El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha aprovechado la presencia del presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, para lanzar un mensaje directo al tejido empresarial y sindical: hay que “desterrar” el “populismo barato” y volver a una política basada en el “sentido común” y la “seriedad”.

Lo ha hecho este miércoles en Toledo, durante el 6º Encuentro Comercio C4-CEOE, en una intervención en la que ha puesto el foco en el clima político actual y en el papel que juegan los actores económicos ante ese escenario. Lejos de una apelación genérica, García-Page ha dirigido sus palabras de forma clara a Garamendi, presente en el acto, al reclamar que tanto empresarios como sindicatos eviten “entrar en tanta trampa como entramos” en el debate público.

El presidente autonómico ha advertido de que buena parte del contexto de confrontación que vive España responde a dinámicas artificiales. “El 95% del ruido ambiental que hay en España es provocado. Se busca, es de diseño”, ha afirmado, subrayando la necesidad de que quienes tienen responsabilidad económica contribuyan a rebajar esa tensión.

Durante su intervención, el jefe del Ejecutivo castellanomanchego ha recordado que tras la crisis de 2007 se abrió paso un “populismo barato, demagógico”, que a su juicio ha tenido efectos nocivos sobre el sistema político y la convivencia. Aunque ha reconocido que en los últimos años parecía que ese ciclo comenzaba a superarse, ha alertado de que ese tipo de discursos siguen presentes y condicionando el día a día.

En este contexto, ha defendido una vuelta a lo que ha definido como “normalidad”, incluso recurriendo a una expresión poco habitual en política. Ha abogado por recuperar “el aburrimiento” como síntoma de estabilidad institucional. “El que quiera estar entretenido hoy está entretenidísimo”, ha ironizado, en referencia a la actualidad política marcada por comparecencias judiciales, una alusión que ha provocado la risa de los asistentes.

García-Page ha insistido en que la función de la democracia no es alimentar el conflicto constante, sino canalizarlo hacia acuerdos. “Hay que intentar que la democracia cumpla su función, que es aburrirnos en el sentido de que los conflictos los tenemos pero nos ponemos de acuerdo para arreglarlos”, ha señalado, apelando de nuevo a un marco de entendimiento que considera básico para el desarrollo económico y social.

El presidente regional también ha contextualizado su mensaje en la situación actual del país, destacando que no existen razones estructurales que justifiquen el nivel de confrontación política. Ha recordado que la economía crece y que el empleo mantiene una evolución positiva, aunque ha admitido que persisten retos por resolver. Aun así, ha advertido de que el clima de crispación responde más a estrategias políticas diseñadas que a problemas reales de fondo.

En ese sentido, ha cargado contra lo que ha definido como un “populismo diseñado de frentismo” que, según ha explicado, fomenta el enfrentamiento social y el cortoplacismo en la toma de decisiones. Un escenario que, a su juicio, no solo afecta a la política, sino que también puede tener consecuencias directas en la estabilidad económica si no se corrige.

El mensaje, lanzado con Garamendi como interlocutor directo en la sala, ha buscado implicar al ámbito empresarial en la necesidad de rebajar el tono del debate público y contribuir a un clima más estable. Una llamada que se produce en un momento en el que el papel de las organizaciones empresariales vuelve a estar en el foco, especialmente en debates donde la confrontación política y las posiciones más duras, en ocasiones alineadas con discursos de PP y Vox, han ido ganando protagonismo en distintos territorios.