El pequeño municipio malagueño de El Burgo, enclavado en la Sierra de las Nieves, ha pasado en cuestión de días de celebrar una de sus tradiciones más arraigadas a convertirse en foco de tensión diplomática. La quema de un muñeco que representaba al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, durante la popular festividad de la Quema de Judas ha provocado la reacción inmediata del Gobierno de Israel.
El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí ha convocado a la responsable de la Embajada de España en el país - actualmente la máxima representante diplomática tras la retirada de la embajadora - para exigir explicaciones. En un comunicado difundido en redes sociales, el Ejecutivo israelí denunció lo que calificó como “atroz odio antisemita” y vinculó el episodio con la postura del Gobierno de Pedro Sánchez respecto al conflicto en Gaza.
Una tradición con carga simbólica
Los hechos se remontan al pasado 5 de abril, cuando vecinos de El Burgo prendieron fuego a un muñeco de siete metros de altura cargado con casi 14 kilos de pólvora. La figura, con rasgos de Netanyahu, ardió durante unos cinco minutos entre aplausos, vítores y la expectación de cerca de 2.000 visitantes.
The appalling antisemitic hatred on display here is a direct result of @sanchezcastejon government’s systemic incitement.
— Israel Foreign Ministry (@IsraelMFA) April 11, 2026
And even now, the Spanish government remains silent.
The Spanish chargé d’affaires was summoned for a reprimand. pic.twitter.com/2Bguhs7Ce8
El acto forma parte de la Quema de Judas, una celebración con décadas de historia - impulsada en sus orígenes por un sacerdote vasco a mediados del siglo XX - que simboliza la derrota del mal y la renovación tras la Resurrección. Declarada Fiesta de Interés Turístico de Andalucía, la tradición ha incorporado en los últimos años figuras de actualidad política: en 2025, el personaje elegido fue el expresidente estadounidense Donald Trump.
La alcaldesa del municipio, María Dolores Narváez, explicaba recientemente que el sentido de la figura este año era lanzar un mensaje contra la guerra. “Un ‘No a la guerra, al genocidio’ es lo que hemos querido simbolizar”, señaló, aunque matizó que cada asistente puede interpretar libremente la representación.
Sin embargo, la lectura en el ámbito internacional ha sido muy distinta. El propio Netanyahu acusó recientemente a España de mantener una “guerra diplomática” contra Israel, en un contexto marcado por las críticas del Ejecutivo español a la ofensiva en Gaza y su posicionamiento en otros conflictos regionales.
La polémica se produce, además, en un momento de creciente fricción bilateral. Días antes, Israel había anunciado la expulsión del representante español en el centro de coordinación para la reconstrucción de Gaza, situado en la ciudad de Kiryat Gat.
De tradición local a incidente diplomático
Lo que en El Burgo se vive como un ritual festivo cargado de simbolismo - una mezcla de catarsis colectiva y denuncia social - ha trascendido sus límites geográficos hasta convertirse en un episodio con consecuencias diplomáticas. Un David, El Burgo, un pueblo de trabajadores que hace saltar la piel fina de un gigante que practica el asesinato colectivo a la población civil de Gaza y, ahora, también en Líbano.
En apenas unas horas, este pueblo de poco más de 1.800 habitantes ha pasado de encender su tradicional hoguera de Domingo de Resurrección a avivar un fuego político que ya ha cruzado fronteras
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