La Asamblea Nacional Catalana, uno de los organismos de la sociedad civil por excelencia en lo que respecta a la reivindicación de la independencia de Cataluña, se encuentra sumida en el proceso para elegir su nuevo presidente. El actual dirigente de la ANC, Lluís Llach, ha sembrado las dudas sobre su continuidad al frente de una organización en horas bajas, y ya se barajan los nombres para sucederle. Entre ellos, uno de los fundadores de la ANC, el exconcejal socialista Pere Pugès, y el expresidente de la Generalitat, Quim Torra, que cobra fuerza como perfil de peso entre algunos sectores soberanistas.

Esta terna de nombres baraja diferentes apoyos. Mientras que Llach está apoyado por todo el aparato de Junts (incluido Carles Puigdemont) y un sector de la CUP, Pugès cuenta con el aval de la estructura histórica de la organización, en tanto que fue uno de sus creadores. No cuenta con el apoyo del ala política fuera de la ANC, pero es un perfil estable que gusta dentro de la organización. Junts prefiere a Llach, pero Pugès es una figura de cierto consenso en el organismo. No obstante, algunos círculos soberanistas quieren a alguien de mayor peso político, y es ahí donde entra en escena el tercer nombre, el de Quim Torra. Según informa El Confidencial en sus páginas este sábado, el expresidente de la Generalitat ha recibido un ofrecimiento para ocupar este cargo. El citado medio también apunta que el exdirigente no tiene intención de entrar en pugna abierta por el poder, sino que solamente accederá a ocupar el puesto si todos los sectores le aceptan como candidato y si su nombramiento no supone una ruptura interna.

Elecciones del 14 al 18 de abril con todo en el aire

La ANC tiene en su calendario unas nuevas elecciones, concretamente del 14 al 18 de abril, cuando el organismo deberá votar para elegir nuevo secretariado, una consulta de la que saldrá una nueva cúpula. En este proceso solamente tendrán derecho a voto aquellos miembros que, a fecha de 11 de noviembre de 2025, estuviesen al corriente del pago de la cuota de la asociación. El citado medio sondea todas las posibilidades, entre ellas, que Llach intente revalidar su mandato, lo que anularía significativamente las posibilidades de cualquier otro candidato: "Si Llach decide seguir, entonces posiblemente no habrá competidor que le pueda desbancar, salvo que quieran abrir una brecha interna", citan.

Ello incluiría, a su vez, el cierre de la vía Torra, puesto que el expresident no quiere abrir ningún cisma en clave interna. Fuentes oficialistas de la ANC, sin embargo, achacan la situación a que "como está cerca la renovación del secretariado, salen rumores de debajo de las piedras, aunque, en realidad, Lluís Llach no ha tomado ninguna decisión al respecto".

A vista de la intención de Torra de solamente ser candidato y aceptar el cargo si es un candidato de consenso, el expresident no tendría que presentar ninguna lista, sino simplemente alcanzar un pacto tras las votaciones para elegirle como símbolo aceptado por todo el organismo y por todas las listas concurrentes. Voces cercanas señalan que si se convierte en el nuevo presidente de la ANC, supondrá un revulsivo en la organización, en horas bajas durante los últimos años, con el significativo retroceso que ha experimentado el independentismo catalán en el último lustro. Cabe recordar, por otra parte, que Quim Torra fue presidente autonómico desde el 17 de mayo de 2018 al 29 de septiembre de 2020, hace ya casi seis años, y sus apariciones públicas desde entonces se han contado con los dedos de una mano.

El independentismo en retroceso y, con él, la ANC

La ANC ha aquejado diferentes factores sociopolíticos durante los últimos años. Por un lado, la caída de la militancia y el retroceso del movimiento independentista, y por otro, la situación económica y el contexto político. Las manifestaciones del 11 de septiembre, que en el pasado congregaban a grandes multitudes, presentan ahora cifras a la baja año tras año. Informes internos recientes de la propia ANC advierten de que el efectivo disponible apenas cubre unos meses y que, si continúa la disminución de afiliados y el descenso en la venta de merchandising (especialmente camisetas, que constituían una de sus principales fuentes de ingresos), la situación podría volverse insostenible y desembocar en la quiebra y desaparición en poco tiempo.

Por otro lado, la tradicional unidad del independentismo se ha resquebrajado. La irrupción de Aliança Catalana y su discurso de extrema derecha ha movido hacia este lado del espectro político algunas posiciones, pero ello no es el único factor que ha fragmentado el bloque soberanista, ya que también existen desacuerdos significativos dentro de las entidades cívicas. En este sentido, la ANC se distancia progresivamente de Òmnium Cultural, la otra gran organización movilizadora, mientras se aproxima cada vez más al debilitado Consell de la República, impulsado por Carles Puigdemont con el objetivo de cohesionar el secesionismo.

La tendencia de la ANC hacia posiciones más radicales se puede marcar en el tiempo desde que Lluís Llach asumió la presidencia: sus campañas recientes se centran en promover la denuncia de quienes no utilicen el catalán en espacios públicos y anima, por ejemplo, a presentar quejas contra profesionales sanitarios que no dominen la lengua, respaldando posteriormente acciones dirigidas contra estos trabajadores. Además, durante la última Diada, la ANC tenía previsto endurecer aún más su postura, llegando incluso a plantear la quema de banderas españolas en el escenario, según informa el citado medio. Sin embargo, Òmnium, que financiaba el evento, frenó la idea ante el riesgo de sanciones económicas, que habrían recaído en sus propias cuentas, presididas por Xavier Antich, en lugar de en las de la ANC.

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