La Fundación Cajasol ha decidido aplazar al próximo año la celebración de la XI edición del ciclo Letras de Sevilla, prevista inicialmente para celebrarse entre el 2 y 5 de febrero y que llevaba por título: '1936: La guerra que todos perdimos'. Un ciclo que estaba a cargo del escritor Arturo Pérez-Reverte y el periodista Jesús Vigorra y que ha cosechado grandes éxitos y aplausos en la capital hispalense -y fuera de ella- pero que este año ha causado un tremendo impacto en la sociedad por, precisamente, el título escogido.

Ahora, la organización ha trasladado este ciclo al próximo otoño con la intención de "rearmar" el programa, después de los días de polémicas que han sucedido a las decisiones de varios integrantes del programa a no acudir y por los debates en redes sociales por la intencionalidad -o no- de su título.

'1936: La guerra que todos perdimos' ha sido la piedra sobre la que ha pivotado toda la polémica desde que el pasado domingo el escritor jienense David Uclés avisara de que no iba a asistir a dicho ciclo porque en él participaban el expresidente del Gobierno, José María Aznar, y el expolítico Iván Espinosa de Los Monteros. La razón alegada por Uclés fue que no iba a participar en una conferencia con dos personas que "atentaban" contra su libertad de expresión y de existir:

"Atenta contra mi libertad de expresión"

"Resulta que también hay políticos, especialmente dos personas que para mí quebraron los derechos fundamentales, que son José María Aznar, que para mí es la persona que más daño físico ha hecho recientemente al pueblo español, y Espinosa de los Monteros, que colaboró a fundar un partido político que atenta contra mi libertad de expresión, mi derecho a existir y que defiende unos valores que no comparto y contra los que lucho", explicaba el escritor".

Tras él, el líder de IU y candidato de Por Andalucía a la Junta de Andalucía, Antonio Maíllo también anunció que no asistiría a este evento porque tan solo su título refleja una premisa contra la que él lleva luchando toda su vida, y es la de entender la guerra como un conflicto en el que "todos perdimos", un conflicto entre "hermanos" o dos bandos "iguales", cuando realmente de lo que se trató fue de un golpe de Estado a un gobierno legítimo.

Maíllo rechazaba la "equidistancia que sugiere el títutlo", por lo que calificaba como un intento de revisionismo histórico que tanto impera en muchos "intelectuales" conservadores en la actualidad. Al mismo tiempo que aseguraba que durante toda su vida había defendido el debatir con posturas que no pensaban igual porque la "palabra" es la "herramienta" más eficaz, en este caso había exigido a sus organizadores "sensibilidad para no frivolizar".

Tras Maíllo, la vicesecretaria del PSOE andaluz, María Márquez, o la científica, Zira Box, también se bajaron de este 'barco'.

Adopta una mirada equidistante que normaliza y blanquea el golpe de Estado de 1936

Desde la organización siempre se ha defendido que la renuncia de estas personalidades es un "síntoma revelador" de que el conflicto, de alguna manera, entre 'bandos' continúa enquistado. Además, uno de ellos, Pérez Reverte, quizá también el más polémico, no se cortó un pelo al calificar a Uclés de "sectario" e "ignorante" por, no solo, declinar estar en las jornadas sino también por los argumentos utilizados.

Además, un debate más profundo inundó las redes sociales y varios programas de información -televisión, radio e internet- así como artículos de prensa, donde se reflexionaba si, realmente, el título "la guerra que todos perdimos", es un axioma que debemos aceptar o, en su contra, es un reducto de una narrativa instalada durante la dictadura franquista para equiparar bandos y blanquear el golpe de Estado.

Contra la celebración de este acto rápidamente se manifestó la Federación de Memoria Democrática de Andalucía, que rechazó la celebración de estas jornadas bajo el mencionado título dado que parten de un relato histórico "repetido" y a su parecer "erróneo", por "cuanto insiste en la teoría de los bandos y las dos Españas o la supuesta guerra entre hermanos". Este enfoque, continuaba la Federación de memoria andaluza en un comunicado, "adopta una mirada equidistante que normaliza y blanquea el golpe de Estado de 1936 y la dictadura franquista, obviando de manera deliberada la represión sistemática ejercida durante décadas contra la población civil en tiempo de paz".

Asimismo, ha criticaba, al igual que Uclés, que en ella participen "personas públicas que no solo no han reconocido la dictadura, sino que pertenecen a partidos que siguen defendiendo de forma ambigua aquella época, incluso en algunos casos, ensalzándola por rédito electoral, y utilizando el discurso de la reconciliación o la concordia".

Por su parte, el historiador Manuel Ruiz Romero, en una intervención en el programa digital de Canal Red, consideraba un "insulto" la idea de equiparar a ambos 'bandos' con la falaz idea de que "todos perdimos":

"Es un insulto no solamente a las víctimas, no solamente a la verdad histórica, sino también a toda esa ingente masa de desaparecidos que todavía siguen en las cunetas en este país. Yo creo que la jornada es lo que hacen bajo un manto de una pretendida hermandad, de un pretendido consenso, y posiblemente en coherencia, según ellos, con el espíritu de la propia transición, o intentar igualar las dos España, intentar justificar en definitiva lo que es un golpe de Estado, reducir ese golpe, ese levantamiento militar con el apoyo, hay que recordarlo, de la Alemania fascista de Hitler y de la Italia de Mussolini, ese levantamiento anticonstitucional, como digo, que justificó esa guerra civil".

Para Ruiz Romero, ahondar en la idea de que fue una "guerra entre hermanos" donde se enfrentaron "dos bandos" es falaz: "Se trata de una narrativa que décadas de franquismo ha intentado consolidar, que algunas opciones políticas y culturales siguen defendiendo y que indudablemente la represión franquista, cabe subrayarlo, no se acaba, no finaliza al final de la contienda bélica, sino todo lo contrario. Sabemos fehacientemente que décadas después aún sigue la represión intencionada y sistemática del franquismo, insisto, desaparecida la contienda militar".

De hecho, en el día de ayer, en pleno foco del huracán por este ciclo, el propio Reverte atribuía a un "error de maquetación" la polémica del títutlo, donde en vez de afirmar 'La guerra que todos perdimos' debía poner: '¿La guerra que todos perdimos?'.

Sea como fuere, la Fundación Cajasol, que es la impulsora de este ciclo en la ciudad de Sevilla, a través de un comunicado, ha decidido aplazar dichas jornadas ya que las renuncias de ciertas personalidades a participar en ellas: "Alteran de manera sustancial el contenido de las jornadas, así como el equilibrio de voces y enfoques que han caracterizado siempre a Letras en Sevilla", un equilibrio que considera "imprescindible" para garantizar un debate cultural diverso y representativo.

Con el programa definitivo aún sin cerrar por causas ajenas tanto a la Fundación Cajasol como a los organizadores, y a escasos días de su inauguración, las bajas sobrevenidas han generado "problemas organizativos" que constituyen un motivo "razonable" para plantear el traslado de 'Letras en Sevilla' al próximo otoño.

Este aplazamiento permitiría disponer de un margen de tiempo "prudencial" para "rearmar" el programa conforme a su planteamiento original, que consistía en encuentros con personalidades destacadas de la vida española, escritores e historiadores de prestigio, militares especializados y representantes políticos de distintas tendencias ideológicas, conformando "un conjunto equilibrado, ecuánime y de altura intelectual", según ha subrayado la entidad.

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