Si hubiésemos tenido la capacidad de fotografiar España desde un plano cenital este miércoles desde las 20:00 horas de la tarde, la fotografía habría captado (demos rienda suelta a la imaginación) importantes concentraciones de gentes en los centros de las principales urbes de España. El motivo: la concentración por Ceuta impulsada por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) que preside el PP, en la persona de María José García-Pelayo, a la sazón alcaldesa de Jerez. Es relevante matizar todo esto antes de introducirnos en el meollo del asunto; que tampoco es baladí, ya que ha provocado que en Andalucía hasta 161.000 andaluces y andaluzas, según el Gobierno, se movilizaran en las ocho capitales de provincia de nuestra comunidad. Unos números que seguramente dejan incompleto el mapa de movilizaciones en toda nuestra tierra.

La opinión pública lo tiene claro. En la crisis migratoria que se inició en Ceuta el pasado 30 de julio y que aún continúa viva en la ciudad autónoma -hay al menos 10.000 migrantes (2.000 menores aproximadamente) que continúan en las playas y calles de la ciudad española- la inacción del Gobierno central durante todo el mes de agosto, más la leña al fuego arrojada por PP y Vox, han convertido la crisis migratoria en una crisis de gran escala dentro de nuestro país. Tanto, que como decimos, en Andalucía se ha producido una movilización casi sin precedentes. Por poner en contexto, el pasado abril de 2025 se produjo en Andalucía una masiva movilización sanitaria contra las políticas de recorte de la Junta de Andalucía, que sacaron a la calle a más de 100.000 andaluces. Entonces, la sanidad copaba, en las encuestas sociológicas, el primer puesto en las preocupaciones de los andaluces, y aun así congregó menos ciudadanos que en este momento moviliza Ceuta.

Sin embargo, no podemos ser 'naifs' en los motivos que movilizaron a tal cantidad de personas. La instrumentalización que de estas crisis tanto PP como Vox han realizado es condición 'sine qua non' para entender el estado en el que se encuentra gran parte de la ciudadanía en estos momentos; sumado a un aspecto que cada vez es más notorio e importante en nuestro día a día y al que apenas prestamos atención: las nuevas formas de socialización.

Que las redes sociales favorecen los mensajes de odio, la xenofobia, la radicalización hacia los postulados y marcos de la extrema derecha, de manera acuciada en redes como X desde la entrada en su sala de máquinas del magnate Elon Musk no es una novedad. Sin embargo, entender que la nueva forma de socialización pasa por estas redes es fundamental para percibir el clima de odio y crispación que ayer vivieron las ciudades andaluzas.

El acoso a un periodista en una movilización en Madrid por parte de un ultra (nazi) no hace más que advertirnos de la deriva que estas movilizaciones han tomado. Lo que comenzó siendo una iniciativa propugnada por el presidente de Ceuta, Juan Vivas, más que legítima y necesaria, más como un grito de socorro que como una acción política, tanto Feijóo como Abascal, y sus brazos mediáticos, la han convertido en una (otra) suerte de plebiscito ciudadano contra el Gobierno de Pedro Sánchez.

Con una opinión pública informada, notificada e intoxicada por las redes sociales, 160.000 andaluces y andaluzas salieron a las principales plazas de sus ciudades a mostrar su apoyo a Ceuta. Sin embargo, rápidamente dichas movilizaciones empezaron a tomar unos tintes políticos que de poco ayudan a la población ceutí. Sin ir más lejos, es más que significativo cómo en Ceuta las dos principales asociaciones vecinales que más están colaborando con la población migrante para normalizar la situación y que más están contribuyendo a la paz social declinaron participar por considerar que eran herramientas políticas.

Las concentraciones contaron con el explícito rechazo de las formaciones de izquierdas. La líder del PSOE-A, María Jesús Montero, aseguró que esta iniciativa coincide deliberadamente con las concentraciones impulsadas por el Partido Popular en ayuntamientos de toda España, cuyo único propósito es "sacar a la gente a la calle para que parezca que el ruido y la bronca impregnan el ambiente político". A su juicio, la verdadera solidaridad con el pueblo ceutí no pasa por escenificaciones partidistas, sino por cumplir estrictamente la legalidad vigente en la acogida de menores. Por otro lado, el portavoz de Adelante Andalucía, José Ignacio García, ratificó su ausencia argumentando que a formaciones como Vox "no les importa lo más mínimo" el pueblo ceutí. De hecho, el portavoz recordaba la contradicción de la ultraderecha, ya que se ha opuesto a la inyección de 25 millones de euros destinada a garantizar los derechos de los menores en la ciudad autónoma. Y, asimismo, el portavoz de Por Andalucía, Antonio Maíllo, denunció que las concentraciones instigadas por PP y Vox favorecían a un clima de "debate xenófobo, racista y clasista", e instaba a la Junta a "acoger a cuantos menores fueran necesarios".

Imágenes de la concentración en Málaga en apoyo al pueblo de Ceuta / EP
Imágenes de la concentración en Málaga en apoyo al pueblo de Ceuta / EP

La realidad fue que los vaticinios de las izquierdas andaluzas acabaron cumpliéndose. Cánticos como "Marlaska dimisión" fueron lo más suave que en algunas movilizaciones, como la de Sevilla o Jaén, reprodujo la masa allí presente. Los ya tradicionales cánticos contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llamándole "hijo de p***" tampoco faltaron, del mismo modo que en la plaza de Santa María de Jaén algunos de los 7.000 jienenses allí presentes dieron rienda suelta a su xenofobia, exclamando: "Bote, bote, bote, musulmán el que no bote".

La jornada también estuvo marcada por la discordia en el seno de los propios partidos de izquierdas, principalmente del PSOE, después de conocerse que decenas de ayuntamientos socialistas secundarían la concentración de la FEMP. También, aunque en menor medida, en el caso de Izquierda Unida. En definitiva, una concentración histórica que da alas a las aspiraciones políticas de la oposición de Sánchez. Mientras este miércoles, tanto los de Moreno como los de Gavira salían a manifestarse en las calles andaluzas, dentro del seno de Gobierno existe una disputa entre socios a raíz de la acogida a menores migrantes, que el PP apoyó y que Vox rechaza. Tal es así que la ultraderecha ha solicitado una comisión de seguimiento del pacto rubricado entre formaciones conservadoras, aunque ambas partes aseguran que el mismo goza de "buena salud".

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