El concejal de Turismo, Comercio y Casco Histórico de Guadalajara, Víctor Juan Morejón, ha decidido explicar la política medioambiental municipal con una claridad poco habitual, aunque quizá no en el sentido que cabría esperar. En un vídeo difundido por Vox Guadalajara, el edil ha resumido su posición sobre la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) con una frase que no deja mucho margen a la interpretación: "Yo la Zona de Bajas Emisiones me la paso por el forro de lo que rima con emisiones".

Morejón no es un concejal cualquiera, sino el responsable de Turismo, Comercio y Mercados, además de portavoz de Vox en el Ayuntamiento. Y, por si fuera poco, médico de profesión. Es decir, alguien que, en teoría, conoce bien los efectos de la contaminación sobre la salud. Pero en la práctica política local parece haber optado por un enfoque más... flexible.

 

 

Porque lo verdaderamente llamativo no es solo el tono, sino el contexto. La ZBE a la que ahora desprecia no es una ocurrencia ajena ni una imposición externa. Es una ordenanza que el propio equipo de gobierno aprobó en el pleno del 1 de marzo de 2024. Y sí, entre los votos favorables estaban los de los cuatro concejales de Vox, incluido el propio Morejón. De aprobarla a pasarla por el "forro" en poco más de dos años. Todo bastante coherente, si se mira con suficiente distancia.

El Ayuntamiento de Guadalajara está gobernado por una coalición entre el Partido Popular y Vox, encabezada por la alcaldesa Ana Guarinos. Un gobierno que llegó tras las elecciones municipales de mayo de 2023, en las que el PSOE fue la lista más votada, pero en las que la suma de ambas formaciones permitió cambiar el rumbo del Consistorio. Desde entonces, la estabilidad del Ejecutivo ha ido sorteando episodios como este, en los que la línea entre gobierno y oposición parece bastante difusa.

En el mismo vídeo, Morejón no se ha quedado ahí. También ha aprovechado para cargar contra la Agenda 2030, a la que ha definido como una "tontería e invento absurdo". Todo ello mientras forma parte de un gobierno que debe aplicar normativas vinculadas precisamente a ese marco internacional y a las exigencias europeas en materia de calidad del aire.

Por si había alguna duda, el concejal ha rematado asegurando que "mientras Vox esté en el gobierno en Guadalajara no habrá Zona de Bajas Emisiones". Una afirmación que, de momento, convive con una ordenanza aprobada y respaldada por su propio voto. La política municipal convertida en un ejercicio de fe selectiva.

Mientras tanto, el Partido Popular observa la escena desde el otro lado de la mesa de gobierno. Fue el PP quien impulsó la ordenanza de la ZBE y quien la defendió como una medida necesaria para adaptar la ciudad a la normativa vigente. Sin embargo, las declaraciones de su socio dejan al descubierto una incomodidad evidente y una dependencia política que complica cualquier intento de mantener un discurso coherente.

Así, Guadalajara se encuentra con una ordenanza que existe, un gobierno que la aprobó y uno de sus concejales asegurando que se la salta sin problema. Una especie de Schrödinger municipal en el que la ZBE está y no está al mismo tiempo, dependiendo de quién hable y del momento del día. Y todo ello con la tranquilidad de saber que, al menos en el papel, todo sigue en orden.