Paco Núñez ha encontrado un nuevo responsable de que Alberto Núñez Feijóo no haya presentado todavía una moción de censura contra Pedro Sánchez: Emiliano García-Page. El presidente del PP de Castilla-La Mancha ha reclamado este lunes al jefe del Ejecutivo autonómico que "preste" los votos de los ocho diputados socialistas en el Congreso elegidos por la región para hacer posible una moción que desemboque en elecciones generales.

El planteamiento tiene, sin embargo, una primera dificultad. Feijóo no necesita ni a Page ni a un solo diputado socialista para registrar una moción de censura. La Constitución exige que la iniciativa sea presentada por al menos una décima parte de los miembros del Congreso, es decir, 35 diputados. El PP cuenta actualmente con 137 parlamentarios, por lo que podría registrarla por sí solo cuando quisiera.

Pese a ello, Núñez ha asegurado tras la reunión del Comité de Dirección del PP de Castilla-La Mancha que "si queda un hilo de dignidad en el PSOE de Castilla-La Mancha, en 48 horas estaría registrada una moción de censura", trasladando así a Page la responsabilidad de una decisión que depende exclusivamente de la dirección nacional del Partido Popular.

El dirigente popular ha reclamado al presidente regional que "dé el visto bueno" a los ocho diputados socialistas castellanomanchegos y ha llegado a asegurar que son "imprescindibles" para sacar adelante la operación. 

Sin embargo, hablar de los diputados como si fueran ocho votos propiedad de Page tampoco encaja con el funcionamiento constitucional del Congreso. El artículo 67 de la Constitución establece expresamente que los miembros de las Cortes Generales "no estarán ligados por mandato imperativo". Page puede tener influencia política dentro de su partido, pero no dispone jurídicamente de ocho escaños que pueda "prestar" a Feijóo.

Feijóo puede presentarla, pero no ganarla

El verdadero problema para el PP está en la aritmética parlamentaria. Una moción de censura necesita mayoría absoluta, 176 votos, para prosperar. Los 137 diputados con los que arrancó esta legislatura el PP y los 33 de Vox suman 170, todavía seis por debajo de la mayoría necesaria.

Por eso Feijóo ha buscado durante los últimos meses otros apoyos. En junio llegó a ofrecer a PNV y Junts una moción de censura destinada a provocar un adelanto electoral. Entonces la presión del PP no apuntaba a Page ni a los diputados socialistas de Castilla-La Mancha, sino precisamente a los partidos nacionalistas cuyos votos permitieron la investidura de Sánchez.

Los ocho socialistas de Castilla-La Mancha serían suficientes para superar los 176 votos si decidieran respaldar conjuntamente al PP y Vox, pero no son "imprescindibles" como sostiene Núñez. La mayoría podría alcanzarse mediante otras combinaciones parlamentarias. Precisamente la ausencia de esos apoyos alternativos es la que ha impedido hasta ahora a Feijóo garantizar el éxito de una moción.

Existe además otro matiz que el discurso del PP regional pasa por alto. La denominada "moción de censura instrumental" no existe como figura diferenciada en la Constitución. El sistema español establece una moción constructiva: quien quiere derribar al Gobierno tiene que presentar al mismo tiempo un candidato alternativo a la Presidencia. Si logra 176 votos, ese candidato queda investido presidente.

Las elecciones tampoco se convocan automáticamente al aprobarse la moción. Sería el nuevo presidente quien, una vez investido y previa deliberación del Consejo de Ministros, tendría que ejercer su facultad de disolver las Cortes y llamar a las urnas. Es decir, el carácter "instrumental" dependería de un compromiso político del candidato elegido, no de un mecanismo constitucional que obligue a convocar elecciones inmediatamente.

Núñez vuelve a utilizar Ceuta contra Page

Núñez ha aprovechado también la reunión de la dirección regional del PP para respaldar las propuestas de Feijóo ante la crisis migratoria de Ceuta. Entre ellas figuran la creación de un mando único y el retorno voluntario o expulsión de quienes hayan entrado irregularmente, medidas defendidas por el presidente nacional del PP durante su visita a la ciudad autónoma.

El presidente del PP castellanomanchego ha cifrado en más de 70.000 las personas que entraron desde Marruecos y ha vuelto a cargar contra el Gobierno de Sánchez por su gestión de una crisis que continúa marcando la agenda política nacional.

No es la primera vez que Núñez utiliza Ceuta para cargar contra Page. Hace apenas unos días habló de "invasión", reclamó expulsiones y acusó al presidente castellanomanchego de guardar silencio, pero evitó pronunciarse sobre la posibilidad de que Castilla-La Mancha contribuya a la acogida de los menores llegados a la ciudad autónoma. El Gobierno regional, por el contrario, se ha mostrado dispuesto a participar en un reparto equilibrado entre comunidades autónomas.

Ahora, el líder regional del PP vuelve a colocar a Page en el centro del debate nacional, esta vez para exigirle que facilite los votos que Feijóo no ha conseguido recabar entre el resto de grupos. Todo ello mientras Génova conserva desde el primer día de la legislatura diputados de sobra para registrar por sí misma la moción que Núñez asegura que podría estar presentada "en 48 horas".

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora