El Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha cumple este lunes 44 años con una paradoja difícil de ignorar. La principal norma de autogobierno de la región nació en 1982 gracias a un amplio entendimiento político, mientras que más de cuatro décadas después su gran reforma permanece atascada en el Congreso precisamente después de que el Partido Popular decidiera alterar un acuerdo que había negociado, votado y defendido públicamente en Castilla-La Mancha.
El presidente de las Cortes regionales, Pablo Bellido, ha aprovechado el aniversario para reivindicar aquel espíritu de entendimiento y lanzar un mensaje a quien actualmente "está impidiendo" que salga adelante la renovación estatutaria. Aunque en su declaración institucional no ha citado expresamente al PP, el destinatario resulta difícil de ocultar después de los acontecimientos de los últimos meses.
"Ojalá se pueda aprobar el Estatuto que necesitamos, ojalá que no se vea decepcionado ni defraudado por algún interés electoral", ha señalado Bellido, que ha pedido que sea "reconsiderada" la posición que ha terminado frenando en Madrid lo que previamente había sido acordado en Castilla-La Mancha.
El precedente histórico al que apela el presidente del Parlamento autonómico se remonta al 10 de agosto de 1982, cuando fue aprobado el Estatuto que permitió poner en marcha la comunidad autónoma. Bellido ha recordado que aquello fue posible gracias a "un gran acuerdo" entre la Unión de Centro Democrático y el Partido Socialista, formaciones que representaban entonces al centro derecha y al centro izquierda. Cuatro décadas después, el camino parecía haber vuelto a ser el mismo.
Un acuerdo que PP y PSOE llevaron juntos hasta Madrid
La reforma integral del Estatuto fue aprobada el 29 de mayo de 2025 en las Cortes de Castilla-La Mancha con los 29 votos de PSOE y PP. Solo los cuatro diputados de Vox se opusieron. El texto incorporaba, entre otras novedades, un mayor blindaje de los servicios públicos, nuevos derechos y una modificación de la estructura institucional y de la representación parlamentaria.
No era, además, un pacto improvisado entre dos partidos. El texto había pasado por un prolongado proceso de negociación y consultas con agentes sociales y organizaciones de la región, algo que Bellido ha vuelto a poner en valor al recordar que detrás del acuerdo estaban también representantes de la sociedad castellanomanchega.
El consenso llegó intacto al Congreso. Tanto que el propio Paco Núñez viajó a Madrid como uno de los tres representantes elegidos por las Cortes para defender la reforma junto a Emiliano García-Page y Ana Isabel Abengózar. El 11 de noviembre de 2025, la Cámara Baja tomó en consideración el texto por una amplísima mayoría de 288 votos frente a 34 votos en contra y 13 abstenciones.
Núñez defendía entonces públicamente un Estatuto "moderno, ambicioso y profundamente comprometido con la igualdad, la libertad y el progreso de Castilla-La Mancha". El PP regional llegó a presentar el acuerdo como una victoria para el conjunto de los castellanomanchegos y a presumir de haber contribuido a construir la norma que debía marcar el futuro autonómico.
El problema llegó cuando la reforma entró en la fase de enmiendas.
El giro de Génova y el miedo a Vox
En febrero, el Grupo Popular en el Congreso presentó una modificación para mantener la horquilla de las Cortes entre 25 y 35 diputados, chocando frontalmente con el pacto alcanzado en Toledo, que permitía elevar el máximo hasta los 55 parlamentarios. El acuerdo pretendía corregir la escasa representación de unas Cortes que actualmente cuentan con apenas 33 diputados para más de dos millones de habitantes.
El giro cobró todavía mayor dimensión después de conocerse unos mensajes de WhatsApp publicados por La Tribuna y recogidos posteriormente por ElPlural.com. Según esa reconstrucción, las enmiendas preparadas inicialmente por el PP castellanomanchego no modificaban la horquilla de diputados. El cambio llegó desde la dirección nacional del partido poco antes de finalizar el plazo de presentación de enmiendas.
Uno de aquellos mensajes atribuía expresamente la decisión a una "orden de Tellado por miedo a Vox". La modificación fue comunicada apenas dos minutos antes de que expirara el plazo, pese a que durante los días posteriores Núñez defendió públicamente que la decisión había partido del PP de Castilla-La Mancha.
El movimiento acercaba así al PP a la posición mantenida desde el principio por Vox, que había convertido el número de diputados en uno de sus principales argumentos contra la reforma, pese a que los populares habían votado unos meses antes exactamente lo contrario en las Cortes regionales.
Desde entonces, el Estatuto permanece bloqueado. El propio registro del Congreso mantiene actualmente la propuesta en la Comisión Constitucional, en fase de informe desde el 5 de febrero, sin que se haya producido el avance que inicialmente debía permitir culminar la reforma durante 2026.
Bellido ya llegó a definir en abril esta situación como de "muerte clínica", después de comprobar que el acuerdo alcanzado en Castilla-La Mancha no había sido respetado cuando llegó a Madrid.
Ahora, coincidiendo precisamente con el aniversario del nacimiento de la autonomía, ha vuelto a reclamar que prevalezca el acuerdo sobre los cálculos de partido. "Tenemos que seguir reivindicando la necesidad de grandes acuerdos para que avance Castilla-La Mancha y para que los hombres y mujeres que vivimos en esta tierra podamos seguir mejorando nuestra calidad de vida", ha defendido el presidente de las Cortes.
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