Las elecciones de Aragón han dejado un menú denso, y difícil de digerir para muchos partidos. Sin embargo, el calendario electoral no les va a dar mucho tiempo para reflexionar, analizar y corregir hasta la próxima cita. En poco más de un mes, el próximo 15 de marzo, se celebran las elecciones de Castilla y León, con un panorama que apunta a ser parecido al de Aragón y Extremadura.

El PP es favorito a ganar, pero no aspira a conseguir la mayoría absoluta y se le acumulan los Gobiernos que articular junto a la ultraderecha. Vox, que está disparado en toda España, espera seguir la fiesta en Castilla y León, mientras siguen mascando qué sillones y medidas pedirán para volver a los Ejecutivos en cada autonomía en la que el PP depende de ellos. Y luego está el PSOE y el resto de la izquierda, que no ha terminado aún de amortiguar los golpes de Extremadura y Aragón y ya piensa en una nueva cita en la que no son favoritos.

Así están las encuestas en Castilla y León

Castilla y León rompe, en algunos aspectos, la tendencia vista en Extremadura en diciembre y en Aragón el pasado domingo. Los números de las encuestas no cambian para los principales partidos, pero sí lo pueden hacer las sensaciones. Vox no apunta a doblar sus resultados anteriores, como ha ocurrido en las últimas dos citas. En el PSOE los números no prevén un descalabro, pero sí volverían a estar sin opciones de gobernar. El PP de Alfonso Fernández Mañueco subiría. El presidente resiste las dudas sobre su gestión de los incendios del pasado verano, pero no queda ni cerca de la mayoría absoluta.

 Así lo refleja el último panel de Electomanía. La encuesta le otorga al PP 35 escaños, cuatro más que en 2022, y un 38,2% de los votos. Buen resultado, con casi siete puntos más en intención de voto, pero lejos de los 41 escaños que necesita en las Cortes para gobernar en solitario. Necesitaría de Vox, que se quedaría en los 13 asientos que consiguió en 2022. Los sondeos mantienen fuerte a la ultraderecha, esta vez bajo el liderazgo de Carlos Pollán, que tendrían la llave para volver al Ejecutivo de Mañueco del que salieron en 2024.

El PSOE caería un escaño, quedándose en 27, y perdería seis décimas en porcentaje de votos. No es la misma caída en picado vista en Extremadura y Aragón, pero dolería. Especialmente mientras aún se lamen las heridas y empiezan, tímidamente, a hacer algo de autocrítica. A su izquierda, aún peor. Desde 2022 cuando tan solo lograron un escaño, Podemos e Izquierda Unida han decidido concurrir por separado. Las encuestas les devuelven un único escaño para Miguel Ángel Llamas, el candidato de los morados, y ninguno para Juan Antonio Gascón, que encabeza la coalición de IU, Sumar y Equo.

El resto de las Cortes las conformarían la Unión del Pueblo Leonés de Luis Mariano Santos, que repetiría con tres asientos, Soria ¡YA!, que perdería uno de los tres que consiguió en las ultimas elecciones, y Por Ávila, que seguiría con un único escaño. La cita del próximo 15 de marzo firmaría el epitafio de Ciudadanos, que perdería el único asiento que mantienen en un Parlamento regional.

El PP reabre las puertas a un Vox disparado

Todo apunta a que el PP llegará a Castilla y León aún con las negociaciones con Vox para Extremadura y Aragón pendientes. Ya no esconden los populares que no tienen ningún problema en pactar con la ultraderecha, la convierten en su socio natural, a pesar de haber ido al choque, por ejemplo, en Extremadura. "Yo discuto con mis hermanos, pero siguen siendo mis hermanos", es la metáfora que ha empleado para explicarlo este martes la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz.

Los de Feijóo han pasado de confrontar con Vox a tender puentes. Quizás porque la situación de la investidura de María Guardiola está más complicada de lo que parecía después del recuento. De momento, Vox sigue en el "no rotundo", y apenas quedan nueve días para que expire el plazo para formar el Gobierno regional. En Vox siguen esperando que la candidata popular se siente a la mesa. Pero la campaña, en la que las derechas fueron al choque, no lo puso facil.

La portavoz parlamentaria de Vox Pepa Millán, asegura que ellos se sentarán con Guardiola cuando "esté dispuesta a sentarse sin insultar". No aclara la diputada si van a pedir asientos en el Gobierno extremeño o en el aragonés, se limita a decir que su condición para el PP es revertir sus "políticas seguidistas" con las del PSOE. Menciona Mercosur, la "invasión migratoria", la "ideología de género", y resume: "Desterrar a la izquierda de la vida política".

Un PSOE "con ganas de pelear" empieza a hacer autocrítica

En el otro costado, el PSOE tiene apenas unos días para amortiguar el golpe de Aragón. Después de pasar el lunes señalando a Feijóo y a Vox por su descalabro, con argumentos como que la ultraderecha son los "gremlins" del PP que lanzó su portavoz Montse Mínguez, el martes han empezado con algo de autocrítica: Aragón ha sido un "mal resultado para los socialistas". Así de claro ha sido Patxi López en el Congreso, quien si que ha reiterado el apoyo a la "gran campaña" de Pilar Alegría.

Al igual que en Extremadura, los socialistas se lo jugaron todo a la carta del miedo a la ultraderecha. Mientras que el lunes lo negaban, López ha reconocido que algo no está funcionando, y anuncia que harán "una reflexión" sobre cómo transmitir a la población el peligro de la deriva de PP y Vox. El portavoz señala la "irresponsabilidad" de Génova por normalizar a los ultras, y admite que, a sus discursos, hay que sumar gestión para que el mensaje llegue a la gente. Preguntado sobre sus expectativas para Castilla y León, López anuncia que lo encaran "con ganas de pelear".

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio