Las negociaciones entre el Partido Popular y Vox en Andalucía continúan con paso firme pero discreto. El entendimiento no será osbtáculo, los tiempos, no obstante, son los que ambas formaciones quieren controlar. Tras la constitución del Parlamento la pasada semana ahora, su presidente, Jesús Aguirre, pretende reunirse con todos los portavoces parlamentarios durante esta semana para, como establece la normativa, designar un candidato antes del 29 de junio.

A partir de este momento, la normativa no establece unos tiempos concretos pero previsiblemente el primer pleno se desarrolle en la primera quincena de julio. De ser así, se iniciaría una cuenta atrás de dos meses para que si no hay presidente en dicho periodo se disuelva la Cámara y se repita el proceso electoral. Todas las voces apuntan, de hecho, que el acuerdo no se rubricará hasta septiembre.

Mientras, hay que continuar con el vodevil de las formaciones conservadoras, en una suerte de tira y afloja cuya única finalidad es comprobar cuál es el eco nacional a los pequeños movimientos que se realizan. En esas, las negociaciones que en Andalucía, por el momento, comanda el equipo de Moreno con el equipo enviado por Santiago Abascal, que deja sin autonomía a sus comunidades, no se desprende, sin embargo, de la tutela de Génova.

El núcleo duro de Feijóo tiene clara la estrategia diseñada para alcanzar La Moncloa. De ahí, el plebiscito electoral desde las pasadas elecciones de Extremadura en diciembre del 2025. La intención era superar a Vox en todos los territorios para no depender de la formación ultra. Una vez ejecutado esto, evidenciar en el territorio nacional que son la única alternativa a Pedro Sánchez. Ese era el planteamiento, porque la ejecución ha cambiado sus planes.

Ahora, tras evidenciar la dependencia de Vox en todos los gobiernos -por ver está qué pasará en Andalucía-, Feijóo tiene claro que tenía que estar pendiente en todas las negociaciones, para que la ultraderecha no campara a sus anchas. En esas, las negociaciones en Andalucía se miden milimétricamente desde Madrid, aunque solo enviarán a un 'diplomático' foráneo en caso de que se negocien cuestiones nacionales, apuntan desde la dirección.

"Diálogo"

Este lunes, la vicesecretaria de Salud e Igualdad del PP andaluz, Beatriz Jurado, ha asegurado que esta semana se desarrollará un diálogo con Vox en un tono "serio, riguroso y solvente". El objetivo de Moreno, según ha expresado en una comparecencia de prensa, es que Andalucía "siga contando en el futuro próximo con un gobierno justo y que ponga los intereses de los andaluces por encima de cualquier otro".

Ha manifestado que hay es un "grupo de trabajo que está de manera solvente y rigurosa trabajando en esos parámetros" y, en "esta semana, de manera tranquila y sosegada se van a analizar cuáles son las posturas de ambas formaciones y el punto al que tenemos que llegar".

Por su parte, la ultraderecha no se sale de su discurso. El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, en una entrevista en RNE este lunes ha trasladado un mensaje a todos los andaluces, que es que Vox va a "ser protagonista del cambio". Su objetivo es "bajar impuestos, combatir la política migratoria del Gobierno nacional y que se puede construir vivienda y ayudar a quien peor lo está pasando". 

Al igual que repitió el responsable en Andalucía, Manuel Gavira, en Vox están centrados, dicen, en "las medidas" para luego ver "quien debe impulsarlas desde las instituciones". La estrategia de los de Abascal está siendo jugar al escondite con los electores, ya que al tiempo que está "rechazando" 'sillones', como expresó Gavira la pasada semana, desprenden que tras las negociaciones lo van a solicitar.

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