Chiringuitos, paguitas, parásitos. El discurso antipolítico de la extrema derecha está plagado de términos populistas con los que habitualmente carga contra sus competidores, asegurando que sobran políticos, asesores, coches oficiales y demás derivadas de la institucionalidad. Sin embargo, en cuanto tocan un mínimo de poder, lejos de renunciar a sus sueldos o a la capacidad de designar personal de confianza, replican las mismas prácticas e incluso disparan el gasto para dar cobijo a sus allegados. Las Corts Valencianas es uno de los escenarios donde Vox replica esta hipocresía.

La Mesa de la sede la soberanía valenciana, regente de la actividad parlamentaria, gastó cerca de un millón de euros (942.779) en 2024, primer ejercicio completo desde que el Partido Popular (PP) y Vox se hicieron con su control y del que se disponen datos. El dinero desembolsado, según la Cuenta General de las Corts, creció un 12% en comparación con el año anterior, influido por el ciclo electoral, y corresponde en una parte importante a pagar asesores de la presidenta ultraderechista, Llanos Massó.

La presidenta de las Corts, figura fuerte en Vox Valencia, los dos vicepresidentes, del PP, y los dos secretarios, uno del PP y otro de Compromís, suman 18 asesores. Massó agrupa a diez de ellos y, según informaciones que fueron reveladas por elDiario.es, más de uno ni siquiera asiste a la Cámara o se desempeña como asistente del partido de extrema derecha, pese a estar pagado con fondos públicos de todos los valencianos. Por estas labores, los elegidos, muchos de ellos colocados por Santiago Abascal, cobran sueldos muy superiores a la media española.

Ni siquiera son paguitas, pues algunos de los sueldos de los asesores se aceran a las seis cifras. El problema que presentan estas relaciones laborales no es tanto el desembolso, que también se producía durante gobiernos de la izquierda, sino el desempeño de los asesores, que informaciones y oposición denuncian, y el choque con el discurso de Vox, supuestamente basado en la reducción de gasto política. Una mentira electoral que, como otras muchas pronunciadas por la extrema derecha, se difumina en cuanto los de Abascal tocan sillón.

Antonio José Candel Cano es uno de los asesores señalados, pues cobra decenas de miles de euros de los impuestos de los valencianos y varias fuentes apuntan a que trabaja orgánicamente para Vox en Murcia, desde donde teletrabaja. Iván Vélez o Jerome Garris, a los que no se ve mucho por las Corts, son los otros nombres señalados. El señalamiento del gasto del Parlamento se suma a las polémicas de las últimas semanas por el elevado coste de las oficinas de expresidentes y la denuncia del pago de 15.000 euros de gasolina a Francisco Camps.

Gasto millonario

El gasto en asesores de la Mesa fue menor durante los primeros años del Botànic, aunque creció durante la pandemia de la Covid-19. Más allá de esta partida, las cuentas recogen también la contrapartida recibida por los parlamentarios, que supone casi un tercio del total del presupuesto de las Corts. Casi seis millones de euros (5.939.749) se destinaron en 2024 a pagar los sueldos de los diputados, lo que representa tres de cada diez euros del presupuesto (30,3%).

Los representantes públicos cobran kilometraje y dietas, pese a que el informe de las cuentas critica que estos no presenten su certificado de empadronamiento para justificar su abono. Con todo, sumando pagos a otros trabajadores y funcionarios, el desembolso es de varios millones de euros. Gasto que no se ha visto recortado desde la llegada de Vox a las Corts, pese a que este discurso antipolítico es uno de los pilares de su discurso.

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