Sonaron campanas de guerra cuando tan solo un día después de que ocurriera la tragedia de Adamuz (Córdoba), donde dos trenes colisionaron a causa del descarrilamiento del primero y provocara hasta 43 fallecidos y más de un centenar de heridosdos trenes colisionaron a causa del descarrilamiento del primero y provocara hasta 43 fallecidos y más de un centenar de heridos, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, se trasladó hasta el lugar de los hechos para, sin dudarlo, cargar contra el Gobierno central. La 'madrileñización', un término que las comunidades mal llamadas periféricas sufrimos con demasiada regularidad y que no implica sino interpretrar España a través de Madrid o viceversa, también juega un papel fundamental en la política. No en vano, en la campaña de las autonómicas extremeñas, por ejemplo, el marco discurisvo de la líder del PP, María Guardiola, rondó en torno a temas nacionales. Es, quizá, deformación profesional de ciertos líderes.

En cualquier caso, Feijóo llegó a Córdoba y, 'vini, vidi, vinci', cargó contra el Gobierno. El líder gallego aseguró que, hasta el momento, él no había recibido ninguna información del Gobierno acerca de los sucesos acaecidos, causas y efectos. El líder quizá debería haberle preguntado a su homólogo en la comunidad andaluza, Moreno Bonilla, el cual, desde el primer momento, mantuvo una conversación "sincera y fluida" con el Gobierno central. Algo que, desde el primer momento, ambas administraciones se encargaron de trasladar. De hecho, el propio ministro de Transportes, Óscar Puente, en el día de ayer en Telecinco, explicando las últimas novedades de la tragedia, fue preguntado sobre si se esperaba encontrar algún fallecido más en los restos del tren que quedaba varado a causa del desplome de algunos vagones por un terraplén de cuatro metros. Puente explicó que, como mucho, las autoridades habían detectado que difería en el recuento de pasajeros una persona que continuaba en paradero desconocido, pero que en todo caso no quería invadir competencias que correspondían a las autoridades y organismos autonómicos. Por lo que si el líder del PP, tanto entonces como hasta ahora, hubiera querido estar al tanto y conocer la actualidad, uno de sus barones 'favoritos' se la podría haber explicado. 

No obstante, el gallego eligió el camino de la confrontación. En esa extraña e incomprensible estrategia que el PP está emprendiendo en emular a Vox en discuros y propuestas, el PP no se pone de acuerdo. Mientras en Andalucía el equipo comandado por Moreno Bonilla guarda un respeto a las víctimas por encima de todo y colabora y guarda lealtad institucional para con el Gobierno central, el mensaje que propios compañeros de sus filas llevan días repitiendo es el de hacer daño a toda costa al Gobierno y desgastar a uno de los hombres más fuertes del mismo, Óscar Puente. 

Cómo será la cosa para que hasta el propio Moreno Bonilla tuvo que pararle los pies a una de las portavoces mediáticas de la derecha en televisión, Ana Rosa Quintana, que también tuvo ganas de enfangar el suceso apenas transcurrió un día del mismo preguntándole al presidente andaluz si lo que había ocurrido no estaba relacionado con una especie de 'dejadez' del Gobierno central con las infraestructuras ferroviarias, ya que según la presentadora de su propio programa llevamos "meses" escuchando quejas del sector. Rápidamente, el líder del PP andaluz le contestó que no era momento para ello.

El último episodio de esta incomprensible y desdoblada estrategia, que está reventando la imagen de moderado de Moreno Bonilla, ya que es ineludible que trascienda a la opinión pública la verdadera intención del PP, ha sido cuando, en la tarde noche de ayer, el secretario general del PP, también gallego, Miguel Tellado, acusaba -cómo no- al Gobierno de España de, en la peor tragedia, no ofrecer datos. Concretamente, este fue el contenido del post en su cuenta de X: "Estamos ante la peor tragedia que tiene que gestionar el actual Gobierno, siendo de su exclusiva competencia, y Sánchez lleva desaparecido desde el lunes. No es politizar. Es un dato".

Rápidamente, tanto desde Moncloca como el propio Moreno le contestaron con, quizá otro contundente dato. De manera conjunta, ambas administraciones, Moncloa y San Telmo, mandaron un mismo comunicado en el que se expresaba que tras una conversación telefónica entre Pedro Sánchez y Moreno Bonilla se había llegado a un acuerdo para realizar un funeral conjunto en Huelva el próximo 31 de enero. 

La actitud del Gobierno de Moreno durante esta semana ha sido halagada por propios y extraños, valorando la altura de miras y, sobre todo, a diferencia de lo que ocurrió en la Dana u otras tragedias y polémicas que puedan asemejarse, ha conseguido alejarse de la crispación y politización de la misma. Una estrategia, coincidían analistas, que le acercaba sin ninguna duda al perfil moderado que quiere alcanzar y del que se había alejado durante los últimos meses. Sin embargo, su papel en Adamuz ha sido pisoteado por el político con mayor sentido de la oportundiad, Feijóo, y su número dos en la organización, Miguel Tellado (entre otros) siempre acostumbrado a salir 'trastabillado' de sus opiniones.