El Ayuntamiento de Benalmádena vuelve a quedar bajo la lupa por un caso que mezcla antecedentes polémicos, cargos municipales y subvenciones públicas. El exconcejal Miguel Ángel González, que dimitió tras oficiar una boda sin autorización legal, ocupa ahora un puesto como asesor municipal mientras preside la asociación que recibe fondos del propio Consistorio para organizar una feria promovida desde el área a la que asesora.

En 2022, el entonces concejal del Ayuntamiento de Benalmádena Miguel Ángel González saltó a la notoriedad pública tras oficiar una boda que resultó ser un auténtico paripé: un enlace para el que no tenía autorización y cuyo expediente culminó, además, con la firma de un acta falsa.

Los hechos se remontan a mayo de ese año, cuando un hombre y una mujer contrajeron matrimonio en una finca de la provincia. Meses después, la pareja - él extranjero y ella española - acudió al juzgado de Torremolinos, encargado del Registro Civil, para recoger el libro de familia. Fue entonces cuando descubrieron que su enlace, pese a existir un acta firmada que presentaron en el propio juzgado, no solo no tenía validez legal, sino que había sido denegado semanas antes.

El escándalo residía en varios extremos graves tales como que la ceremonia no había sido autorizada ni delegada previamente por el alcalde y, además, el matrimonio había sido expresamente rechazado por el juzgado, que sospechaba de su posible carácter fraudulento al ser uno de los contrayentes extranjero. Aun así, la boda se celebró y el acta fue firmada.

La presión mediática y la polémica generada en la propia localidad llevaron finalmente a González a presentar su dimisión. Sin embargo, años después cuando el PP entra a gobernar el Ayuntamiento, su partido le agradeció los “servicios prestados” nombrándolo asesor de la Delegación de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Benalmádena, desde donde participa en la organización de actividades como la feria anual del bonsái.

La controversia ha vuelto a escena con motivo de esa feria. En el evento organizado por la concejalía a la que asesora González concurre una circunstancia, como mínimo, llamativa como es que el propio asesor municipal que organiza el evento, es también presidente de la asociación que recibe la subvención municipal para llevar a cabo la actividad. Un hecho que plantea serias dudas éticas y cuestiona su compatibilidad.

Ante estas reservas, el PSOE formuló una pregunta al equipo de gobierno del PP en pleno y solicitó un informe jurídico al respecto. La respuesta fue el silencio administrativo. Una actitud que no resulta novedosa en un ayuntamiento que acumula problemas y sanciones por su falta de transparencia.

En el expediente de la subvención consta que su objeto es acercar el arte del bonsái tanto a vecinos como a visitantes de Benalmádena y fomentar la expansión de este arte milenario mediante la muestra periódica denominada Benalolea. Sin embargo, la documentación administrativa revela que los 5.460 euros concedidos recaen en la asociación “Amigos del Bonsái Arroyo de la Miel-Benalmádena”, presidida - casualmente - por el propio asesor municipal que organiza la feria.

A la espera de que se esclarezca la legalidad de esta aportación económica y la duplicidad de cargos de González, no faltan quienes, con ironía y cierto sarcasmo, proponen rebautizar la muestra como la “Feria del bonsái Juan Palomo”: "Yo me lo guiso, yo me lo como".

Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes

Síguenos en Google Discover