Crece la polémica alrededor de Ribera Salud, el gigante sanitario cuyo antiguo CEO, Pablo Gallart, pidió no atender a pacientes, aumentando de esta manera las listas de espera.

Gallart dimitió después de la controversia generada en el centro hospitalario de Torrejón de Ardoz (Madrid), pero ésta se reproduce en otros espacios y abarca distintos puntos, siendo uno de ellos la reutilización de material de un solo uso.

Esta situación, que en principio apuntaba solo al hospital del municipio madrileño, ahora se sabe que se repetía en otros sitios que también operaban bajo la gestión de Ribera Salud, como el centro público del Vinalopó, que presta servicio al área de salud Elche-Cervillent (Alicante), también de carácter concertado con la compañía.

En su caso, según demuestra un correo electrónico interno enviado por la jefa de la auditoría de la firma el pasado 6 de octubre de 2025 recogido por elDiario.es, los trabajadores tenían que emplear catéteres de electrofisiología en más de una ocasión para ahorrar dinero.

Cuatro directivos, que fueron despedidos por denunciar el mandato de rechazar pacientes, también pusieron pie en pared por esta práctica -la de reutilizar material que, en teoría no podía usarse más de una vez- en Torrejón.

Tal y como exponían cuando salta el escándalo, los profesionales de Torrejón también tuvieron que trabajar repetidamente con catéteres que solo aceptaban un uso. Este material se compone de tubos muy finos, flexibles y con electrodos en la punta y se introducen en una vena o una arteria hasta el corazón para estudiar la actividad eléctrica desde dentro.

Con un coste de hasta 2.000 euros, en Europa estos productos se encuentran con un marcado que dejan claro que solo puede emplearse una vez. Si bien existe una excepción: que el reprocesamiento -limpieza, desinfección y distintas fases- lo lleve a cabo un fabricante reprocesador que, en el caso del continente, solo se encuentra en Alemania. Lo contrario incumpliría el reglamento 2017/745 del Real Decreto 192/2023.

En ningún caso el material que se empleó hasta diez veces en Torrejón podría usarse varias veces y mucho menos tantas, según denunciaban voces críticas con el caso de Ribera Salud en declaraciones a ElPlural.com. Tania García, delegada sindical de SATSE en el hospital de Torrejón de Ardoz confirma que es cierto que “hay materiales que se reutilizan”, pero los de un solo uso no. “Hay materiales de un solo uso que generalmente se tiran. Yo durante mi trayectoria profesional nunca hemos reutilizado nada de un solo uso”, aseveraba.

Ribera Salud en Comunidad Valenciana

Más allá de las órdenes expresas del antiguo CEO de Ribera Salud, 260 trabajadores firmaron en mayo un manifiesto en el que, además de achacar a los directivos del momento la mala gestión e igual ambiente laboral, mostraban su preocupación por las dimisiones, las bajas y los ceses de profesionales que se encontraban desencantados con un modelo precario, a los que reemplazaban constantemente y a toda prisa a través de una web privada que se encontraba especializada en contratos sanitarios, Livo.

Los tentáculos de Ribera Salud llegan también a la Comunidad Valenciana. En este sentido, el gigante sanitario recibió más de 107 millones de euros del Ejecutivo que dirigía Carlos Mazón hasta después del aniversario de la DANA,

La Conselleria de Sanidad justificaba que cuando el gobierno valenciano era de izquierdas casi no ejecutaba las liquidaciones anuales. En última instancia, la compañía abonaba al Ejecutivo autonómico 58 millones de euros vinculados a una veintena de liquidaciones de todas las concesiones participadas por el Grupo Ribera hasta 2022 en la región, a saber en Alzira, Torrevieja y la protagonista de estas líneas.

De hecho, de la cantidad total se corresponde con el departamento de salud Elche-Crevillente entre 2010 y 2022, por lo que quedan pendientes las liquidaciones del año 2023, estimadas por la firma en 77 millones de euros a devolver entre las administraciones y en 21,3 millones de año siguiente.

No es casualidad que el modelo de ampliar listas de espera se denomine modelo Alzira. La base de la gestión encuentra su origen en Alzira y, durante años del Botánic (coalición de izquierdas), Ribera Salud recurrió a los tribunales prácticamente la totalidad de las liquidaciones que reclamaban desde la Conselleria en un momento en el que gestionaba diferentes áreas sanitarias.

En total, en aquella época se resolvieron 26 liquidaciones con las concesionares, mientras que en los dos años de la presente legislatura se han resulto 23. La pugna judicial terminó en la recuperación por parte del anterior Ejecutivo regional de la gestión pública de los hospitales, precisamente de Alzira, y Torrevieja y se intentó lo mismo con los de Dénia y Manises. Estos últimos están gestionados por otro gigante empresarial que no era Ribera y el Ejecutivo de Mazón cerró sus procesos, aunque prorrogó durante un lustro el contrato de Ribera con Vinalopó (Elche).  

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