El grito de un niño de apenas dos años de edad lo cambió todo en el barrio valenciano de Marxalenes el pasado lunes, 15 de junio, alrededor de las 16:30 horas. 

David G. S., de 24 años, es el padre del menor y quien lo llevó a la clínica logopédica Diálogo, situada en el citado barrio. 

Con el pequeño en la consulta junto a Vicent D. C., logopeda de 32 años, nada hacía presagiar que ese escenario se iba a convertir en la escena de un crimen pocos minutos después. 

Lo que parecía una jornada más del inicio de una semana previa al verano en la clínica logopédica, se convirtió en el foco de un asesinato con muchas dudas por despejar. 

David dejó a su hijo con su logopeda, Vicent, en la clínica y salió al exterior a fumarse un cigarro. Pocos minutos después entró de nuevo en la consulta al escuchar un grito de su hijo, al que se encuentra con los pantalones bajados y con el pañal quitado, tal y como él mismo relata. 

Es en ese preciso momento cuando el padre, según su propia versión de los hechos, sospecha que el logopeda ha podido abusar sexualmente de su hijo y se desencadena una discusión en la que el progenitor exigía al logopeda que le enseñara las cámaras de vídeo de la clínica para saber qué había hecho con su hijo y por qué se encontraba de la manera descrita. Vicent afirmó que no existían cámaras en la clínica, lo que aumentó la intensidad de la discusión, pasando primero a los golpes y posteriormente a que David sacara una navaja española de 15 centímetros y le asestara hasta seis puñaladas, una de ellas a la altura del corazón, causándole así heridas mortales. 

El logopeda asesinado yacía en el suelo de la consulta rodeado de un gran charco de sangre y con el arma homicida, la navaja de 15 centímetros, a su lado. 

Poco tiempo después, un joven de nueve años llamó a la puerta de la clínica porque su madre le acababa de dejar con el coche mientras ella iba a aparcar. Este menor de encuentra con David, autor del asesinato, abriéndole y diciéndole “con cara de enfadado” que “Vicent no está”. El pequeño se queda fuera de la clínica esperando a su madre que, a su llegada, le sorprende la situación, tal y como relató. Lo que no sabían es que dentro de la consulta se encontraba el cuerpo sin vida del logopeda y que quien le había dicho que Vicent no estaba era quien había acabado con su vida minutos antes. 

David dejó el cadáver en el suelo de la clínica sin reparar en ocultar evidencias porque ni siquiera se lleva consigo el arma que acababa de utilizar, llevó a su hijo a su casa de Benimàmet y se entregó voluntariamente en la comisaría de la Policía Nacional en Burjassot alrededor de las 18:15 horas con las manos todavía ensangrentadas. 

Allí confesó a los policías que había matado al logopeda de su hijo porque sospechaba que había abusado sexualmente de él al haber escuchado un grito que le alertó y haber encontrado al menor con los pantalones bajados y con el pañal quitado en la consulta. 

Restos biológicos en la ropa interior del logopeda asesinado

La Policía Científica, a través de las luces forenses empleadas durante la exhaustiva inspección del cadáver, ha hallado restos biológicos en la ropa interior del logopeda asesinado

Los investigadores siguen trabajando para determinar el origen de estos restos biológicos y esclarecer si tienen alguna relación con la declaración del autor confeso de su muerte o, por el contrario, abre otros posibles escenarios. 

Los restos biológicos podrían tratarse de semen, saliva, mocos, sudor o que directamente no guarden relación con lo ocurrido en la consulta. Lo que sí está claro es que el cotejo de los mismos y los resultados podrán arrojar luz al esclarecimiento de lo que ocurrió o no en esa consulta el pasado lunes. 

Dudas sin resolver y certezas resueltas 

Llegados a este punto, los investigadores tienen sobre la mesa numerosas dudas que tratan de resolver. 
La primera de las dudas se centra en el por qué David, el autor confeso de la muerte del logopeda, llevaba encima una navaja de 15 centímetros. Levanta sospechas y puede dar lugar a más dudas, como que este padre sospechara ya de tiempo antes que su hijo sufría abusos por parte de su logopeda o, por otro lado, que incluso toda esta versión relatada en boca del autor confeso no sea más que la intención de desviar la atención de los investigadores tratándoles de confundir para tapar el verdadero motivo del crimen. 

Pero no todo son dudas sin resolver, también hay certezas que ya han comprobado y confirmado los investigadores. Entre estas está la veracidad de una de las últimas afirmaciones que pudo hacer el logopeda en vida cuando le decía a su asesino que no existían cámaras de vídeo en la clínica. Así es, la consulta logopédica no disponía de estas cámaras y, por lo tanto, la Policía ya se centra en recopilar las cámaras de otros establecimientos cercanos o que se encuentren por el camino que, en teoría, recorrió en asesinto confeso tras salir de la clínica después de asestarle seis puñaladas y dejar dentro el cuerpo sin vida y el arma utilizada. 

También han podido confirmar que no había ningún profesional más dentro de la clínica logopédica en el momento del crimen, pocos minutos después de las 16:30 horas del pasado lunes. 

Otra de las importantes certezas derivadas de la rápida y efectiva investigación policial es que no se ha encontrado material pedófilo en el dispositivo móvil del logopeda asesinado. Este extremo, aunque no descarta ni invalida nada definitivamente, sí va en consonancia con la extrañeza de la gente que conocía a la víctima y de sus propios clientes, padres y madres que lo conocían y que no conocían en él ninguna actitud relacionada con la pedofilia. 
Los agentes se centran ahora en rastrear el resto de dispositivos electrónicos de Vicent, entre los que se encuentran otro teléfono móvil, un iPad y un ordenador. 

Prisión a la espera de juicio

David, tras confesar el mismo lunes el asesinato del logopeda y pasar hoy jueves a disposición judicial, ha ingresado en prisión provisional, comunicada y sin fianza en la prisión de Picassent, en València. 

La magistrada titular de la plaza número 11 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de València ha decretado el ingreso en prisión del joven de 24 años por un delito de homicidio, sin perjuicio de ulterior calificación, según ha informado este jueves el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana.

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