El presidente de Emiliano García-Page ha rechazado de forma contundente el nuevo modelo de financiación autonómica anunciado por el Gobierno tras la reunión mantenida este jueves en La Moncloa entre Pedro Sánchez y Oriol Junqueras, al considerar que el planteamiento presentado supone un "giro regresivo" que rompe con décadas de progresividad fiscal y atenta directamente contra la igualdad entre territorios. Lo ha hecho durante la inauguración del nuevo centro de salud de Alcoba de los Montes, un acto que, según ha explicado, ha mezclado la satisfacción por una nueva infraestructura sanitaria con una profunda preocupación política.

García-Page ha confesado que, en lo político, ha resultado ser “un día doloroso, muy doloroso”. El anuncio realizado por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, sobre las líneas generales del nuevo modelo ha provocado una reacción inmediata del presidente castellanomanchego, que ha mostrado su rechazo frontal a un sistema que, a su juicio, se ha diseñado sin contar con las comunidades autónomas.

El presidente autonómico ha afirmado que no estará dispuesto “bajo ningún concepto” a participar en lo que ha definido como un "suicidio político de la izquierda" motivado por intereses particulares. En ese sentido, ha lamentado que el debate sobre la financiación autonómica no se haya abordado en un marco multilateral y transparente, sino que haya llegado a las regiones ya cerrado. Según ha señalado, por primera vez se han escuchado argumentos “caóticos e ininteligibles” para justificar un modelo que ha considerado "inexplicable" desde una óptica de igualdad y cohesión social.

García-Page ha calificado de "intolerable" que un sistema que afecta a todos los territorios se haya definido al margen de las comunidades autónomas y se haya presentado posteriormente como un hecho consumado. A su entender, esta forma de proceder supone “echar a la basura decenas de años de pelea por la progresividad fiscal”. En este punto, ha defendido con claridad el principio de que "pague más el que más tiene", pero ha advertido de que ese esfuerzo no puede servir para que quien más recursos concentra acabe recibiendo también una mayor porción del reparto.

De modelo progresivo a regresivo

El presidente de Castilla-La Mancha ha denunciado que el nuevo planteamiento implicará un paso atrás, al pasar de un modelo basado en la progresividad a otro que ha descrito como "regresivo", algo que ha considerado inconcebible en un Estado que se define como social y solidario. Ha alertado de que el cambio de criterio supone, en la práctica, el "mayor ataque a la igualdad" entre ciudadanos de distintos territorios, con independencia de dónde residan.

En su intervención, García-Page ha dejado entrever la posibilidad de una convocatoria electoral como vía para frenar lo que ha calificado como un "atropello a los principios de igualdad y redistribución". Sin pedir expresamente un adelanto electoral, ha manifestado que, antes de que avance un modelo que compromete el futuro del país, prefiere que “hablen los españoles” y que lo hagan de forma clara, trasladando la decisión última a la ciudadanía.

El presidente autonómico ha recurrido a una metáfora para explicar su rechazo al nuevo sistema. Ha señalado que no le convence el argumento de que el problema se soluciona haciendo el sistema más grande en términos de recursos. “No me vale que el pastel sea más grande”, ha indicado, para añadir que el problema es cómo se reparte. A su juicio, aunque el volumen total aumente, "los trozos son mucho más injustos", porque el diseño del modelo solo ha pensado en beneficiar a un territorio concreto mientras al resto se les ofrece un reparto claramente insuficiente.

García-Page ha advertido de que el paso hacia un sistema basado en la ordinalidad supone, en la práctica, una quiebra del principio de solidaridad interterritorial. Ha reconocido que le ha dolido especialmente escuchar estas propuestas de personas con las que comparte trayectoria política y principios ideológicos, subrayando que lo que se pone en juego no es un ajuste técnico, sino el propio modelo de reparto de la riqueza y de cohesión del Estado.

El presidente castellanomanchego se ha mostrado convencido de que el proyecto anunciado no tendrá viabilidad a medio y largo plazo y ha reiterado que desde su comunidad se trabajará para impedir que un cambio de este calado acabe arruinando los "principios progresistas" que han sustentado el sistema durante décadas.