En un contexto político y social predominados por PP y Vox y sus narrativas libertarias al más puro estilo Milei, y donde El Xokas es un referente intelectual para miles de personas por el honoroso mérito de pegar voces y decir que el Estado nos roba, es más importante que nunca hablar de la importancia dde los servicios públicos.
En las últimas semanas hemos sufrido la tragedia de Adamyz y, en Andalucía, las consecuencias de la borrasca Leonardo están siendo devastadoras.
Las inclemencias del tiempo, con lluvias y tempestades prácticamente inéditas, han provocado el desalojo, preventivo en la mayoría de los casos, de más de 7.000 personas. Se ha dispuesto de zonas para que estas personas puedan refugiarse y, por supuesto, nada de esto ha estado costeado por ninguna empresa privada, sino por el equipo y personal público: bomberos, policías, Guardia Civil, servicios de emergencia... todos servicios públicos. Es decir, que se pagan con nuestros impuestos.
Más allá de los medios con los que contaba la Junta de Andalucía, el Estado desplazó hasta 6.000 efectivos para sumarse a las labores de trabajo, rescate y apoyo.
Ahora, en estos momentos, ponerse la medallita, echarse una foto y meterse en el río hasta las rodillas es fácil y cínico, pero el resto del año, desde los despachos de San Telmo es cuando Moreno Bonilla y el PP andaluz deben arremangarse y apostar por lo público.
Por tanto, en un momento en el que todo el mundo está poniendo en valor la eficacia de estos recursos públicos que, todo hay que decirlo, también hay que saber y querer gestionar: la gestión de la Junta deja en evidencia a Mazón y la Generalitat valenciana y a todos aquellos que defendieron su negligente gestión.
Pero, volviendo al tema, los mismos bomberos que hoy rescatan a la población de Grazalema se manifestaban este verano por la privatización del servicio, por la infradotación de personal y por el maltrato de la Junta mientras se jugaban la vida apagando fuegos.
Los hospitales y personal sanitario público que nos atiende en hospitales en emergencias no lo hace por interés económico, sino porque es un servicio público, mientras que Moreno regala sus recursos a la privada.
Y las universidades donde se forman estos profesionales también han sido públicas, cada vez en peores condiciones económicas por culpa de su infrafinanciación.
Los servicios públicos son un salvavidas; ni un capricho, ni un negocio. Y por muchas voces que pegue un incipiente alopécico gallego desde su habitación jugando a la play, pagar impuestos salva vidas.