Los cuerpos de los nueve mineros asesinados en el barrio de La Pañoleta en julio de 1936 por el bando franquista y encontrados en el antiguo cementerio de la localidad sevillana de Camas serán exhumados, tras dos años de trabajos de localización y búsqueda. La información sobre estos trabajos ha sido detallada en rueda de prensa en el Ayuntamiento de Camas por el director general de la Memoria Histórica, Javier Giráldez; la delegada de Cultura, Eva Pérez; el arqueólogo Andrés Fernández y el presidente de la asociación 'Memoria, Libertad y Cultura Democrática de Camas', José Esteban Garrido. El arqueólogo Andrés Fernández ha sido el encargado de detallar el procedimiento que va a llevar a cabo el equipo técnico el cual se resume en una primera exhumación individual de los restos y el posterior estudio antropológico forense. A través de este estudio, Fernández ha indicado que es posible determinar, entre otras cosas, la edad y la altura de los mineros, un paso previo antes de realizar las pruebas de ADN. También ha explicado que esta fase puede finalizar en unos tres meses. El director general de Memoria Histórica ha subrayado el "rigor científico" y la "premura" con la que siempre se deben llevar a cabo este tipo de proyectos para que los familiares tengan la reparación necesaria. La delegada de Cultura, por su parte, ha destacado el empeño en este proyecto por parte de las asociaciones memorialistas y del equipo técnico, además de recordar que "la reparación de la memoria histórica es tarea de todos y todas". En esta misma dirección han ido las palabras del presidente de la asociación 'Memoria, Libertad y Cultura Democrática de Camas' que también ha expresado su deseo de que "deje de haber más personas enterradas en carreteras y en fosas comunes". La exhumación de los restos de los nueves mineros de la malograda columna minera de Riotinto (Huelva), asesinados en el barrio de La Pañoleta, se va a llevar a cabo después de la localización de la fosa común en el antiguo cementerio de Camas, un descubrimiento que tuvo lugar el pasado mes de octubre y que tras obtener los permisos pertinentes se va a avanzar un paso más hacia el objetivo final que será darle una sepultura digna a estas personas que dieron su vida por intentar frenar el golpe de estado que tuvo lugar en el verano de 1936.

EVOLUCIÓN DE UN PROYECTO HISTÓRICO

Con la visita a Camas desde América hace cuatro años de las sobrinas nietas de José Palma Pedrero, uno de los mineros asesinados, el Ayuntamiento de Camas y la Junta de Andalucía decidieron poner en marcha un proyecto con el que pretendían encontrar a los miembros de la columna minera de Riotinto que sufrieron una emboscada por parte de los golpistas en el barrio camero de La Pañoleta. Para iniciar los trabajos se contrató a un equipo técnico que ha realizado en los últimos dos años una serie de actuaciones en el antiguo cementerio de Camas con el objetivo de dar con el lugar exacto en el que podría encontrarse la fosa común donde estarían enterrados los mineros. Después de una primera fase infructuosa sobre el terreno, se llevó a cabo una consulta exhaustiva de los archivos municipales de la época para obtener nuevos datos que les acercara más al lugar del enterramiento. Gracias a esta concienzuda búsqueda de información, descubrieron que los mineros habían sido enterrados en ataúdes, un dato recogido en el acta de un pleno celebrado el 19 de agosto de 1936 donde también aparece el pago de los nueve féretros por una cuantía de ciento ochenta pesetas. Hasta ese momento se desconocía en España otro caso de enterramiento de represaliados en ataúdes. Por este motivo, los técnicos comenzaron a buscar una fosa común con el tamaño concreto para albergar nueve ataúdes, además de seguir consultando los archivos municipales para confirmar que no hubo ningún accidente o acontecimiento que hubiera acabado con la vida de estas personas. En una posterior actuación sobre el terreno en la parte central del cementerio se consiguió dar con una fosa común que contaba con un tamaño de siete metros de largo y dos de ancho y en ella se hallaron los restos de nueve personas y de los fragmentos de madera de los ataúdes en los que fueron enterrados. Tras definir los restos y comprobar que las fracturas en cráneos y extremidades inferiores de los cuerpos coincidían con los documentos donde se recogieron los datos de las autopsias, se pudo confirmar que se trataba de los mineros onubenses. Otro de los hallazgos más significativos fue el encontrar un proyectil de fusil tipo máuser en uno de los cráneos. De los nueve mineros se conoce la identidad de cinco, dos de los cuales portaban el DNI. Los identificados son José Palma Pedrero, Francisco Salgado Mariano, Domingo Pavón Fernández, Domingo Pachón y Cayetano Muñoz Maestre. Tras meses en los que se han obtenido los permisos correspondientes, se van a iniciar los trabajos de exhumación individual de los restos óseos para su posterior estudio antropológico forense. Una vez terminado este proceso, se realizarán las pruebas de ADN de los mineros para intentar identificarlos con el de sus familiares.