La secretaria general del PSOE-A, María Jesús Montero, ha cargado con dureza en el pódcast de la Cadena Ser llamado “A vivir que son dos días” contra el presidente de Aragón, Jorge Azcón, tras sus declaraciones en las que afirmaba que la ministra Pilar Alegría es “físicamente más atractiva” que ella. Un comentario que ha generado polémica en plena antesala de las elecciones andaluzas y que Montero ha calificado de ejemplo de “machismo” en la política: “Yo creía estar dedicada a la política nacional, pero he descubierto con esto que algunos caballeros prefieren convertirla en un concurso de misses de los de antes”, ha confesado en el pódcast.
La también candidata socialista a la Junta de Andalucía ha denunciado que este tipo de valoraciones siguen poniendo el foco en el físico de las mujeres en lugar de en su trabajo, algo que considera “inadmisible” en pleno siglo XXI.
“Váyase con todo ello a la mierda en coche oficial”
Montero, en su intervención, ha lamentado que “El señor Azcón, sin que nadie lo nombrara ni pregonero ni árbitro de hermosura” había decidido apropiado compararla con una compañera suya, Pilar Alegría, señalando que este tipo de comentarios “no son inocentes” y reflejan una cultura política que, a su juicio, aún arrastra comportamientos machistas.
Asimismo, Montero ha aprovechado su aparición en el pódcast para preguntar, entre risas: “¿Cómo se despacha con elegancia a un hombre que se ha quedado atrapado entre la sección femenina y el club de la comedia involuntaria?”. A lo que le han contestado que “Hoy hasta los fantasmas de la sección femenina resultarían más modernos que ciertos políticos que todavía creen que debatir con una mujer consiste en puntuarle la cara, la fecha de nacimiento y el grado de tersura”. A pesar de ello, le han dado una posible idea de respuesta para el político aragonés: “Señor Azcón coja su concurso de misses, su metro de tasar mujeres, su caspa institucional y váyase con todo ello a la mierda en coche oficial”.
Hace unos días, la secretaria general del PSOE-A se refirió a que estos comentarios eran “impropios de un responsable público”, incidiendo en que quienes ocupan cargos institucionales deben ser especialmente cuidadosos con el mensaje que trasladan a la sociedad. Del mismo modo, fue más allá al señalar que este tipo de declaraciones “nos retrotraen a otra época” y suponen un obstáculo para avanzar en igualdad real entre hombres y mujeres.
Críticas al tono del debate político
La polémica se produce en un contexto de creciente tensión política y en plena precampaña de las elecciones andaluzas del 17 de mayo, donde Montero se perfila como una de las principales protagonistas.
En este sentido, la socialista ha advertido de que el debate público no puede centrarse en cuestiones personales o superficiales, sino en propuestas y proyectos políticos: “Lo importante es qué modelo de sociedad defendemos”, ha insistido, reivindicando una política basada en el respeto. Además, Montero ha defendido que comentarios como el de Azcón “banalizan” el papel de las mujeres en política y contribuyen a perpetuar estereotipos que dificultan su participación en igualdad de condiciones.
Después de los calificativos del presidente de Aragón, la candidata socialista ha aprovechado la polémica para reforzar uno de los ejes centrales de su discurso electoral: la igualdad de género. En las últimas semanas, Montero ha insistido en la necesidad de avanzar en políticas feministas y de combatir cualquier forma de discriminación: “Las mujeres no estamos en política para que se nos valore por nuestro físico, sino por nuestra capacidad de transformar la sociedad”, ha subrayado, en línea con su mensaje de campaña centrado en derechos, servicios públicos y cohesión social.
Así, desde el PSOE-A consideran que este episodio evidencia la importancia de seguir impulsando políticas de igualdad y de combatir discursos que, aunque puedan parecer anecdóticos, reflejan desigualdades estructurales.
La controversia ha reabierto el debate sobre el tratamiento de las mujeres en la política, lo que Montero ha catalogado como “oficio áspero” en el programa de la Ser, y en el espacio público. Para la socialista, no se trata de un hecho aislado, sino de un síntoma de una problemática más amplia, pues “esto no va de una persona concreta, va de cómo se sigue mirando a las mujeres en determinados ámbitos”, ha señalado, insistiendo en la necesidad de cambiar estas dinámicas.