Isabel Díaz Ayuso ha afrontado las primeras semanas del año con un discurso centrado en la actualidad, sin realizar anuncios concretos ni presentar medidas nuevas de gobierno. Sin embargo, este lunes ha tenido lugar una intervención organizada por Nueva Economía Fórum, donde la presidenta ha aprovechado la apertura política de la semana para dedicar la primera parte de su discurso a exigir dimisiones tanto a Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, como a Óscar Puente, ministro de Transportes, debido al accidente ferroviario producido en Adamuz (Huelva). Seguidamente, y sin dejar de mantener su discurso en clave de oposición, aprovechó más de una hora ante empresarios, cargos institucionales y medios de comunicación para dibujar, a brochazos gruesos, lo que será su hoja de ruta para 2026.
Uno de los puntos más llamativos de la intervención fue el de la sanidad pública madrileña, en el que su discurso, como es habitual, fue el de redondear el éxito. Ayuso presumió de tener “la mejor sanidad de España”, con las listas de espera más bajas y hospitales punteros, citando como ejemplo los cuatro trasplantes de corazón realizados en 63 horas en el Hospital 12 de Octubre.
Además, reivindicó sin complejos la convivencia entre lo público y lo privado y lanzó una frase que resume su visión del sistema: “No entiendo por qué un profesional es bueno en el sistema público y malo en el privado”, un planteamiento que evita mencionar las condiciones laborales, la derivación de recursos y el impacto real de la privatización en la atención sanitaria.
Sin embargo, aunque la presidenta regional haya querido poner el foco en que la sanidad madrileña es mejor que ninguna otra, lo ha hecho en un momento en el que hace apenas una semana tuvo lugar la gran huelga del Hospital de La Paz, motivada por la multitud de pacientes en los pasillos y el trato “decepcionante” del Gobierno de Ayuso, además de la huelga convocada para el domingo 8 de febrero por el “deterioro intencionado” de la sanidad pública en la Comunidad.
Diez años en la región para una vivienda protegida
Otro de los índices donde más hueco ocupó el discurso fue el de la vivienda. El Plan Vive, uno de los proyectos más importantes que está llevando a cabo la presidenta regional, suma ya 5.200 viviendas, según explicó.
No obstante, el anuncio más significativo fue el endurecimiento de los requisitos para acceder a vivienda pública, ya que Ayuso aseguró que quienes hayan sido condenados por ocupación o usurpación no podrán optar a vivienda protegida durante cinco años y, sobre todo, que se exigirá un mínimo de diez años de empadronamiento en la región. La presidenta defendió estas medidas asegurando que se quiere priorizar a “quienes llevan toda la vida en Madrid” y a familias cuyos hijos no pueden independizarse.
La universidad pública, uno de los ámbitos más reclamados por la población madrileña, fue otro de los momentos más esperados de la intervención. Después de años de manifestaciones en las que las universidades públicas, con la participación de alumnado y profesorado, han protestado por la falta de financiación, Ayuso lanzó un mensaje directo a estos centros educativos asegurando que algunas universidades no han sabido gestionarse bien. Señaló que hay universidades que han perdido alumnos mientras incrementaban gastos y advirtió de que el gasto “no es ilimitado” y que Madrid no puede convertirse, dijo, “en el gasto automático del independentismo”.
Más allá de estos puntos clave, Ayuso dedicó una parte sustancial de su intervención a lo que presentó como gestión. En materia fiscal, anunció una nueva bajada de medio punto del IRPF autonómico, reivindicando la autonomía fiscal recogida en la Constitución y asegurando que Madrid acompaña a ciudadanos y empresas frente a lo que considera una presión fiscal insoportable del Estado. Una política que, sin embargo, sigue beneficiando de forma desigual a las rentas más altas y tensiona la financiación de los servicios públicos.
En economía y territorio, Ayuso presumió del peso del turismo, que ya supone casi el 10% del PIB regional, de la modernización del Metro y de iniciativas como oficinas móviles o cajeros automáticos en pequeños municipios. Medidas que, aunque útiles, palidecen frente a la ausencia de una reflexión profunda sobre el modelo económico, la precariedad laboral o el acceso real a los servicios.
Ayuso carga contra Vox y lo acusa de servir a la izquierda
Pero el eje vertebrador de su discurso no se desvinculó del Gobierno central. Ayuso cargó con dureza contra la negociación de un nuevo modelo de financiación autonómica con fuerzas independentistas, al que calificó de “ruinoso” y “desvergonzado”.
Según la presidenta, el Ejecutivo estaría “negociando a espaldas de los españoles” un sistema “a la carta” que supondría 5.000 millones de euros extra para los independentistas, a los que se sumarían otros tantos “por conceptos inventados”. Asimismo, Ayuso acusó a Sánchez de querer “perjudicar deliberadamente a Madrid como capital del país”.
Finalmente, aprovechó una de las preguntas de los medios de comunicación para cargar contra Vox, asegurando que camina de la mano con la izquierda y que se necesitan mutuamente. Según Ayuso, Vox se limita a criticar al PP y a eximir de responsabilidades al Gobierno culpando a los populares.