En muchos hogares de Castilla-La Mancha, un pequeño dispositivo se ha convertido en una garantía silenciosa de seguridad. Basta pulsar un botón para que, en cuestión de segundos, alguien responda al otro lado. Detrás de ese gesto cotidiano hay un sistema público que no ha dejado de crecer en los últimos años y que hoy sitúa a la región como referente nacional en teleasistencia.

El modelo impulsado por el Gobierno de Emiliano García-Page ha cerrado 2025 con cifras que consolidan ese liderazgo. Castilla-La Mancha cuenta ya con 85.959 personas beneficiarias y una implantación que alcanza el 93% de los municipios, llegando a más del 99% de la población. Una red que ha convertido este servicio en una pieza clave para garantizar que miles de personas mayores puedan seguir viviendo en sus hogares con autonomía y tranquilidad.

El viceconsejero de Promoción de la Autonomía y Atención a la Dependencia, Javier Pérez, ha destacado que se trata de un servicio "público, universal y gratuito" que funciona las 24 horas del día y que se ha consolidado como una de las principales señas de identidad del Ejecutivo regional. No en vano, Castilla-La Mancha ha obtenido la mejor calificación del país en este ámbito, situándose en solitario a la cabeza de las comunidades autónomas.

La dimensión del servicio se refleja en su actividad diaria. Durante 2025 se han gestionado más de dos millones de llamadas, entre ellas 22.160 emergencias sanitarias, con un tiempo medio de respuesta de apenas nueve segundos. A esta atención se suman miles de intervenciones: 17.600 visitas domiciliarias, más de 37.700 actuaciones técnicas y cerca de 12.000 instalaciones en solo un año.

Herramienta contra la soledad no deseada

El alcance entre la población mayor es especialmente significativo. Uno de cada cinco mayores de 65 años dispone de teleasistencia en su domicilio, lo que supone una cobertura del 20,47%, que supera el 50% entre quienes tienen más de 90 años. Además, el 46% de las personas usuarias vive sola, lo que refuerza el papel del sistema como herramienta clave frente a la soledad no deseada.

Este crecimiento no ha sido puntual. En la última década, el número de usuarios ha aumentado un 80%, con 7.432 nuevas altas en el último año, lo que equivale a una media de 20 incorporaciones al día. Una evolución sostenida que responde a la apuesta del Gobierno regional por reforzar los servicios públicos de cuidados frente a modelos más limitados impulsados en otras comunidades.

Innovación al servicio de las personas

La innovación también ha marcado el desarrollo del servicio. Castilla-La Mancha ha avanzado hacia un modelo de teleasistencia avanzada con 5.575 dispositivos tecnológicos instalados, como detectores de caídas o sistemas de geolocalización. El sistema está ya digitalizado en un 98,5%, lo que permite una atención predictiva y personalizada, capaz de anticipar situaciones de riesgo.

A ello se suma un enfoque integral que incluye campañas preventivas, apoyo emocional y programas de envejecimiento activo en los que han participado más de 7.000 personas. Una estrategia que no solo atiende emergencias, sino que busca mejorar la calidad de vida de los usuarios en su día a día.

El respaldo económico ha sido determinante. Castilla-La Mancha cuenta con el mayor contrato de teleasistencia del país, con 42,9 millones de euros, un 74,75% más que el anterior. El coste anual supera los nueve millones de euros y se complementa con 15,6 millones de financiación europea hasta 2028.

Los niveles de satisfacción, entre el 98% y el 99%, avalan un modelo que contrasta con la falta de impulso en otras comunidades donde la dependencia ha quedado relegada. Frente a ello, Castilla-La Mancha ha consolidado un sistema público robusto que sigue creciendo con el objetivo de incorporar 5.000 nuevos usuarios y 3.500 terminales al año.