En las últimas semanas el presidente de la Junta de Andalucía, Moreno Bonilla, ha expresado que no ha cambiado el Servicio Andaluz de Salud (SAS) porque es "meterse en líos". Aunque, en realidad, los cambios que han provocado la política del presidente del Gobierno de la Junta durante dos legislaturas en el SAS se han sentido profundamente en el día a día de la ciudadanía.
Sin ir más lejos, en el día de ayer se viralizó que un paciente jienense había tardado hasta dos años y medio en recibir una cita para la especialidad de neurología. La imagen fue compartida por la parlamentaria andaluza, Ángeles Férriz, en sus redes sociales, y ha corrido como la pólvora entre gente que se ha sentido indignada y gente que ha contado su propia experiencia.
Sin ir más lejos, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad, Andalucía es la comunidad donde más tiempo se espera para ser operado y en una consulta con el especialista. En total, solo en estos dos indicadores, en Andalucía hay un millón de andaluces (1.052.809) en lista de espera.
Falso médico
El nombre de Tomás Burgos salta a la primera plana de la política andaluza el pasado verano cuando, en pleno escándalo de los currículums falsos, encabezado por la diputada madrileña del PP Noelia Núñez, se conoció que uno de los hombres fuertes de Moreno Bonilla en la Junta de Andalucía, Tomás Burgos, había falseado su currículum, admitiendo ser médico cuando era totalmente falso.
Tras la remodelación que Moreno Bonilla planteó para Sanidad, por el escándalo de los cribados que se cobró la vida política de la consejera del ramo, Rocío Hernández, el presidente andaluz unió esta competencia de manera inédita con las labores de Presidencia, en manos del todopoderoso Antonio Sanz.
Sanz es el hombre fuerte de Moreno Bonilla dentro del Gobierno de la Junta de Andalucía, y quien asumió en primera persona el escándalo de los cribados y su posterior gestión; no necesariamente para ponerle solución, sí silencio mediático. En cualquier caso, con la inclusión de Sanidad dentro de estas competencias, técnicamente la Junta redujo a Sanidad a calidad de viceconsejería, tal y como alertaron algunas organizaciones sanitarias, perdiendo una capacidad inédita hasta el momento.
Además, con esta modificación, entraba en juego el nombre de Tomás Burgos, el falso médico que Moreno Bonilla aún mantiene en su equipo. Burgos es el número dos de Antonio Sanz en Presidencia. Un hombre fuerte al lado de otro hombre fuerte. Pese a los escándalos que le han sucedido, ni Sanz y Moreno han movido un dedo al ser cuestionados por mantener como alto cargo a una persona que durante años mintió en su currículum, algo que también hizo el propio presidente andaluz, por otro lado.
Burgos fue nombrado como Secretario de Estado de Seguridad Social con el Gobierno de Mariano Rajoy. Tras el nombramiento en 2011, Burgos incluyó en su currículum un título que no tenía.
En concreto, en la referencia oficial del Consejo de Ministros recogida en la web de La Moncloa figuraba que Burgos era “médico y experto en gestión sanitaria”, una titulación que se rebajaba en la web del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, donde pasaba de ser “médico” a tener únicamente “formación universitaria en Medicina por la Universidad de Valladolid”. Era mentira. De hecho, ahora en la Junta de Andalucía se informa de lo siguiente sobre su biografía:
"Nacido en Valladolid, ostentó durante la pasada legislatura la Secretaría General de la Presidencia. Cursó estudios de Medicina y Cirugía en la Universidad de Valladolid, que completó como Diplomado en Dirección de Instituciones Sanitarias y en Gestión Sanitaria IESE (Universidad de Navarra) y en Gestión Sanitaria por ESADE (Escuela Superior de Administración de Empresas)".
En la biografía oficial de Burgos que figuraba en la página web del Congreso de los Diputados se leía exactamente: “Medicina y Cirugía. Universidad de Valladolid”, lo que daba a entender que era licenciado en dichas disciplinas por la Universidad de Valladolid.
Así lo entendió el propio Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España, que en su diario digital Médicos y Pacientes, correspondiente al 11 de diciembre de 2011, publicó un artículo, más tarde suprimido, con el título: “18 médicos en la nueva Cámara Baja del Parlamento”. El primero de la lista era Tomás Burgos, al que definía como “licenciado en Medicina y Cirugía. Universidad de Valladolid”, relataba la información de El País.
Viceconsejero de la privada
Asimismo, otro cambio importante que se produjo en la nueva organización de Sanidad fue el nombramiento de Nicolás Navarro como viceconsejero de Sanidad. Navarro fue subdirector médico (jefe de Urgencias) del Hospital Universitario de La Inmaculada de Granada, un hospital privado que pertence al grupo Asisa. Además, Navarro es un cargo importante y dilatado en el PP granadino, donde actualmente ostenta el cargo de vicepresidente en la Diputación provincial y es teniente de alcaldesa en el Ayuntamiento de Motril. Y, por si fuera poco, da la casualidad de que Navarro es jefe en un hospital con el que Moreno Bonilla también tiene especial relación, y es que en La Inmaculada nacieron los tres hijos del presidente andaluz.
Navarro se convierte en el segundo viceconsejero que tiene relación con Asisa, la aseguradora española de seguros de salud y que es una de las empresas que más vínculos mantiene en el sector sanitario con el Gobierno andaluz. El primero fue Miguel Ángel Guzmán. El que fuera también 'número 2' de la Consejería de Salud hasta las navidades de 2023 se convertía el pasado abril de 2025 en el director médico de Asisa para Andalucía, denunciando la oposición un nuevo caso de puertas giratorias. Sin embargo, ese movimiento fue finalmente aplazado tras levantarse una gran polvareda política, ya que habría accedido al cargo tan solo tres meses después de haber dejado su lugar en la Administración, pudiendo vulnerar la ley de incompatibilidades.
Además, Navarro recibía un sueldo de la realización de hasta tres trabajos distintos. Según se puede comprobar en la web del Ayuntamiento del municipio granadino, Navarro declaró en 2024 unos ingresos que ascienden hasta los 132.195,16 euros. De esta cantidad, 51.516,99 euros provienen de los ingresos de la Diputación de Granada, donde trabaja a con dedicación parcial al 75%. Del Consistorio de Motril, donde es concejal y teniente de alcaldesa, cobra por dedicación parcial al 20% un total de 11.800 euros anuales. El resto del dinero hasta completar la declaración completa de 132.195,16 euros, provendrían de la empresa privada, es decir, unos 68.878.17 euros.