El idioma gallego, tal y como han denunciado diferentes entidades, es la gran piedra en el zapato del Partido Popular desde los tiempos de AP, con Manuel Fraga al frente.

Sin embargo, según esos mismos colectivos, en tiempos ya modernos quien más daño ha hecho al gallego ha sido Alberto Núñez Feijóo. El actual líder del PP siempre ha presumido de ser “de aldea” como argumento para mostrarse como un acérrimo defensor del gallego (o de no saber inglés, tal y como subrayó en las últimas semanas).

En las aldeas de las cuatro provincias lo normal es que sus vecinos utilicen el gallego de forma masiva, un hecho que se había trasladado a las grandes ciudades, donde se pasó de considerar hablar gallego como una 'paletada' a darle la importancia histórica de un idioma que llegó a ser durante muchas décadas la lengua vernácula más hablada de España.

Eran otros tiempos, no muy lejanos, pero los cambios introducidos en los años posteriores a la transición han ido provocando que el gallego pierda usuarios de forma más que alarmante.

Feijóo se convirtió desde su llegada a la presidencia de la Xunta en 2009 en uno de los grandes arietes contra la lengua, a tenor de las medidas adoptadas por sus Gobiernos. Una de las más llamativas y que ha sido calificada en las últimas horas por parte de Ana Pontón como “el decreto de la vergüenza” es el decreto del plurilingüismo, que el líder 'popular' al frente del Ejecutivo autonómico de 2010 se sacó de la manga para contrarrestar lo hecho durante el cuatrienio del bipartito del PsdeG y BNG a favor del gallego.

Este decreto, grosso modo, suponía que se fijaba como norma dar al gallego y al castellano las mismas horas semanales, estableciendo no obstante el idioma para algunas asignaturas. Este ha sido el caballo de batalla de la oposición, una pelea que siempre ha perdido debido a la mayoría absoluta del PP.

A esta medida siguieron otras, hasta el punto de que desde el Consejo de Europea se ha instado a la Xunta a que deje de restringir el uso del gallego en diferentes ámbitos de la vida. El sucesor de Feijóo al frente de la Xunta, el actual presidente, Alfonso Rueda, está marcado por su presencia en una manifestación del colectivo Galicia Bilingüe en la que participaron, entre otras personas, Rosa Díez, fundadora de UpyD. Esta entidad, años después, se integró en otra llamada Hablamos Español.

Con Rueda las cosas para la lengua gallega han ido a peor, siendo lo último un macrosondeo del Instituto Galego de Estatística del año 2024 del que se extrae un dato demoledor: el gallego, por primera vez, es minoritario en Galicia.

Para muchos el objetivo marcado por Feijóo y seguido por Rueda se ha conseguido. Es lo que piensan desde el PsdeG y el Bloque Nacionalista Galego, cuyos dirigentes señalan al decreto del plurilingüismo de Feijóo como la base de la conclusión más llamativa de la citada encuesta.

La educación en gallego en peligro

La lider del BNG, Ana Pontón, hizo la alusión “al decreto de la vergüenza” a raíz de la presentación de la propuesta de la Xunta para actualizar el Plan Xeral de Normalización da Lingua Galega.

Esta iniciativa, que cuenta con cerca de 700 medidas, incluyendo el desarrollo de un nuevo marco normativo y legislativo, se abre a posibilitar que cualquier asignatura pueda ser impartida en gallego, que el Gobierno de Rueda liga a la "unanimidad" política y al "reparto equilibrado".

En la puesta de largo de este documento celebrada ayer en Santiago de Compostela el conselleiro de Cultura, Lingua e Xuventude, José López, aseguró que el evento servía para “escenificar la nueva etapa de amor de la sociedad gallega hacia su idioma”.

López afirmó que uno de los pasos siguientes será una nueva ley de normalización lingüística que suponga una actualización de la vigente, de 1983, para lo cual hizo un llamamiento a los partidos de la oposición. Sin embargo, nacionalistas y socialistas no se sumaron al Pacto pola Lingua que ha desembocado en este Plan presentado ayer.

Precisamente para Ana Pontón, mantener ese “decreto de la vergüenza” con el que el Ejecutivo del PP ha convertido el gallego en una lengua de segunda en la enseñanza no es más que la confirmación de “como el presidente del No al Gallego”, añadiendo en referencia a lo presentado este miércoles por la Xunta que “no estamos ante ningún pacto por la lengua, sino ante un acto de propaganda con el que Rueda intenta tapar 17 años de políticas contra el gallego”.

La portavoz de Lingua e Cultura del grupo Socialista en el Parlamento autonómico, Silvia Longueira, también alertó hoy de que esa “pretendida actualización” del plan del año 1983 “sin acordar nada con los grupos parlamentarios e, incluso, antes de trasladarles su contenido”, puede tener una consecuencia muy importante en lo que a la educación se refiere, un ámbito que debe ser “fundamental para atajar el descenso del uso del gallego”.

Sobre esto indicó que “hay enunciados tan demoledores como ‘promover una presencia equilibrada de las dos lenguas oficiales en la educación infantil”, advirtiendo ante esto de que “una de ellas es una lengua minorizada y la otra no”. Ante afirmaciones como las que recoge el Plan de la Xunta se preguntó “¿cómo podemos seguir tratando una lengua minorizada en igualdad de condiciones con otra que no lo es?”.

Por su parte, CCOO Galicia consideró este jueves “inadmisible que no se toque nada del decreto 79/2010 del plurilingüismo”, aprobado por Feijóo. De este modo, la presencia del gallego en la enseñanza se mantendrá en “los niveles inaceptables que están haciendo estragos en el conocimiento y uso del idioma entre la juventud”. Para la organización sindical, la Xunta a través de este Plan parte de un “diagnóstico equivocado”.

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