Mientras el presidente de la Junta de Andalucía, Moreno Bonilla, traslada su agenda institucional a Madrid, el Real de la Feria de Sevilla se ha revestido este martes de escenario de denuncia política, donde los grupos de la oposición han aprovechado el vacío dejado por el mandatario popular para denunciar la situación de una comunidad que, tras la "estabilidad" que pregona Moreno Bonilla, se encuentra bajo un proceso de "desmantelamiento" de lo público y una creciente "precariedad" social, según los partidos de la izquierda presentes en la capital andaluza. 

De este modo, la secretaria general del PSOE-A y candidata a la Junta, María Jesús Montero, ha denunciado lo que considera una preocupante "falta de respeto a la democracia" por parte de Moreno Bonilla. Para la socialista, es un desprecio que el presidente andaluz "dé por hecho" su futuro gobierno antes de que los ciudadanos pasen por las urnas el próximo 17 de mayo, lo que a su juicio evidencia una "soberbia institucional que ignora la voluntad popular".

Asimismo, Montero ha situado la sanidad en el centro del debate para expresar que no son unas elecciones donde se dirima el partido de Gobierno, sino que es un "referéndum" contra la privatización sanitaria. Según la candidata socialista, el trasvase sistemático de fondos públicos hacia la sanidad privada es la prueba de un modelo que excluye a la mayoría social andaluza y que el PP intenta ocultar mediante el uso "torticero" de las instituciones, bloqueando investigaciones clave como la del caso PP de Almería que se tejió desde la Diputación provincial o la gestión de los cribados de cáncer de mama.

Por su parte, desde la coalición Por Andalucía, su candidato a la Presidencia de la Junta, Antonio Maíllo, ha centrado la crítica en el terreno de la economía cotidiana, centrando sus mensajes en la crisis de la vivienda. De este modo, Maíllo ha calificado la gestión del PP como un ejercicio de "mucho lirili y poco lerele", señalando la desconexión entre los grandes anuncios de la Junta y la realidad de un mercado inmobiliario tensionado. El coordinador de IU ha retado directamente a Moreno a abandonar su posición "de perfil" y obligar a sus diputados en Madrid a apoyar la prórroga de los alquileres que protege a cientos de miles de andaluces. Como alternativa, Maíllo propone una intervención decidida en el mercado y la creación de una tasa turística cuyos ingresos se destinen exclusivamente a la creación de vivienda pública, una prioridad que el actual Ejecutivo andaluz parece haber delegado en los intereses del mercado.

En este mismo escenario, el candidato a la Presidencia de Adelante Andalucía, José Ignacio García, ha puesto el foco en la 'cara b de la fiesta': la explotación laboral. García ha reivindicado una "izquierda de la alegría" que no reniega de las tradiciones, pero que se niega a aceptar que la Feria se sostenga sobre el maltrato laboral. Su exigencia ha sido clara: un plan de inspecciones riguroso que garantice que las horas extras se paguen y que los convenios se cumplan en cada caseta. Para Adelante, el "orgullo andaluz" no puede ser una cáscara vacía, sino que debe cimentarse sobre salarios dignos que permitan a los propios trabajadores disfrutar de la fiesta que ellos mismos levantan con su esfuerzo.