La huelga de médicos contra el estatuto marco que propone el Gobierno central sigue desarrollándose en Galicia. Es verdad que, según los datos que cada mañana ofrece el Servizo Galego de Saúde sobre el seguimiento de los paros, este es bastante bajo, desde la Xunta no se desaprovecha la ocasión para arremeter contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez y la ministra de Sanidad, Mónica García.

Esas oportunidades de crítica son casi obligadas en el Parlamento, y ayer el conselleiro del ramo, Antonio Gómez Caamaño, ante una pregunta en el pleno apuntó a la “responsabilidad directa y exclusiva” del Ministerio en la “suspensión desde diciembre de cerca de 260.000 actos médicos en Galicia como consecuencia de la huelga” impulsada contra el estatuto marco.

En su alocución, el titular de Sanidade no dudó en mostrar su sorpresa al hecho de que “después de generar un conflicto extraordinario, el Goberno central pretenda trasladar ahora a las Comunidades Autónomas la responsabilidad de solucionarlo”.

Sin embargo, a pesar de que Gómez Caamaño no deja de criticar al Ejecutivo a propósito de este conflicto, no comentó nada de la denuncia pública realizada por el Comisiones Obreras de Galicia esta misma semana.

Según el sindicato, el Servizo Galego de Saúde, Sergas, cerrará alrededor de 700 camas este verano, una medida que se repite cada año.

Los cálculos de CCOO apuntan a que la medida repercutirá de forma negativa todavía más en las listas de espera que ya se consideran una consecuencia del fracaso de la gestión por parte del Ejecutivo de Alfonso Rueda. En este sentido, el sindicato cifra en 2.836 pacientes el número de pacientes perjudicados. Esto supone “un 20% más que el año pasado”.

Con la medida, la Federación de Sanidade de CCOO de Galicia considera que, en base a ese cierre de camas hospitalarias, se generará una reducción de la capacidad asistencial de la sanidad pública, con la clara derivada del aumento de las esperas.

Año tras año, la misma medida de cierre

La diferencia entre 2025 y este año es de aproximadamente cerca de 500 pacientes afectados más, y para Comisiones, este cierre de camas es síntoma de una política que se repite año tras año “mientras miles de personas continúan esperando por una intervención quirúrgica, una prueba diagnóstica o una consulta especializada”.

Precisamente, para la organización sindical, el hecho de que durante los meses estivales se produce una menor incidencia de enfermedades respiratorias y de otras patologías estacionales durante los meses de verano, “se debería aprovechar para aumentar la actividad programada y avanzar en la reducción de las listas de espera”.

“Una gestión sanitaria eficiente debe emplear los períodos de menor presión asistencial para recuperar actividad pendiente, reducir los tiempos de espera y ofrecer una respuesta más ágil a las necesidades de la cidadanía”, afirman desde CCOO. Sin embargo, la Xunta a través del Sergas hace lo contrario, es decir, elige reducir recursos asistenciales y, como consecuencia de esto, limita su capacidad de respuesta.

También pone el acento en lo que define como “la infrautilización de los recursos públicos santiarios”. Sobre esto denuncia que durante buena parte del año “existen recursos que no se aprovechan plenamente, con consultas, quirófanos, equipamientos, diagnósticos e instalaciones que permanecen sin actividad suficiente, especialmente en horario de tarde”.

Ante esto, apuestan por hacer uso de esta “capacidad disponible” para emplearla en un incremento de la actividad asistencial, lo que por lógica redundaría en una bajada de las listas de espera.

Precisamente, cerrar camas en verano, según el sindicato “no solo reduce la capacidad de ingreso hospitalario, sino que supone la pérdida de una oportunidad para atender a más pacientes, realizar más intervenciones” y, por lo tanto, aprovechar mejor los recursos ya existentes.

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