En plena carrera de Europa por reducir su dependencia de China en las tierras raras y otras materias primas críticas, Ciudad Real acaba de irrumpir en un tablero económico y geopolítico que trasciende ampliamente sus fronteras. Una de las mayores reservas europeas de wolframio ha comenzado este viernes a convertirse en mina en la provincia, mientras Puertollano albergará una futura planta para procesar este mineral estratégico.

El resultado será un nuevo eje industrial dentro de Ciudad Real que pretende abarcar desde la extracción hasta la transformación del recurso y que, según las previsiones anunciadas, podría superar los 600 empleos directos entre ambas instalaciones.

El punto de partida está en Abenójar, donde el proyecto El Moto, promovido por Abenójar Tungsten (ABT), ha iniciado una nueva etapa después de más de una década de trabajos y trámites. La explotación prevé generar más de 400 puestos de trabajo directos, a los que se sumarán alrededor de otros 200 ligados a la planta anunciada para Puertollano.

Pero para entender la verdadera dimensión de lo que ocurre en Ciudad Real hay que mirar bastante más lejos.

Europa lleva años intentando disminuir su enorme dependencia exterior de minerales esenciales para fabricar desde componentes tecnológicos hasta equipos militares, turbinas eólicas, vehículos eléctricos o sistemas aeroespaciales. La preocupación se ha hecho especialmente visible con las tierras raras, un conjunto de elementos en los que China mantiene una posición extraordinariamente dominante.

El wolframio no pertenece técnicamente al grupo de las tierras raras, pero comparte con ellas un problema fundamental: Europa depende en gran medida de terceros países para garantizar su suministro y procesado. Bruselas incluye tanto el wolframio como los elementos de tierras raras entre las materias primas críticas sobre las que quiere reforzar la autonomía comunitaria.

De hecho, la propia Comisión Europea señala que China suministra actualmente la totalidad de las tierras raras pesadas que importa la Unión Europea, mientras que para el wolframio Europa presenta una dependencia exterior especialmente elevada en la fase de procesamiento. Es precisamente en esa batalla industrial donde Ciudad Real puede ganar una posición hasta ahora inédita.

Del subsuelo de Ciudad Real al tablero internacional

El proyecto El Moto fue declarado en 2025 Proyecto Estratégico de la Unión Europea dentro de la política comunitaria para garantizar el suministro de materias primas críticas.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que ha inaugurado este viernes la mina, ha situado precisamente ahí la importancia del acto. "La noticia que está saliendo hoy de Abenójar es de las más importantes desde hace mucho para España" y también "para Europa", ha afirmado durante el acto.

Page ha advertido de que el proyecto no pasará desapercibido fuera de España. "Hay mucha gente importante, en China y Estados Unidos, que va a estar muy pendiente de lo que aquí pasa", ha señalado, relacionando directamente la apertura de la explotación con la creciente disputa internacional por el control de los recursos estratégicos.

"Más de la mitad de los conflictos que hay en el planeta es por los recursos", ha reflexionado.

El wolframio resulta especialmente importante por sus propiedades físicas y su utilización en sectores como la industria pesada, herramientas de alta resistencia, aeronáutica, espacio y defensa. La propia Comisión Europea lo considera uno de los materiales fundamentales para aplicaciones de alta resistencia y altas temperaturas.

Mientras Bruselas intenta evitar que ningún tercer país concentre más del 65% del consumo europeo de una determinada materia prima estratégica, Ciudad Real contará con un recurso que hasta hace unos años permanecía prácticamente fuera del debate económico nacional.

Puertollano entra en la ecuación

La segunda pata del proyecto estará en Puertollano. Page ha anunciado este viernes que la ciudad industrial albergará una planta de procesado asociada al wolframio extraído en Abenójar, con una previsión cercana a los 200 nuevos puestos de trabajo.

"Acabamos de acordar que en Puertollano se va a hacer la planta de procesado de wolframio, unos 200 puestos de trabajo", ha avanzado.

La decisión cobra especial relevancia precisamente cuando Europa intenta no repetir con las materias primas críticas el modelo que durante años la ha llevado a depender del exterior no solo para conseguir los minerales, sino también para procesarlos.

La intención es que Ciudad Real no se limite a proporcionar la materia prima para que posteriormente el mayor valor económico se genere en otras regiones o países. "Lo que aquí salga, se va a procesar aquí", ha defendido Page.

De cumplirse las previsiones, la provincia podría concentrar así buena parte de la cadena de valor, desde la extracción del mineral hasta su procesamiento industrial.

Más de 600 empleos entre la mina y la industria

Solo la mina prevé proporcionar empleo directo a más de 400 personas. A ellas se sumarían los aproximadamente 200 trabajadores de la futura planta de Puertollano, además del empleo indirecto relacionado con transportistas, contratistas, mantenimiento, proveedores, empresas auxiliares y servicios.

El consejero delegado de ABT, Gonzalo García San Miguel, ha recordado que llegar hasta este punto ha requerido 14 años de trabajo desde que el proyecto comenzó a gestarse en 2012.

"Los grandes yacimientos no están donde uno quiere, sino donde los puso la naturaleza", ha señalado. Y en este caso la naturaleza situó el recurso en Ciudad Real.

La empresa quiere ahora que el impacto laboral permanezca también en el territorio. Por ello, ha solicitado la colaboración de la Junta para preparar perfiles como operadores de maquinaria, electromecánicos o técnicos de planta.

"Aportaremos la mina, nuestros técnicos para acompañarles y el compromiso de contratar", ha asegurado García San Miguel.

El objetivo declarado es que una parte sustancial de las contrataciones recaiga en trabajadores del entorno.

Para una provincia marcada históricamente por explotaciones como las minas de Almadén o el pasado minero e industrial de Puertollano, El Moto supone además la llegada de una nueva generación de minería, ligada ahora a una de las grandes preocupaciones económicas de la Unión Europea.

El vicepresidente segundo de Castilla-La Mancha, José Manuel Caballero, ha asegurado que hacía aproximadamente medio siglo que no se abría una nueva mina en Ciudad Real y ha defendido que la recuperación de esta actividad debe desarrollarse bajo los actuales estándares medioambientales.

La alcaldesa de Abenójar, Verónica García, ha puesto el acento en la repercusión que esas grandes estrategias internacionales pueden terminar teniendo sobre el terreno.

"No hablamos de wolframio, que es una materia estratégica, hablamos de personas", ha afirmado.

Mientras Bruselas busca alternativas al dominio chino sobre las tierras raras, el wolframio y otras materias primas imprescindibles para su industria, una parte de esa estrategia europea empieza ahora bajo el suelo de Ciudad Real y aspira a continuar, kilómetros después, en las instalaciones industriales de Puertollano.

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