
En escena la acompañaban los rostros visibles que han mantenido el fuerte mientras ella ejercía como ministra de Sanidad: la portavoz en la Asamblea, Manuela Bergerot, la portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre y el concejal Eduardo Rubiño, además del propio Delgado. El anuncio de que el portavoz adjunto participaría en la verbena una semana antes ya fue muy comentado, y dio una sensación de unidad que, en privado, se estaba convirtiendo en todo lo contrario. Y en el momento en el que García proclamaba que "si ha caído Orban, tendrá que caer Ayuso" se pudieron entender muchas cosas.
"—No me parece bien —respondió Delgado—. Me pones en una tesitura. O me bajo del acto y todo el mundo piensa que soy un niñato y un malqueda, o me lo como".
— IamRGR (@IamRGR1) April 27, 2026
Y se lo comió. Y lo disimuló mal.
Las caras, Juan. https://t.co/dnmYLGRfYz pic.twitter.com/RFFpBiob43
Delgado se tuvo que ver en esa "tesitura" que tanto temía. La que será su principal rival para liderar Más Madrid no le dejó más remedio, poniéndole en primera fila para tener que aplaudirla mientras ella vivía su baño de masas. La mejor prueba de que este movimiento se entiende como una estrategia política estuvo en la cara de Delgado. Sí, aplaudió y sonrió mientras García lanzaba su candidatura. Pero la aparente alegría por su compañera se vio acompañada de algunos gestos que revelaron, como había hecho él mismo por teléfono el día anterior, que aquella situación era terriblemente incómoda.
La guerra abierta
Y lo era porque durante todos estos meses ha habido una guerra interna con una cuestión muy concreta en disputa: quién elige al candidato de Más Madrid. El ala de García defiende el cambio reciente en los estatutos, que en 2025 limitaron el voto para aquellos militantes que participen activamente en actividades de la formación. Es decir, no basta con estar inscrito, que es lo que defiende Delgado, sino que aquel que quiera votar en las primarias deberá haber fichado en al menos un acto en los cuatro meses anteriores a la votación. En caso contrario, se le considera simplemente 'simpatizante'.
Es ahí donde está el choque, ya que hasta las últimas primarias, el modelo era el que defendía Delgado. El portavoz cree que, volviendo a permitir que vote cualquiera que esté registrado en el partido, lo que aumentaría el censo de las primarias a unas 15.000 personas, tendría más posibilidades de ganarlas. Por ello, critica el modelo que impulsa García, que limitaría los militantes a apenas un millar.
Lo que era tensión soterrada, incomodidad visible y maniobras políticas terminó por estallar este lunes en Al Rojo Vivo, durante la conexión en directo de García con el programa de Antonio García Ferreras. El presentador no desechó la oportunidad de organizar un debate en directo sobre el tema, aprovechando que Emilio Delgado estaba en la mesa como tertuliano. Mientras García repetía que “en Más Madrid decide la militancia” y trataba de enmarcar cualquier debate interno como una distracción frente a Isabel Díaz Ayuso —“nosotros no competimos entre nosotros, competimos con Ayuso”—, Delgado insistía, casi como una acusación, en una pregunta simple y demoledora: “¿Con estar inscritos van a poder votar?”. “Todo el que esté militando en Más Madrid. Las decisiones de todos los partidos la toman los militantes”, recalcaba la ministra de Sanidad.