Málaga acaba de sufrir uno de los mayores reveses económicos de los últimos años. La multinacional estadounidense Diamond Foundry, participada por el actor Leonardo DiCaprio y especializada en diamantes sintéticos para la fabricación de semiconductores, ha descartado instalar una planta valorada en cerca de 1.000 millones de euros en Málaga TechPark por una razón tan básica como demoledora como es el no contar con la suficiente capacidad eléctrica para garantizar su actividad. Una razón que pone en solfa si lo que fue el gran Parque Tecnológico de Andalucía, no se ha quedado obsoleto o no se moderniza lo suficiente.

Los malagueños y malagueñas tienen motivos sobrados para lamentar esta frustrada inversión en una infraestructura dependiente de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento costasoleño. Ya bastante tienen con que los trabajadores que acuden diariamente al Málaga TechPark tengan que soportar colas, demoras y retrasos inmensos en su acceso.

La operación, que finalmente se desarrollará en Zaragoza, contemplaba la creación de cientos de empleos altamente cualificados en un sector considerado estratégico para la nueva industria tecnológica europea. La empresa pretendía ubicarse junto al futuro ecosistema de microchips vinculado al belga Instituto Interuniversitario de Microelectrónica (IMEC), pero terminó marchándose después de que no se le pudiera asegurar la potencia energética necesaria para arrancar el proyecto. Es decir, dicho en castizo, por falta de luz, no se fabricarán diamantes sintéticos para todo el mundo desde Málaga.

“Pues si no hay luz nos vamos”: la inversión se va de Málaga a Aragón

Desde la dirección del Málaga TechPark, se ha reconocido públicamente que la compañía solicitaba inicialmente cinco megavatios de potencia eléctrica y que únicamente se le podía garantizar una parte de esa demanda. La consecuencia fue inmediata: “Pues si no hay luz nos vamos”, vendría a ser o lo que es lo mismo la inversión abandonó Málaga y puso rumbo a Aragón.

El caso ha vuelto a poner sobre la mesa las contradicciones del modelo de crecimiento andaluz y especialmente el de Málaga. Moreno Bonilla y el PP presentan Málaga como el “Silicon Valley andaluz”. Sin embargo, la pérdida de una inversión tecnológica de esta magnitud ha evidenciado que la capital carece todavía de infraestructuras energéticas capaces de sostener el desembarco de grandes industrias tecnológicas, por mucho que se vendan como vanguardia.

Y es que las advertencias no proceden únicamente del parque tecnológico. Empresarios, promotores y constructores llevan meses alertando de la saturación de la red eléctrica, una situación que también está afectando al desarrollo de nuevas áreas industriales y a miles de viviendas proyectadas en distintos municipios de la provincia. Eso sí, pisos turísticos, alquileres por las nubes y expulsión de malagueños y malagueñas de su ciudad a pueblos a más de 45 kilómetros buscando precios asumibles, no faltan.

Lo cierto es que se vende Málaga como la gran captadora de inversiones, pero la marcha de Diamond Foundry supone un duro golpe y deja en slogan vacuo y marketing falso, las aspiraciones de la capital de consolidarse como uno de los principales polos tecnológicos del sur de Europa. Mientras, Junta y Ayuntamiento, ambas instituciones gestionadas por el Partido Popular, continúan vendiendo la imagen de un territorio líder en innovación y atracción empresarial.

La realidad ha demostrado que una infraestructura eléctrica insuficiente puede hacer saltar por los aires inversiones multimillonarias y oportunidades de empleo que terminan aterrizando en otros territorios mejor preparados. Tal vez, ahora, nos venga a la memoria la película protagonizada por el propio Leonardo DiCaprio, “Diamantes de sangre”, en este caso “Diamantes esfumados”.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora