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Cribados de nuevo bajo sospecha en Andalucía: el SAS da el alta por carta a una paciente mientras crecía un tumor en su pecho

El testimonio de Rosario ha sido difundido por Amama a través de Facebook y pone en alerta, un año después, a las mujeres que participan en el programa de cribados

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Movilización Amama y carta del alta hospitalaria recibida por Rosario

Movilización Amama y carta del alta hospitalaria recibida por Rosario

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La historia de Rosario, que ha dado a conocer -de nuevo- Amama, la asociación de mujeres con cáncer de mama que lideró el pasado año la lucha contra los fallos en el programa cribado de cáncer de mama en Andalucía, vuelve a poner en alerta a las mujeres que se someten diariamente a dicho programa de detección precoz.

La historia suena familiar. Desde que estallara el escándalo gracias a la periodista de Radio Sevilla Mercedes Díaz, Amama fue un punto de apoyo sobre el que miles de mujeres se sostuvieron durante los meses posteriores. Cientos de denuncias llegaron a una asociación cuyo fin era el de apoyar a mujeres en momentos tan crudos como este proceso oncológico. Su enfrentamiento se elevó a la altura de la política después de que la Junta de Andalucía no reconociera en primera instancia el error. Posteriormente, tras cifrar en 2.317 mujeres afectadas, la Junta no ha querido dar más explicaciones sobre el asunto y se ha cerrado en banda, con el apoyo de Vox, a crear una comisión de investigación en el Parlamento andaluz. Según advierten desde el Gobierno, todo quedó solucionado con el Plan de Choque, del que tampoco han ofrecido cifras de su eficacia.

Ahora, un año después, Amama vuelve a publicar un vídeo que advierte, al menos, de que continúa habiendo fallos en el procedimiento, y que muchas mujeres dependen de la casualidad para poder quedarse tranquilas. El caso de Rosario no es diferente.

Rosario

Un proceso que inicia un 27 de agosto de 2026 y que finaliza el 21 de octubre del mismo año, con la noticia de que Rosario tiene un tumor. Sin embargo, el camino recorrido hasta ese momento no es el más oportuno. Tras las primeras pruebas: mamografía de cribado, notificación de alerta, ecografía dudosa y biopsia, Rosario había completado el proceso que marca el protocolo. El 14 de octubre le llega una carta del SAS.

En esa misiva, perteneciente al programa de detección precoz, el SAS tranquiliza a la mujer: "Tras completar el proceso de estudio en su hospital de referencia, nos complace informarle que los estudios realizados son normales, por lo que no requiere continuar con seguimiento hospitalario. Por este motivo, se le da de alta".

Rosario habría continuado con su vida normal, creyendo que no tiene un tumor. Sin embargo, la casualidad la llevó a la consulta de su médica de cabecera apenas una semana después, el 21 de octubre. En plena consulta, advierte a su médica que ha estado sometiéndose al programa de detección precoz, que le han tenido incluso que hacer una biopsia... hasta que la médica le corta: "Eso estoy viendo, Rosario. Aquí tienes los resultados. Tienes un tumor".

Carta del alta hospitalaria

Carta del alta hospitalaria

Sanidad defiende la eficacia del protocolo

"El proceso de cribado, diagnóstico y tratamiento de esta paciente ha funcionado correctamente. Esta paciente está incluida en el programa de cribado de cáncer de mama desde hace más de 12 años con funcionamiento normal. En 2026 se realizan todas las pruebas de cribado y diagnóstico en un mes, la mayoría en acto único. Todas las pruebas han sido realizadas en su área de atención primaria y hospital de referencia, sin que ningún otro centro hospitalario haya intervenido ni en las pruebas ni en las comunicaciones con la paciente. Las cartas que se envían a las participantes del programa de cribados proceden de Atención Primaria. 
El Comité de Tumores de Mama (equipo multidisciplinar) decide el mejor plan terapéutico para esta paciente. Por tanto, gracias al programa de cribado de cáncer de mama se ha anticipado la detección del tumor y se ha actuado con rapidez".

"La carta en ningún momento paralizó el proceso en el que ya estaba inmersa. El cáncer ya estaba detectado, con pruebas hechas y en ningun momento paralizó el proceso", agrega Sanidad.

Crisis de los cribados

La crisis de los cribados de cáncer de mama aún continúa dando coletazos en el panorama político andaluz. Hace apenas unas semanas PP y Vox unían sus fuerzas en el Parlamento para rechazar la creación de una Comisión de Investigación Parlamentaria para esclarecer qué ocurrió para que miles de mujeres no recibieran los resultados de sus mamografías -como Rosario- cuántas desarrollaron un tumor por ello y cuántas fallecieron. Eso pedía la oposición y fue negado por los partidos de Gobierno. Amama advirtió hasta siete mujeres fallecidas.

Hay que recordar que la Junta de Andalucía mantuvo una actitud de confrontación con las mujeres. Tanto, que debido a que los recursos de las mujeres contra el SAS no obtuvieron respuesta, estas tuvieron que recurrir a la vía judicial, a través de reclamaciones patrimoniales.

Esta crisis además, costó el cargo a la entonces consejera de Salud, Rocío Hernández, que en un primer momento acusó a las mujeres de "manipular" los datos en Cadena Ser y cuyo cargo no aguantó la presión hasta que fue cesada por Moreno. Su puesto lo ocuparía el todavía consejero de Sanidad, Antonio Sanz, que encabeza una macroconsejería junto a Emergencias y Presidencia.

El caso de los cribados había sido, además, puesto de ejemplo recientemente por la portavoz adjunta del PSOE-A, María Márquez, expresando que "no hay comparación" entre la actitud de Óscar Puente y la de Rocío Hernández o Moreno.

Márquez defendió que "desde el primer momento" Óscar Puente "dio la cara", mientras en Andalucía "teníamos una consejera de Salud que, mientras le pedíamos explicaciones en la Comisión de Sanidad se reía en la cara de todos los andaluces", ha recordado en relación a una interpelación viral de la también diputada socialista, Ángeles Férriz, a la consejera en dicho órgano.

Para Márquez, la cesada Hernández "no era una pieza más" dentro del engranaje del Gobierno y de sus políticas sanitarias, sino que venía a continuar el legado de una consejera que "premiaron" dándole la Consejería de Medioambiente -en relación a Catalina García- y al primer consejero de Salud, Jesús Aguirre, al que "premiaron con la Presidencia del Parlamento". Tanto García como Aguirre fueron señalados por las mujeres con cáncer tras asegurar que se reunieron con estos para explicarles las demoras en las mamografías pero no actuaron.

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