La decisión de Pep Guardiola de permitir que se utilice su nombre para la lista independentista promovida por Convergencia y Esquerra, ha irritado a los ministros del Gobierno Rajoy hasta llevarles al borde del insulto y la descalificación. El último en hablar en este sentido ha sido el de Interior, Jorge Fernández Díaz, que ha dado por hecho, aunque sin dar pruebas, que si Guardiola jugó en la selección española lo hacía "porque hay personas que el dios que tienen es el del dinero".



La ley del embudo
El ministro ha concedido que cualquiera puede dedicarse a la política (no le queda más remedio si se tiene en cuenta que su partido echa mano de ellos para las listas y el mismo se ha sentado a la mesa del Consejo de Ministros con independientes.., Guindos, Morenés o Wert, por ejemplo), pero en el caso de Guardiola, que tenga ideología y se preste a aparecer como último en la lista de Mas le parece "bastante triste y lamentable". Y ha rematado diciendo que "no se puede estar en misa y repicando", sin mirar, evidentemente, a su partido, donde abogados, jueces, empresarios, bancarios.., entran y salen de la política sin despeinarse.

Según Fernández Díaz ha declarado en la COPE, con Guardiola "vemos que (hay quienes) se quitan la careta y gente que ha jugado y ha triunfado con la selección española de fútbol vemos que iba seguramente no por interés patriótico, sino por interés crematístico".

Habilidades políticas que no constan
La decisión de Guardiola no ha soltado sólo la lengua del ministro de Interior, su homónimo de Exteriores también ha decidido mostrar su falta de contención. Esta vez, por la vía de la ironía. García Margallo ha concedido que Guardiola "es un buen entrenador", pero a continuación ha espetado que "sus habilidades políticas no me constan".

Y sin entrar a valorar si es 'habilidad política' la descalificación, ha pasado a continuación a referirse a Mas, de quien ha dicho que tiene "un tic totalitario notable", porque el presidente catalán ha dicho que "votar contra él es votar contra Cataluña". Comentario que ha cerrado con un juego de palabras: "Por fortuna, Cataluña es mucho más que Mas, y Mas es cada vez menos".