Podemos no quiere que en su próximo encuentro con los socialistas estos vuelvan a irse por las ramas, como el partido morado entiende que hicieron en la reunión que dos semanas atrás mantuvieron en el Parlamento andaluz Sergio Pascual y Manuel Garí, por Podemos, y Juan Cornejo y Mario Jiménez, por el PSOE. El partido que dirige Teresa Rodríguez ha pedido a los socialistas que le remitan por escrito su respuesta detallada a las dos condiciones a las que Podemos ha supeditado un posible apoyo a la investidura de Susana Díaz: que la Junta deje de operar con bancos que desahucian a familias sin alternativa habitacional y que despida a asesores y altos cargos para contratar a sanitarios y profesores. La tercera condición era la renuncia de los expresidentes Chaves y Griñán, pero tras el anuncio de estos de que no repetirán en sus escaños en el Congreso y el Senado Podemos entiende que esa exigencia está –aunque “de aquella manera”, dijo reticente Teresa Rodríguez– cumplida. Fuentes de Podemos creen que la respuesta del PSOE será favorable y, en efecto, les mandarán por escrito su propuesta, de forma que a finales de semana ambas partes puedan celebrar la reunión, aunque el PSOE no ha dicho qué hará, aunque fuentes de la dirección dijeron a andalucesdiario.es que el partido va a analizar la nueva exigencia de Podemos. Hasta ahora los socialistas no ha dado la cifra total de asesores con que cuenta la Junta de Andalucía, una falta de respuesta que en la primera reunión irritó mucho a los dirigentes de Podemos. En relación a la propuesta relativa a los bancos Mario Jiménez dijo en su día que “una cosa es formular propuestas y otra que éstas tengan el aval administrativo, jurídico y económico”. En Podemos, cuyo grupo parlamentario se ha reunido este lunes, han causado un cierto estupor las declaraciones de ayer de la presidenta en funciones, Susana Díaz, poco menos que dando por hecha su investidura en “pocos días”. Las declaraciones de los dirigentes socialistas están yendo en ese mismo sentido ostentosamente optimista. Si se trata de una táctica de presión, como parecen creer en Podemos, no está claro en qué consistiría exactamente la presión, aunque sí es bastante obvio el riesgo que los socialistas corren con ella: pueden, primero, ver defraudadas las expectativas que han levantado y, segundo, ver incrementadas las cautelas de Podemos de cara a la próxima reunión. Más allá del intercambio de mensajes entre los interlocutores de ambos partidos Sergio Pascual y Juan Cornejo, no parece fácil que la negociación del viernes supere el grueso muro de desconfianza que los separa. Cada uno parece pensar del otro que, en el fondo, no está dispuesto a llegar a ningún acuerdo.