El acuerdo de gobierno entre PP y Vox ya tiene su primera gran traducción institucional. El Parlamento de Andalucía estrenó este jueves una nueva composición de su Mesa con la elección de Ana Mestre como presidenta de la Cámara y la entrada de Vox en uno de los principales órganos de dirección parlamentaria, en cumplimiento del pacto que permitió la investidura de Moreno Bonilla a comienzos de julio.
La diputada popular Ana Mestre fue elegida presidenta con 65 votos favorables, correspondientes a PP y Vox, frente a los 41 votos en blanco emitidos por los grupos de la oposición. De este modo sustituye a Jesús Aguirre, que abandona el cargo tras apenas un mes al frente del Parlamento para convertirse en senador por designación autonómica.
El relevo no responde a una renuncia personal, sino al acuerdo sellado entre populares y la formación de Santiago Abascal, que contemplaba ceder a Vox la vicepresidencia primera de la Cámara a cambio de su respaldo al nuevo Ejecutivo autonómico.
Con la marcha de Mestre a la Presidencia, Vox situó a su diputada Cristina Peláez como nueva vicepresidenta primera, también gracias a los 65 votos de la mayoría parlamentaria formada por ambas fuerzas. El PP completó la remodelación de la Mesa con la elección del diputado José Ignacio Romaní como secretario tercero, tras la renuncia de Julia Ibáñez.
La nueva configuración evidencia el nuevo equilibrio político surgido tras el pacto entre PP y Vox. En la sesión constitutiva de la legislatura ambas formaciones no lograron un acuerdo y Vox quedó fuera de la Mesa con capacidad de voto. Apenas unas semanas después, el entendimiento alcanzado para formar gobierno ha cambiado completamente ese escenario.
Antes de la votación, Ana Mestre dedicó unas palabras de reconocimiento a Jesús Aguirre, agradeciendo su labor durante los últimos cuatro años al frente de la Cámara y destacando su capacidad de diálogo y el ambiente de consenso que, a su juicio, impulsó durante la pasada legislatura.
El ya expresidente también tomó la palabra tras conocerse el resultado para agradecer el respaldo recibido, pedir disculpas por los posibles errores cometidos y comprometerse a defender "a ultranza" los intereses de Andalucía desde el Senado.
La cuarta mujer al frente de la Cámara
Con su elección, Ana Mestre se convierte en la cuarta mujer que preside el Parlamento andaluz, después de Mar Moreno, Fuensanta Coves y Marta Bosquet. En su primer discurso institucional defendió un Parlamento donde la discrepancia política no impida el respeto institucional: "Cada palabra pronunciada aquí tiene consecuencias, cada gesto educa y cada descalificación destruye", afirmó desde la Presidencia.
La dirigente popular apeló a construir una Cámara donde "la discrepancia sea una oportunidad para crecer" y reivindicó una Andalucía "abierta, solidaria y ambiciosa". También aseguró asumir la responsabilidad "con el máximo compromiso" y recordó que el Parlamento "pertenece al pueblo andaluz".
El presidente de la Junta, Moreno Bonilla, felicitó públicamente a Mestre a través de redes sociales, donde la definió como una dirigente "cercana, dialogante y trabajadora" y aseguró que será "una magnífica presidenta" capaz de garantizar que "se escuchen todas las voces del pueblo andaluz".
El estreno termina con el PSOE abandonando el Pleno
Sin embargo, la imagen de consenso que pretendía proyectar el relevo institucional quedó eclipsada en los últimos minutos de la sesión. La tensión se desató durante la comparecencia del vicepresidente primero y consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, quien informaba sobre el incendio forestal de Los Gallardos (Almería), en el que fallecieron trece personas.
En su intervención de réplica, Sanz reprochó a la oposición su actitud y llegó a afirmar que no sabía "si están deseando que haya incendios para tener que venir a rendir cuentas" al Parlamento.
Las palabras provocaron una inmediata protesta del Grupo Socialista. El diputado Rafael Recio solicitó intervenir al considerar que el consejero había realizado una acusación "muy grave" contra el PSOE. Sin embargo, Ana Mestre rechazó concederle la palabra al entender que Antonio Sanz no había aludido de forma directa al grupo parlamentario.
La decisión desencadenó la reacción de toda la bancada socialista, cuyos diputados abandonaron el salón de plenos mientras la nueva presidenta pronunciaba su primer discurso institucional.
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