La muerte de un lince ibérico en la provincia de Cuenca ha destapado una investigación que ha culminado con la detención de tres personas por su presunta relación con una trama dedicada a la eliminación ilegal de depredadores. La Guardia Civil sostiene que los implicados habrían actuado durante más de un año con el objetivo de favorecer la presencia de especies de caza menor en una finca cinegética y aumentar así su rentabilidad.
Los arrestados, de entre 50 y 59 años, están acusados de varios delitos relacionados con la actividad cinegética, entre ellos el uso de métodos prohibidos, la captura o muerte de especies protegidas, prácticas de caza no autorizadas y pertenencia a organización criminal. Además, otra persona de 33 años figura como investigada y también se investiga a dos entidades vinculadas a la gestión del terreno.
La operación, bautizada como 'Lincu', arrancó después de que los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) localizaran en abril de 2026 el cadáver de un ejemplar de lince ibérico en una zona situada entre los municipios conquenses de Huelves y Barajas de Melo. El animal presentaba heridas compatibles con disparos, un hallazgo que activó las primeras pesquisas.
Una investigación que destapó más animales afectados
A partir de ese momento, los investigadores centraron sus actuaciones en un coto de caza donde encontraron distintos elementos empleados presuntamente para capturar animales de forma ilegal. Entre el material localizado había trampas, lazos, jaulas, mallas y sustancias tóxicas, sistemas considerados no selectivos por el riesgo que suponen para diferentes especies.
Durante las inspecciones también aparecieron restos de otros animales protegidos, entre ellos ejemplares de gato montés y meloncillo. Los análisis realizados por el Centro de Investigación y Recuperación de Fauna Silvestre de Albaladejito determinaron que algunos de los animales habían muerto por impactos de arma de fuego.
Según la investigación de la Guardia Civil, la presencia de varios casos similares permitió descartar que se tratara de hechos aislados. Los agentes apuntan a una actuación continuada en el tiempo cuyo propósito habría sido reducir la presencia de depredadores naturales para favorecer otras especies destinadas a la actividad cinegética.
Registros con armas y documentación
Dentro de la operación, los agentes realizaron registros en dos viviendas situadas dentro de la finca investigada. En estos dispositivos se localizaron cinco armas de fuego, munición y documentación que podría estar relacionada con los hechos investigados.
La actuación ha contado con la coordinación de la Fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo de Cuenca y la dirección judicial de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia número 1 de Tarancón.
La Guardia Civil mantiene abierta la investigación para esclarecer el alcance de las actuaciones y determinar la responsabilidad concreta de cada uno de los implicados. La operación pone el foco en una práctica ilegal que afecta directamente a especies protegidas y a los programas de conservación de fauna amenazada desarrollados en Castilla-La Mancha.
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