El devastador incendio forestal que ha asolado el enclave de Los Gallardos, Bédar y la Sierra de Cabrera, en el levante almeriense, ha dejado tras de sí una profunda huella de dolor y una marea de interrogantes sobre la gestión de la catástrofe. Con el fuego controlado -declarado extinto desde el pasado viernes- la polémica política e institucional cobró una intensidad inusitada. Sin embargo, en medio del cruce de acusaciones sobre la activación de los protocolos de emergencia, una voz ha irrumpido en la escena pública para situar el foco informativo en la dimensión más humana y dramática de la tragedia: el testimonio de las familias de las víctimas.
El lugar escogido para exponer el testimonio ha sido en un vídeo difundido a través de redes sociales por el parlamentario del PSOE andaluz, Rodrigo Sánchez Haro. En el vídeo, el diputado socialista acusaba de mentir al vicepresidente y consejero Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, en relación con la eficacia del dispositivo desplegado y la transparencia en la información facilitada durante las horas más críticas de la emergencia. Y, entre las reclamaciones políticas, la voz Danielle Gillam-Kirton, hijo de una de las parejas fallecidas en el incendio, se ha abierto camino.
Vídeo de Sánchez Haro en su cuenta de Facebook
El mensaje de Gillam-Kirton ha supuesto una nueva visión de la catástrofe natural, y otorga a las víctimas un renovado papel central en las investigaciones que se están llevando a cabo en la Justicia y que la oposición pretende llevar a cabo en el Parlamento a través de una comisión de investigación.
"Dos de esas 13 víctimas (14 desde la tarde de este martes) eran mis padres. Mis padres, que esperaron a que las autoridades les dijeran qué hacer. Mis padres, sobre los que después se han contado mentiras: nunca se les dijo que se refugiaran en casa. Mis padres, que nunca verán crecer a sus nietos. Y mis padres, cuya voz ya no puede escucharse. Ahora, esa voz es la mía", sentenciaba entre una mezcla de orgullo y reivindicación.

Además, estas palabras de la víctima van en contra de la versión oficial que Sanz ha mantenido en todo momento y que para nada ha sentado nada bien a las partes implicadas o al resto de actores políticos. Una versión en la que el vicepresidente acusaba a los residentes atrapados por el fuego de haber desatendido los avisos o actuado con imprudencia. Máxime, cuando las quejas precisamente están dirigidas en esa dirección, en no activar el dispositivo de emergencia Es-Alert para notificar a la población sobre la magnitud de la emergencia.
El testimonio del hijo abre ahora un nuevo foco de investigación y una nueva ventana para esclarecer los hechos acontecidos, donde efectivamente se podrá evaluar si la opción escogida por los mandatarios de avisar a través del "boca a boca" no solo fue ineficaz sino negligente. El consejero de Emergencias ha reiterado en todo momento que lo "irresponsable" habría sido lo contrario, activar el Es-Alert, por haber generado confusión en diferentes puntos de las poblaciones afectadas.
Desde el PSOE-A, Adelante Andalucía y Por Andalucía se insiste en que la gestión del incendio estuvo plagada de negligencias y falta de previsión. El centro de las críticas se sitúa en la controvertida activación del sistema de alerta masiva a teléfonos móviles, el Es-Alert.
Pero a la polémica de Es-Alert se suma otro debate, sobre la demora para la declaración de la Fase 1 de Emergencias del Plan Infoca. La oposición sostiene que la elevación del nivel de emergencia se demoró de manera injustificada, retrasando la incorporación de refuerzos decisivos y la movilización completa de los recursos de protección civil en una jornada marcada por condiciones meteorológicas extremas. En total, pasaron tres horas desde la primera notificación del incendio hasta activar el aviso. En esas tres horas, ya hubo 50 personas evacuadas.
En cualquier caso, la indignación popular ha traspasado el ámbito político para dar paso a la acción comunitaria. En el municipio almeriense de Bédar, uno de los golpeados por la virulencia del incendio, los vecinos y damnificados han comenzado a organizarse de manera independiente mediante la creación de la plataforma civil denominada Bédar Fire Working Group (Grupo de Trabajo del Fuego en Bédar).
Esta agrupación ciudadana nace con el objetivo de unir la fuerza de los afectados para exigir explicaciones rigurosas y auditorías independientes sobre la actuación de la Junta de Andalucía y los servicios de emergencia. La plataforma pretende recopilar testimonios, cronologías detalladas e informes técnicos sobre el desarrollo del operativo, al tiempo que busca articular la defensa de las familias golpeadas por la tragedia. Sus promotores subrayan que no buscan el enfrentamiento partidista, sino esclarecer la verdad de los hechos y garantizar que se depuren las responsabilidades políticas y técnicas oportunas para que una desgracia de estas características no vuelva a repetirse jamás en el Levante almeriense.
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