La Comunidad de Madrid es una región cada vez menos habitable, especialmente en los barrios de la capital. Más allá del precio inasumible de la vivienda, en alquiler y en compraventa, los vecinos y pequeños empresarios sufren diariamente el colapso de una autonomía plagada de obras y servicios decadentes. Organizaciones de autónomos, pymes, micropymes y asociaciones vecinales, cansada de esta situación enquistada, han creado la Plataforma de Afectados por las Obras de Infraestructuras y Metro de la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid.

El objetivo de la plataforma es trasladar a las administraciones controladas por Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida el impacto que obras como las que se están realizando, simultáneamente, en el intercambiador de Conde de Casal y la ampliación de la línea 11 de Metro están generando en la vida diaria de los vecinos y en el tejido productivo de estas zonas, constituido básicamente por comercios locales. Entre otras incidencias, denuncian edificios que presentan “afecciones visibles” y fachadas en las que se ha requerido el "despliegue de elementos de protección ante desprendimientos”.

Las ayudas destinadas a los comerciantes resultan insuficientes y no cubren adecuadamente las pérdidas económicas

Las consecuencias derivadas de las obras, además, no están siendo acompañadas de una compensación suficiente para los pequeños autónomos. “Las ayudas destinadas a los comerciantes resultan insuficientes y no cubren adecuadamente las pérdidas económicas que están sufriendo empresarios, empresarias, autónomos y autónomas”, denuncian desde la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM). Para buscar soluciones, la plataforma ha solicitado reunirse con los responsables de la Comunidad y el Consistorio, seguros de que se pueden compatibilizar las obras con la protección del tejido social y económico.

Es necesario e imprescindible que las administraciones muestren la sensibilidad suficiente para que las indemnizaciones cubran realmente las pérdidas económicas que están sufriendo empresarios, empresarias, autónomos y autónomas, garantizando la viabilidad de los puestos de trabajo y de los negocios durante el tiempo que duren las obras”, ha trasladado Francisco Ferrera, presidente de la Red de Autónomos, integrante de la nueva Plataforma. Pese al enfado, insisten con insistencia en dialogar para buscar acuerdos que minimicen el impacto de unas obras de las cuales no cuestionan su necesidad.

Suciedad constante, pérdida de plazas de aparcamiento, vibraciones y ruidos continuos

Si bien tienen claro que estas actuaciones “no deben comprometer la vida de los vecinos y vecinas ni la continuidad del comercio de proximidad”. Además, recuerdan que distritos como Arganzuela y Retiro ya se están viendo afectados, pero que estas afecciones se extenderán progresivamente a otros distritos de Madrid conforme avancen las obras de la línea 11. “Los vecinos y vecinas necesitamos convivir con las obras de forma razonable, sin que nuestra seguridad, movilidad y tranquilidad se vean comprometidas”, señala Ángeles Rodríguez de Cara, portavoz de los vecinos y vecinas y presidenta de la Asociación Vecinal de Retiro Norte.

Actualmente soportamos suciedad constante, pérdida de plazas de aparcamiento, vibraciones y ruidos continuos incluso fuera de horario, además de la incertidumbre sobre el impacto en nuestras viviendas y la falta de información accesible, clara y fiable sobre el desarrollo de las obras, incluida la tuneladora”, añade la presidenta de la AV de Retiro Norte. La plataforma mantiene reuniones para abordar esta y otras problemáticas, a la espera de que algún representante municipal y autonómico acepte sentarse a escuchar sus reclamos para poder poner soluciones.

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