El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha reivindicado este lunes desde La Iglesuela del Tiétar (Toledo) la colaboración entre administraciones como la principal herramienta para combatir los grandes incendios forestales, en un momento en el que el fuego ha vuelto a atravesar fronteras autonómicas y ha obligado a coordinar medios estatales, regionales, provinciales y municipales.

Un mensaje que contrasta con el ruido político desplegado durante los últimos días por dirigentes del Partido Popular"Hay que estar tranquilos", ha afirmado García-Page, quien ha destacado que el grado de cooperación entre comunidades autónomas, Gobierno central, Unidad Militar de Emergencias, Guardia Civil y ayuntamientos es "más habitual de lo que el ruido político a veces transmite".

El presidente regional no ha señalado directamente a ningún partido, pero sus palabras llegan después de varios días en los que el PP de Castilla-La Mancha y, especialmente, los populares de Guadalajara han utilizado la gestión del incendio de La Mierla para exigir explicaciones al Gobierno autonómico por no solicitar la declaración del nivel 3.

El PP llegó a acusar a García-Page de rechazar esa opción y reclamó que justificara por qué no había pedido al Estado asumir el mando de la emergencia. Los populares sostuvieron que el Ejecutivo autonómico debía rendir cuentas por mantener el incendio en nivel 2, pese al amplio despliegue de medios estatales, autonómicos y procedentes de otras comunidades que ya estaban trabajando sobre el terreno.

La evolución posterior del incendio permitió iniciar los realojos, levantar progresivamente las restricciones y rebajar la emergencia a nivel 1, sin que fuera necesario entregar la dirección del operativo al Gobierno central. El fuego llegó a afectar a alrededor de 32.000 hectáreas y obligó a evacuar numerosas localidades, aunque el dispositivo consiguió proteger los principales núcleos de población.

Cooperación territorial como realidad cotidiana

Frente a esa batalla política sobre los niveles administrativos, García-Page ha presentado este lunes la cooperación territorial como una realidad cotidiana en la lucha contra el fuego. Castilla-La Mancha se encuentra ahora integrada en el Mando Operativo Integrado que coordina la respuesta ante el complejo de incendios de Toledo, Madrid y Ávila, bajo la dirección operativa de la Unidad Militar de Emergencias.

La comunidad trabaja con un doble objetivo. Por un lado, presta ayuda a los dispositivos desplegados en Ávila y Madrid. Por otro, trata de establecer una línea defensiva dentro de Castilla-La Mancha que impida que las llamas avancen hacia la Sierra de San Vicente y amenacen nuevas poblaciones de la provincia de Toledo.

"Estamos consiguiendo de manera satisfactoria contener el avance", ha explicado García-Page, quien ha confirmado que los equipos de emergencia han conseguido perimetrar 30 kilómetros, el objetivo establecido por el mando operativo.

Esta línea defensiva pretende frenar por el sur los grandes incendios procedentes de Ávila y Madrid. Los trabajos se han concentrado entre La Adrada y La Iglesuela del Tiétar, una zona especialmente sensible por la continuidad de la masa forestal, la cercanía de distintos núcleos urbanos y la posibilidad de que los cambios en el viento compliquen nuevamente la situación.

Los equipos mantienen ahora su atención sobre las cumbres de Mijares, donde se están concentrando buena parte de los esfuerzos de extinción. Al mismo tiempo, el dispositivo conserva "un ojo puesto" en Villa del Prado, en la Comunidad de Madrid, y en Almorox, ya dentro de Castilla-La Mancha.

En este último punto, el incendio ha experimentado una evolución favorable después de obligar a evacuar parte de la urbanización El Pinar y a confinar El Romillo. El fuego, de carácter urbano-forestal, llegó a superar previsiblemente las 1.000 hectáreas y afectó a zonas residenciales situadas a ambos lados del límite entre Toledo y Madrid.

La mejora general de la situación ha permitido empezar a valorar una desescalada de las evacuaciones. Algunos de los municipios desalojados podrían recibir de nuevo a sus vecinos durante las próximas horas, aunque García-Page ha insistido en que cualquier decisión deberá adoptarse con "prudencia y cautela".

El presidente regional ha asegurado que existe "una seguridad muy alta" en la línea defensiva levantada para evitar que el incendio alcance la Sierra de San Vicente. No obstante, ha advertido de que la evolución del fuego sigue dependiendo de factores como el viento, las temperaturas y las posibles reproducciones dentro del perímetro.

El operativo trabaja también con la Guardia Civil y los alcaldes de la zona para abrir vías de paso destinadas a los ganaderos. La intención es permitir que puedan acceder de forma controlada a sus explotaciones, atender a los animales y comprobar los posibles daños sin interferir en los trabajos de extinción.

La Mierla se acerca al nivel cero

García-Page también se ha referido al incendio de La Mierla, en Guadalajara, que se mantiene en nivel 1 ante la posibilidad de que aparezca algún foco pequeño dentro del amplio perímetro afectado.

El Gobierno regional estudia rebajarlo próximamente a nivel cero, una decisión que confirmaría la evolución favorable de uno de los incendios que más preocupación ha generado durante este verano en Castilla-La Mancha.

"Ojalá ese sea el futuro cercano de este incendio", ha señalado García-Page, quien ha recordado que las llamas han atravesado una zona especialmente sensible, con una gran cantidad de combustible forestal, numerosas urbanizaciones, viviendas diseminadas y negocios vinculados a la actividad turística y a los meses de verano.

La prioridad, ha añadido, ha sido proteger las vidas humanas y evitar que el fuego alcanzara el grueso de las poblaciones afectadas. Los equipos de extinción mantienen todavía la vigilancia ante la posible aparición de reproducciones mientras se evalúan los daños provocados por las llamas.

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