Tras conocerse que la expresidenta de Castilla-La Mancha, la 'popular' María Dolores de Cospedal, deberá declarar como testigo en el juicio por el 'caso Kitchen' y que uno de sus pesos pesados durante su etapa en el Gobierno castellano-manchego, Andrés Gómez Gordo, lo hará como imputado el 11 de mayo, Emiliano García-Page ha dejado caer las posibles vinculaciones entre la trama y el entorno político de la exdirigente del PP.

“Muchos tienen la sensación en España de que hay cosas que no se han investigado como debieran y que no han aflorado judicialmente como debieran”, ha afirmado el presidente regional, a preguntas de los periodistas, dejando entrever que el recorrido judicial del caso podría no haber agotado todas sus derivadas.

Pero Page no se ha quedado ahí. Ha puesto el foco en la figura de Gómez Gordo. “El número 2 de Villarejo era director general pared con pared con Cospedal”, ha señalado, en una referencia directa a la etapa en la que ambos coincidieron en el Gobierno autonómico y señalando los posibles vínculos que unen a Gómez Gordo y a Cospedal. 

El dirigente socialista ha insistido en esa idea para reforzar su crítica. “El segundo imputado del caso Villarejo compartía despacho con la presidenta Cospedal. Así que cualquier cosa es posible”, ha rematado, cuestionando implícitamente el relato del Partido Popular sobre su desvinculación de la trama.

Sobre el proceso judicial en el que está implicado el entorno de su predecesora en el Palacio de Fuensalida, García-Page ha asegurado que “en lo personal, no le puedo desear nada mal a nadie, y ni siquiera a Cospedal”, aunque ha recordado el impacto de su etapa al frente del Gobierno regional. “En mi tierra se cebó, hizo muchísimo daño, durante cuatro años vivimos en un permanente Viernes de Dolores”, ha afirmado, en una valoración especialmente dura sobre las políticas aplicadas durante aquellos años.

El exdirector general de Cospedal, en el centro de la trama

Andrés Gómez Gordo no es un nombre menor en esta causa. Fue director general de Documentación y Análisis en el Gobierno de Castilla-La Mancha durante la etapa de Cospedal y, según sostienen distintas informaciones publicadas, su papel habría sido clave en el desarrollo de la trama Kitchen. 

La Fiscalía lo sitúa como nexo entre la estructura policial liderada por el comisario José Manuel Villarejo y el entorno del Partido Popular, participando presuntamente en las maniobras para acceder a información sensible del extesorero Luis Bárcenas.

Entre esas actuaciones, figura la captación del chófer de Bárcenas, quien habría facilitado documentación a cambio de dinero procedente de fondos reservados. Por estos hechos, el Ministerio Público solicita penas que alcanzan los 15 años de prisión por delitos como malversación, prevaricación y revelación de secretos.

Su trayectoria añade un elemento especialmente incómodo para el PP, ya que antes de su paso por la Junta de Castilla-La Mancha ejerció como jefe de seguridad del partido, reforzando así la conexión entre la estructura política y la operativa investigada.

Un alto cargo en el Gobierno de Cospedal

Durante la legislatura del Partido Popular en Castilla-La Mancha, Gómez Gordo ocupó un puesto estratégico dentro de la Administración autonómica, con responsabilidades ligadas al análisis y la gestión de información. Su despacho se encontraba en la misma sede que el de la presidenta regional, un detalle que Page ha utilizado para subrayar la cercanía entre ambos.

Este vínculo es el que ahora vuelve a generar incomodidad en el Partido Popular, ya que sitúa a un antiguo alto cargo del Gobierno castellanomanchego en el epicentro de una trama que, según la Fiscalía, utilizó recursos públicos con fines partidistas.

El avance del juicio y la citación de Cospedal como testigo reabren así un episodio que el PP ha tratado de dejar atrás, pero que sigue proyectando dudas sobre el alcance real de las responsabilidades políticas en torno al caso Kitchen.