Junts atraviesa un momento muy delicado. A nivel nacional, la formación del expresident catalán Carles Puigdemont trata de elevar su choque con el Gobierno, al que apoyó en la investidura de Pedro Sánchez en 2023. Su intención de recordarle al mundo que son un partido liberal y conservador, confrontando aún más que antes con las iniciativas más progresistas del Gobierno como las de vivienda, se explica a través de su reto a nivel autonómico, con Aliança Catalana, el partido de extrema derecha nacionalista de Silvia Orriols, al acecho.

En una dinámica muy parecida a la de PP y Vox a nivel nacional, el discurso antimigratorio de Aliança explica también el endurecimiento del de Junts, que hayan hecho propios debates como el de la prohibición del burka en espacios públicos, así como que un sector de los herederos de la antigua Convergència se estén replanteando ahora recuperar el espacio que ocupaba en el centroderecha de la política catalana. Aprovechando que los de Orriols perdieron a su candidato para Barcelona en las próximas elecciones municipales y no han encontrado aún a ninguno, una parte de Junts quiere tender de nuevo la mano al que ya fuera líder del espacio político y president de la Generalitat, Artur Mas.

Mas volvería a la escena catalana, eso sí, sin aspiraciones a ser el candidato de la derecha, y lo haría como presidente de Junts, según fuentes del partido que cita El Confidencial. Recuperando estas siglas históricas, bajo las que Jordi Pujol gobernó Gobernó Cataluña más de dos décadas, los independentistas buscarían dar credibilidad a un eventual giro al centro-derecha para la batalla final por contener a Aliança.

Junts y Convergents se unen

El primer gesto en esa dirección ya ha llegado. Junts ha firmado un acuerdo con Convergents, la pequeña formación heredera de Convergència, para presentarse unidos en las próximas municipales en 58 ayuntamientos. Con ese pacto, firmado entre el exconseller con Puigdemont Jordi Turull y el exconseller con Mas Germà Gordó, ambas entidades buscan formar un "proyecto compartido que, desde los municipios, ponga siempre en el centro el servicio a la nación catalana", según un comunicado conjunto.

El camino hasta la configuración actual de Junts ha sido largo y lleno de giros, sobre todo por lo convulso del procés catalán y por la variedad de familias de poder en el espacio de la derecha catalana. Bajo el mando de Artur Mas, Convergència Democràtica de Catalunya, había probado ya hasta la concurrencia conjunta con ERC para las autonómicas de 2015 -recién separada de Unió Democrática de Catalunya-, bajo la fórmula Junts Pel Sí. Sin embargo, el prestigio de esta marca histórica estaba muy debilitado, por lo que en 2016 se refundó en el PDeCAT (Partit Demòcrata Europeu Català), aún bajo el liderazgo de Mas.

En todo este vaivén, en pleno auge del independentismo, se alzó la figura de Carles Puigdemont, que en 2015 era el número tres de Junts Pel Sí en el Parlament, pero fue elegido president de la Generalitat tras el 'no' de la CUP a Artur Más. Puigdemont se convirtió en el president del referendum del 1 de octubre de 2017, tras lo que se exilió a Bélgica y organizó un movimiento político a su alrededor conocido brevemente como la Crida Nacional per la República.

La Crida fue la semilla de Junts, cuya marca apareció como parte de la coalición en la que todavía estaban la propia Convergència y el PDeCAT, que se presentó a las elecciones catalanas de 2017, convocadas tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución, como Junts per Catalunya. Tras muchas tensiones, en las que pesó mucho la decisión de la coordinadora del PDeCAT Marta Pascal de votar a favor de la moción de censura de Pedro Sánchez en 2018, la dirección de ese partido decidió registrar una marca propia, también llamada Junts per Catalunya, de la que en 2020 tomó el control Puigdemont y conformó lo que hoy en día se conoce como Junts.

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