Castilla-La Mancha ha cerrado 2025 con crecimiento económico sólido, récord de ocupación y previsiones favorables, en contraste con el diagnóstico pesimista que ha trazado el presidente regional del PP, Paco Núñez, en una entrevista concedida al digital CLM21. El dirigente popular ha asegurado que la región está “lastrada por políticas socialistas que frenan su competitividad” y ha hablado incluso de “infierno fiscal”, pero los principales indicadores económicos de 2025 dibujan un escenario distinto.

Lejos de la desaceleración estructural que sugiere Núñez, las previsiones económicas han situado el crecimiento del PIB regional en torno al 2,8% en 2025, en línea o incluso ligeramente por encima de la media nacional según distintos servicios de estudios. Esta evolución ha confirmado la resiliencia de la economía castellanomanchega en un contexto internacional de incertidumbre y de moderación del crecimiento en Europa. Además, los datos trimestrales han reflejado avances sostenidos, con incrementos intertrimestrales superiores a los registrados en otras comunidades históricamente más industrializadas.

El mercado laboral ha sido otro de los indicadores que han desmontado el relato de estancamiento. La Encuesta de Población Activa (EPA) situó el número de ocupados en cifras récord para un cuarto trimestre, con más de 950.000 personas trabajando. En términos interanuales, 2025 ha sumado cerca de 38.800 empleos nuevos, lo que supone un crecimiento del 4,3%. Aunque la tasa de paro se mantiene en torno al 12%, todavía por encima de la media estatal, la creación de empleo ha sido constante y la afiliación a la Seguridad Social ha consolidado la tendencia ascendente.

Frente a la acusación de falta de competitividad, los datos de productividad y actividad empresarial han mostrado también señales positivas. Castilla-La Mancha ha figurado entre las comunidades con mayor incremento de productividad por hora trabajada en los últimos ejercicios, lo que apunta a mejoras estructurales en eficiencia. Además, sectores como la logística, la agroindustria y determinadas ramas manufactureras han mantenido dinamismo, impulsados en parte por la posición estratégica que el propio Núñez reconoce.

En materia fiscal, el líder popular ha denunciado que la región soporta el tramo autonómico del IRPF más alto del país y ha comparado la situación con la de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, la comparación con la política fiscal madrileña ha sido recurrente en el discurso del PP sin tener en cuenta las diferencias estructurales entre territorios. La Comunidad de Madrid concentra más del 70% de la inversión extranjera en España por factores como su capitalidad y efecto sede, no únicamente por su fiscalidad. Castilla-La Mancha, por su parte, ha seguido captando inversión logística e industrial ligada a su cercanía con el centro peninsular, con crecimientos sostenidos en suelo industrial y plataformas de distribución.

También en financiación autonómica, Núñez ha coincidido con el Ejecutivo de Emiliano García-Page al reconocer la infrafinanciación de la comunidad autónoma, aunque ha discrepado en la estrategia. Lo cierto es que Castilla-La Mancha se encuentra entre las regiones por debajo de la media en financiación por habitante ajustado, junto a Murcia, la Comunidad Valenciana y Andalucía, un hecho reconocido por distintos informes técnicos. Sin embargo, esa infrafinanciación no ha impedido que la comunidad mantenga tasas de crecimiento superiores a varias autonomías consideradas tradicionalmente punteras.

Las previsiones económicas sitúan a Castilla-La Mancha en una senda de crecimiento sostenido. Para 2026 BBVA Research ha estimado un crecimiento del 2,6%, lo que situaría a la región por encima de la media prevista para España en ese ejercicio. Este dato resulta especialmente relevante en un contexto europeo de desaceleración, ya que mantiene a la comunidad autónoma en una fase expansiva.

Si se cumplen estas estimaciones, Castilla-La Mancha encadenaría varios ejercicios consecutivos de crecimiento robusto tras la recuperación postpandemia. El escenario macroeconómico proyectado no es el de estancamiento que describe el PP regional, sino el de una economía que mantiene tracción, crea empleo y mejora sus indicadores estructurales, incluso en un entorno internacional más incierto.