La vicepresidenta primera del Gobierno y secretaria general del PSOE de Andalucía, María Jesús Montero, ha justificado este viernes su decisión de no acudir al acto de entrega de reconocimientos honoríficos del 28 de febrero en el Teatro de la Maestranza de Sevilla al considerar que el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno Bonilla, ha transformado lo que era una ceremonia institucional en una “gala” al servicio de su propio “autobombo”.

Montero, que ha atendido a los medios en la Delegación del Gobierno en Andalucía antes de presidir junto al ministro de Agricultura, Luis Planas, una reunión con organizaciones agrarias, ha diferenciado entre el Pleno institucional del Parlamento y la posterior ceremonia de entrega de medallas. Mientras que al primero ha confirmado que acudirá “como no puede ser de otra manera”, en representación del Gobierno de España, ha explicado que no participará en la segunda parte de la jornada.

“Lo que antes era un acto institucional de entrega de medallas se ha venido a denominar la ‘gala’ del Día de Andalucía”, ha señalado, lamentando que el formato actual sea “más parecido a una gala televisiva” en la que, a su juicio, los premiados han perdido protagonismo frente al discurso político de Moreno Bonilla.

De acto institucional a “gala”

La líder socialista ha sostenido que la evolución del evento desde la llegada de Moreno Bonilla San Telmo ha evidenciado un cambio de enfoque. En su opinión, el acto ha dejado de centrarse en las personas distinguidas para convertirse en un escaparate político. Como ejemplo, ha citado las declaraciones del portavoz del Grupo Popular, Toni Martín, quien avanzó que durante la ceremonia habrá una ovación cuando el presidente mencione el modelo de financiación autonómica.

Para Montero, ese anuncio confirma que la ceremonia “no es un acto institucional”, sino “una gala a mayor gloria de Moreno Bonilla”. En ese contexto, el PSOE-A ha optado por “celebrar esa segunda parte del día con los andaluces”, alejándose del formato oficial.

La dirigente socialista ha explicado que, mientras se celebra la entrega de medallas en la Maestranza, ella se desplazará a Moguer (Huelva) para mantener un encuentro con vecinos del municipio. No obstante, sí habrá presencia socialista en el teatro sevillano: “asistirán los diputados que forman parte de la Mesa del Parlamento y aquellos parlamentarios que, a título individual, decidan acudir”, ha indicado la vicepresidenta.

Orgullo andaluz

Montero, preguntada también por la encuesta sobre identidad andaluza publicada por el Centro de Estudios Andaluces (Centra), que recoge que nueve de cada diez encuestados se declara orgulloso de ser andaluz, ha valorado que ese sentimiento es fruto de décadas de autogobierno y de consolidación democrática.

A su juicio, Andalucía ha construido una identidad propia compatible con el sentimiento español, algo que forma parte de la “manera de entender el autogobierno” y de ejercer las competencias autonómicas. Sin embargo, ha advertido de que ese orgullo convive con una creciente preocupación social por el deterioro de los servicios públicos.

La vicepresidenta ha alertado que distintas encuestas reflejan una percepción negativa sobre la evolución de la sanidad y la educación públicas en la comunidad. “Andalucía fue vanguardia en servicios públicos y ahora hay una sensación de pérdida real”, ha afirmado, aludiendo a las listas de espera sanitarias y al incremento de andaluces que han contratado seguros privados. En su intervención, también ha señalado el aumento de universidades privadas y la insuficiente oferta pública tanto en titulaciones universitarias como en Formación Profesional como síntomas de un cambio de modelo que, en su opinión, no refuerza el sistema público.

El 28F como punto de inflexión político

Montero ha enmarcado estas críticas en el contexto preelectoral, apuntando que una de las claves de los próximos comicios andaluces será el modelo de servicios públicos que se quiere para la comunidad. Igualmente, ha acusado al Ejecutivo de Moreno de haber gestionado de forma “nefasta” estos años de mayoría absoluta, transformando lo que definió como un “colchón de seguridad” para la ciudadanía en un “lastre”.

Así, para la secretaria general del PSOE-A, el 28 de febrero no es solo una jornada simbólica, sino una fecha ligada a la defensa del autogobierno y de los derechos sociales. Por ello, considera que la celebración institucional debería preservar ese espíritu y no derivar en un formato que, a su juicio, prioriza la imagen del presidente.

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