El alcalde de Albacete, el 'popular' Manuel Serrano, ha dejado el Paseo de Circunvalación sin la placa que recordaba a las Trece Rosas, las jóvenes fusiladas por la dictadura franquista el 5 de agosto de 1939. Tras los sucesivos actos vandálicos sufridos por el monumento, el elemento ha sido retirado de su emplazamiento sin que el Ayuntamiento haya procedido a repararlo ni a instalar uno nuevo.
La ausencia fue especialmente evidente este miércoles, durante el homenaje anual organizado en la rosaleda de la calle Hellín para recordar tanto a las Trece Rosas como a las Quince de Albacete. Quienes acudieron al acto comprobaron que el espacio municipal continúa sin el elemento conmemorativo que explicaba quiénes fueron aquellas jóvenes y por qué sus nombres permanecen ligados a la represión franquista.
Ante esta situación, el Grupo Municipal Socialista ha registrado una solicitud formal dirigida a la Alcaldía para exigir la reposición inmediata de la placa. Los socialistas reclaman que el gobierno municipal del PP deje de mirar hacia otro lado y devuelva al paseo un homenaje que no pertenece a ningún partido, sino a la memoria democrática de la ciudad y al reconocimiento de las víctimas de la dictadura.
La petición llega, además, después de meses de advertencias. El PSOE ya denunció en octubre de 2025 el deterioro de los elementos de memoria democrática existentes en Albacete y pidió expresamente al Ejecutivo de Serrano que actuara. Entonces señaló que las placas estaban siendo abandonadas pese a las reiteradas peticiones formuladas por asociaciones memorialistas y colectivos ciudadanos. Casi un año después, la respuesta del Ayuntamiento no ha sido su recuperación, sino la desaparición de uno de esos recuerdos del espacio público.
La placa dedicada a las Trece Rosas fue impulsada inicialmente en 2020 por el Grupo de Amigas y Amigos de Antonio Machado. El diseño original, elaborado por la ceramista Begoña Clemente, fue colocado entre los rosales del Paseo de Circunvalación, pero apenas permaneció intacto durante unos días. Primero apareció derribado y parcialmente roto. Más tarde, tras ser reparado por voluntarios, fue arrancado mediante una herramienta radial.
En 2022, después de las gestiones realizadas por los colectivos promotores con los grupos municipales de PSOE y Unidas Podemos, el Ayuntamiento instaló un monolito metálico más resistente, con información sobre las jóvenes asesinadas y una imagen de la primera placa. Tampoco esa estructura escapó de los ataques. En distintas ocasiones aparecieron pintadas, símbolos nazis, insultos y referencias vinculadas a la extrema derecha. Finalmente, el panel fue nuevamente destrozado y desprendido de su base.
La reiteración de los ataques hacía necesaria una reacción firme del Ayuntamiento. Sin embargo, el gobierno de Manuel Serrano ha optado por retirar el elemento dañado sin garantizar su regreso. El resultado práctico es que quienes lo vandalizaron han logrado su objetivo: el homenaje ha desaparecido del paseo y el lugar ha quedado sin ninguna explicación sobre las trece mujeres a las que estaba dedicado.
El PSOE considera que la pasividad municipal resulta todavía más difícil de justificar porque el propio alcalde ha promovido campañas contra el vandalismo y ha defendido públicamente la necesidad de proteger el mobiliario urbano. Para Serrano, sin embargo, esa preocupación parece detenerse cuando los bienes atacados recuerdan a las víctimas del franquismo. La contundencia empleada para denunciar otros desperfectos se convierte en silencio cuando las pintadas, roturas y destrozos tienen como objetivo lugares de memoria democrática.
Las Trece Rosas eran jóvenes de entre 18 y 29 años, vinculadas en su mayoría a las Juventudes Socialistas Unificadas. Fueron condenadas en un procedimiento sin garantías y fusiladas en Madrid el 5 de agosto de 1939, cuatro meses después del final de la Guerra Civil. Su asesinato se convirtió en uno de los símbolos más reconocibles de la represión ejercida por la dictadura contra quienes habían defendido la legalidad republicana.
El Grupo Socialista recuerda que la Ley de Memoria Democrática establece un deber de memoria para los poderes públicos y persigue preservar el recuerdo de las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura. La norma sitúa la reparación y el reconocimiento entre las obligaciones de las administraciones, precisamente para impedir que el olvido o la destrucción borren del espacio público los testimonios de la represión.
Además de la placa de las Trece Rosas, el PSOE ha solicitado que el Ayuntamiento repare el resto de elementos memorialistas deteriorados. Entre ellos figura el monolito situado frente a la Posada del Rosario, dedicado a las cerca de 750 personas fusiladas en las tapias del cementerio de Albacete entre 1939 y 1948 y a quienes murieron en las cárceles de la posguerra como consecuencia de las condiciones inhumanas y los malos tratos sufridos.
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