Aunque la mona se vista de seda... Hace años que no veo los debates electorales, pero cuando he oido a mi compañero Rafael Moreno, alcalde de Adamuz, indignado por la vergonzosa actuación de Moreno Bonilla en el debate último, cuando hablando en nombre de los familiares de las víctimas del accidente ferroviario acusó a María Jesús Montero de sabe dios que, no puedo permanecer callado. Rafael Moreno es un hombre prudente y educado que ha mantenido silencio desde el terrible accidente sobre los fallos de la Junta de Andalucía en la tragedia, por lealtad institucional, cuando el valiente pueblo de Adamuz, con él a la cabeza, atendieron el desastre solos, simplemente porque ocurrió en su municipio, sin pararse a si tenían competencias o medios, hasta que el gobierno andaluz pudo reaccionar, sin que nadie se lo reprochara, sin una crítica, por lealtad, para que ahora, por un puñado de votos, Moreno Bonilla trate de aprovecharlo en campaña. Es intolerable pero retrata al personaje.

Moreno Bonilla siempre ha sido así. No olvido el fácil uso de las lágrimas cuando es posible, pero no me engaño: es un hábil gobernante de la derecha que nunca ha hecho ni hará nada positivo por los andaluces, pero que si consigue seguir de presidente continuará con su programa de desmontar los servicios que los andaluces necesitamos, sea solo o con la ayuda de Vox. Nada nuevo bajo el sol, solo que, como es hábil, lo hará paulatinamente sin estridencias, si lo dejamos.

La derecha en España nunca ha promovido ningún avance en derechos sociales ni en servicios públicos, solo quiere que los ricos paguen menos impuestos y favorecer el desarrollo del negocio privado en los servicios públicos esenciales: educación, vivienda, salud, dependencia, pensiones... donde, con la ayuda del dinero de todos, hay un campo enorme de obtención de beneficios para los que ya son más ricos. Así es en todos sitios y así seguirá siendo, y están convencidos que es por nuestro bien, porque cuando los ricos hacen negocio, algo queda para los pobres. 

En España, además, la derecha se ha especializado en destruir España si con ello consigue gobernar, ya lo dijo el presunto corrupto Montoro cuando era ministro de Hacienda del PP: "Que se hunda España que ya la levantaremos nosotros", o la inefable Isabel Díaz Ayuso con su gusto por la fruta, su criminal gestión de la pandemia y yendo a México para destruir la acción exterior del rey y del gobierno o condecorando a Milei por insultar al presidente, y ya en el remate del tomate, el PP en tromba oponiéndose contra toda lógica racional a la acción humanitaria organizada por el gobierno en la crisis del Hantavirus, de vergüenza. Sólo se arropan en la bandera de España para obtener beneficios.

La izquierda, promoviendo derechos e igualdad, aunque sea de forma imperfecta, y la derecha recortándolos. Mi respuesta es que hay que luchar contra esto, dando las batallas que sean necesarias, con protestas contra los recortes y por supuesto votando en las elecciones, porque si la participación superara el 70%, otro gallo cantaría.

Ya sé que la izquierda se ha equivocado y nos ha decepcionado a veces, y que la izquierda del PSOE está muy dividida, pero si lo pensamos racionalmente no debe caber duda. El andaluz que crea que el sistema de salud va a mejorar con Moreno Bonilla, o que la universidad privada es mejor que la pública, o que no hace falta la enseñanza pública, o que las pensiones van a subir con la derecha, o que los derechos laborales mejorarán con ellos, hace bien en votar al PP, pero los que creemos que todo ello es mentira, votaremos a la izquierda, y yo al PSOE. Porque aunque la derecha se vista de seda, derecha se queda.

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