El presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, presumió ayer del visto bueno dado a un techo de gasto para 2027 que supera, por primera vez, los 15.000 millones de euros, asegurando en alusión al Gobierno central que “en Galicia vamos a seguir nuestra propia senda de estabilidad y confianza y, para ello, es fundamental contar con presupuestos cada año”.

Estas cifras ratifican, según sus palabras, que la región “siga siendo un ejemplo de gestión racional y fiable de las cuentas públicas”.

En datos concretos, el límite de gasto no financiero aprobado este lunes alcanza los 15.022 millones de euros, es decir, un 5,5 % más que en el correspondiente al ejercicio 2026.

Las previsiones anunciadas por Rueda apuntan a que la Xunta, tal y como aseguraron desde el Gobierno gallego, “garantiza un año más de estabilidad para dar respuesta a los retos a los que se enfrenta Galicia”. En palabras del conselleiro de Facenda, Miguel Corgos, las prioridades “serán el refuerzo de los servicios públicos, la modernización y digitalización, el impulso a la innovación de nuestro sistema productivo, la mejora del acceso a la vivienda y garantizar el mejor Xacobeo de la historia”.

El optimismo del Ejecutivo autonómico choca con las opiniones del Bloque Nacionalista Galego. Su portavoz en la materia, Noa Presas, la primera consideración que ha hecho es que este techo de gasto es una muestra clara de la “falta de ambición política” de Rueda y su equipo.

En un análisis más específico, la dirigente del BNG ha asegurado que la Xunta del Partido Popular continúa instalada “en el conformismo y en la falta de ambición política”. El dato ofrecido este lunes ponen de relieve para Presas que el presupuesto para 2027 “no va a servir para rescatar ni a los gallegos que peor lo están pasando ni a los servicios públicos, y que tampoco va a servir para avanzar en la transformación económica que necesita Galicia”.

La portavoz nacionalista de Facenda ha afirmado que el propio consejero reconoce en sus aseveraciones que la región “necesitaría gastar más”, a la vez que aclara que, a pesar de que el techo de gasto se incrementa, esto “no es mérito” del Gobierno presidido por Alfonso Rueda. Según su valoración, ese aumento se debe “fundamentalmente” a la subida de “los recursos del actual sistema de financiación, que aporta cerca de 930 millones de euros más, principalmente porque ha aumentado la recaudación estatal”.

"Servilismo hacia la calle Génova"

Ha recordado Noa Presas que este dato revela que la comunidad autonóma “continúa con un sistema de financiación insuficiente para atender sus necesidades”, recordando que “el Consello de Contas cifra un déficit de más de mil millones de euros al año”.

Todo esto se debe a que Galicia tiene un presidente “incapaz de defender los intereses del país", y por su “servilismo hacia Génova renuncia a negociar con el Estado mejoras que permitirían a los gallegos disponer de una mejor sanidad, una educación de mayor calidad o una mejor atención a la dependencia”.

También ha hablado de este asunto en el portavoz de Presidencia del BNG en el Parlamento, Iago Tabarés, quien ha pedido al Ejecutivo gallego "seriedad y rigor" en relación con este tema del techo de gasto, puesto que según ha dicho “lo que he experimentado estos años son copia-pegas, partidas que se repiten”, en definitiva se trata de “un documento político, de intenciones, de prioridades, pero donde se ve la capacidad de decisión y rigor de un gobierno".

Ante los medios de comunicación Tabarés ha instado también a Rueda a que negocie las transferencias pendientes y más autogobierno, "pensando en los intereses de los gallegos y no del PP".

En este sentido y en la línea de su compañera Noa Presas, ha reclamado al presidente de la Xunta que “deje de subordinar" Galicia a lo que interesa a Alberto Núñez Feijóo en la calle Génova de Madrid, tal y como ha sucedido “con la AP-9 o con la quita de deuda”.

En materia de transferencias no ha dudado en señalar que, tras 45 años de Estatuto de Autonomía, “hay múltiples y muy importantes competencias" que siguen pendientes de transferencia o de desarrollo, tales como la inspección laboral, instituciones penitenciarias, activos de la Sareb o de Defensa. Por eso, ha reiterado el portavoz nacionalista que la Xunta del PP debe escuchar a los gallegos antes que “las estrategias partidistas pensadas y diseñadas desde Génova”.

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